Aliviado. Así se siente Marcelo Larrondo por estos días,
además de feliz y concentrado y ansioso y expectante. Pero sobre todo aliviado.
Con la levedad de quien se sacó de encima después de un buen tiempo una
guirnalda de yunques. Tampoco es que en River llegó a un centro de refugiados
de guerra, pero por cómo vivió los días preliminares, por lo menos se sintió
más seguro, dejó de tener temor, de escuchar el a esa altura maléfico ringtone
del celular sabiendo lo que iba a encontrar cuando abriera el mensaje: una
puteada, una amenaza. Hoy la vida es otra, hoy está cobijado en Núñez que está
de fiesta, que es carnaval, el lugar de sus sueños de pibe y de adulto que
incluso lo hizo dar una vuelta olímpica sin siquiera haber debutado como sí
hizo el último domingo.
-¿Ya estás más tranquilo después de todo lo que te pasó, de
ese mes recluido en un departamento sin hablar con nadie?
-Sí, sí, ya pasó. Fue un episodio que en lo personal resultó
muy feo: salir así de Rosario fue una pena porque la gente me apreciaba mucho,
me brindaba mucho cariño, pero fue un momento difícil. Los dirigentes de
Central dijeron muchas cosas que no fueron verdad, pero bueno: el tiempo dirá
cómo fueron los acontecimientos. Yo ahora solamente quiero enforcarme en River
y en este presente que estoy viviendo.
-¿Llegaste a tener miedo? Se dijeron muchas cosas: amenazas,
aprietes...
-Y... Sí, miedo tuve porque, más allá de que nunca recibí un
apriete de la hinchada como se había dicho, sí me mandaron mensajes y cosas que
no eran lindas, tanto a mi mujer como a mí. La verdad es que se metieron con mi
familia y eso fue lo más feo. Y por eso en su momento preferí no hablar y
esperar un poco: no era la situación para que lo hiciera. Pero ya está, por
suerte ya lo viví y ahora quiero olvidarme de eso...
-Se dijo también que ocurrió algo similar con otros
jugadores de Central que quería River (Salazar y Montoya) y que finalmente se
quedaron en Rosario.
-Hay muchos jugadores de Central que salieron a hacer
declaraciones y... Te digo la verdad: hay muchos que me mandan mensajes y que
se quieren venir para acá, imaginate si te digo eso... Así que mejor no hablo
porque si no los prendo fuego...
-A vos sí se te cumplió el sueño. ¿Cuántas veces te
imaginaste el momento del domingo, con la camiseta puesta, la voz del
Monumental anunciándote, etcétera?
-Pff, miles de veces. Lo soñé siempre. Imaginate que en
Italia me quedaba despierto hasta las 2 ó 3 de la mañana viendo los partidos,
siempre siguiendo a River. Me tocó el domingo y lo disfruté mucho: traté de no
dejarme llevar por la ansiedad, que a veces te juega en contra. Después de
entrar ya me olvidé y traté de dar lo mejor para el equipo.
-¿Físicamente cómo estás, cómo te sentiste?
-Y... De a poco me voy soltando. Por ahí todavía me da un
poco de miedo el tema de la rodilla, por ahí no tengo esa confianza, pero como
digo, de a poco me voy soltando: fueron cuatro meses sin jugar y es normal. Lo
bueno es que pude hacer 30 minutos de fútbol que para mí fueron un gran paso
adelante.
-Llegaste y al toque diste la vuelta. ¿Lo soñabas así desde
pibe?
-Uf, sí, fue un sueño festejar una copa en el Monumental,
algo muy lindo, pero no me puedo quedar con eso: quiero devolverle en la cancha
el cariño y el apoyo a la gente y la confianza al cuerpo técnico.
-¿Cómo es Gallardo como entrenador?
-Marcelo es un técnico que sabe lo que quiere. Tiene una
mentalidad de ganador y eso te lo transmite y se lo transmite al grupo: es
fundamental. Desde que llegué me dio mucha confianza y eso es lo clave para el
jugador: me pidió sacrificio y humildad. Creo que sabe llevar al grupo y que el
grupo lo sigue a él, que eso es lo importante.
-¿Se parece a Coudet?
-Son muy parecidos. Y lo ves en la forma en la que juegan
los equipos: por intensidad y sistema de juego. Ya eran parecidos los equipos
el año pasado, y River este semestre está demostrando un juego bastante más
agresivo...
-¿Ya te hizo ver videos de jugadores de Europa?
-Ja, sí. Pero a todos los jugadores nos da videos. A mí me
pasó uno de Luis Suárez para ver sus movimientos, la manera de pivotear, su
agresividad. Y justo es uno de los jugadores que más me gustan para ver y
tratar de copiarle cosas, junto a Lewandowski, Ibrahimovic y Henry...
-No serán esas bestias, pero en River vas a tener bastante
competencia arriba...
-Sí, creo que hoy tanto Lucas (Alario) como Sebastián
(Driussi) están en un nivel muy alto y lo demostraron en la Recopa y el
domingo. Yo estoy trabajando para volver a mi nivel y cuando me toque entrar,
intentar demostrar lo mío. No va a ser fácil porque hay grandes delanteros:
también Iván (Alonso) y Rodrigo (Mora).
-¿Ya te imaginás la dupla con Alario?
-Sería lindo. Lucas está en un momento increíble que lo
llevó a la Selección y se lo merece por lo que viene demostrando. Yo debo
seguir poniéndome a punto. El primer paso ya lo di...