El ascenso de Viviana Chávez en su disciplina fue meteórico: habiendo comenzado hace tan solo seis años, la fondista consiguió en abril su clasificación a los Juegos Olímpicos luego de su mejor carrera en Rotterdam. Por ese entonces, la sanjuanina de 29 años ni siquiera se planteaba lograr la marca que la depositara a Río de Janeiro. "Nuestro objetivo en realidad era Tokio 2020”, confesó.
La maratonista de Sierras de Elizondo, cerca de Astica, manifestó su orgullo por formar parte de la numerosa (e histórica) delegación argentina que viajó a Río 2016. El hecho de compartir la experiencia con otros tres deportistas de su misma provincia es aún más especial, según le comentó a Tiempo de San Juan.
Chávez sabe que Río de Janeiro es una ciudad con condiciones climáticas desfavorables para los maratonistas: la alta humedad, las temperaturas cálidas y la presión atmosférica son factores que afectan negativamente a los tiempos. Como parte de su preparación, viajó a Marruecos para lograr una adaptación óptima al clima de la ciudad que alberga los Juegos: "Había una muy buena altitud y allá estaban los mejores del mundo, que me ayudaron mucho a mantener los ritmos y exigirme más. Creo que fue la mejor decisión”.
Hoy, Chávez correrá en el máximo evento que puede ofrecer su disciplina: la Maratón olímpica. Con sus prioridades y objetivos -a mediano y largo plazo- bien definidos, sólo queda salir a disfrutar de una vivencia única y absorber los Juegos Olímpicos de la mejor manera posible.