Al nuevo entrenador de Racing la vida le cambió el mismo día
que a muchos otros futboleros argentinos: el 21/6/11, cuando Belgrano venció a
River, en el Monumental, y lo mandó al descenso. Ese domingo, Ricardo Zielinski
había amanecido en calzoncillos en el lobby del hotel NH, a metros de la Plaza
de Mayo, porque las bombas de humo que tiraron los hinchas millonarios en la
calle hicieron que se encendieran las alarmas anti incendio. Horas más tarde,
su equipo sacudiría la estructura del fútbol argentino. "¿Si tuve miedo?
No, miedo nunca, si yo vengo de isla Maciel", contestó alguna vez el Ruso
cuando le preguntaron por sus sensaciones en aquel inolvidable partido de la
Promoción.
Antes de llegar a Córdoba para ser técnico de Belgrano ,
Zielinski había trabajado en 13 clubes diferentes en 18 años. Salvo Chacarita ,
al que dirigió un puñado de partidos en Primera después de subir de la B
Nacional en 2009, fueron todos clubes del ascenso: Ituzaingó, Atlanta, San
Telmo, Morón, San Martín de San Juan, Defensa y Justicia, All Boys, Juventud
Antoniana, El Porvenir, Temperley, Ben Hur y Patronato. Tras la reunión que
tuvo esta tarde en el Hotel Savoy con el presidente Víctor Blanco , Racing
también figurará en su currículum.
Quienes lo conocen al Ruso lo definen como un tipo sencillo,
sin vueltas. Entrenador de puertas abiertas, sincero con el grupo y sin
demasiados misterios a la hora de preparar un partido. Hombre del conurbano
bonaerense, "peronista de Perón", tanguero y fanático del rock, al
punto que uno de sus hijos se inclinó por la música pese a haber llegado hasta
la cuarta división de Lanús . Un futbolero de café, como ese que atendía
Zielinski hasta hace una década atrás, cuando el fútbol no alcanzaba para ser
el sostén del hogar pese a los 15 años que ya llevaba como entrenador: pasaba
sus tardes detrás de la caja registradora de un bar en Lanús, que llegó a
comprar con los ahorros que hizo gracias a la pelota.
Pero para Zielinski hay un antes y un después de su estadía
de cinco años y medio en Córdoba, récord para el fútbol de Primera. El Ruso se
metió entre los grandes ídolos de la historia de Belgrano: logró la hazaña del
ascenso en el Monumental, dos segundos puestos en el campeonato, tres
clasificaciones a la Copa Sudamericana y promovió a unos quince juveniles a la
Primera. Entre esos nombres se destacan los de Lucas Melano , Lucas Zelarayán ,
Renzo Saravia, Lucas Parodi, Emiliano Rigoni y Federico Álvarez.
T
ambién le gusta recordar que lo de darle una oportunidad a
lo más jóvenes fue una constante en cada uno de los clubes que dirigió:
descubrió a Sebastián Peratta en Morón, donde también hizo debutar a Hugo
Campagnaro y a Román Martínez, lo mismo que sucedió con Gastón Aguirre en
Temperley, Lisandro López en Chacarita y Guillermo Burdisso en El Porvenir. Su
ojo para darle los primeros minutos a los juveniles es uno de los principales
motivos por los que Blanco lo tentó para que sea el entrenador de Racing. Los
otros: estar sin trabajo en este momento y, sobre todo, su experiencia para
manejar un plantel con nombres de trayectoria como Lisandro López, Agustín
Orion y Luciano Aued, entre otros.
Zielinski fue un luchador del fútbol también como jugador.
Volante central aguerrido, sólo jugó en Primera con Chacarita, cuando logró el
ascenso con en el 83. Sus otros cinco clubes, fueron en el ascenso: San Telmo,
Argentino de Quilmes, Mandiyú, Laferreré e Ituzaingó. A los 32 años, después de
tres operaciones en su rodilla izquierda, se retiró del fútbol. Dos años
después, arrancaba su carrera como entrenador. Tras sentarse en 14 bancos de
suplentes distintos en estos 20 años de carrera como DT, le llegó su mayor
desafío: dirigir a un grande como Racing.