Distendido y locuaz, Gerardo Werthein,
presidente del Comité Olímpico Argentino, aborda diferentes temas en un
encuentro con los medios en la zona internacional de la Villa Olímpica. Desde
los problemas que encontró no sólo la delegación argentina al llegar al lugar
de hospedaje, hasta las demoras en disponer de los botes para practicar y la
idea de instrumentar una medida para ejecutar premios al instante para los
medallistas. Pero sabe también que la mayor atención va estar concentrada en la
producción de la delegación de nuestro país en Río 2016. Por cantidad y calidad
de representantes. Por preparación. Por los medios que se dispuso en el
approach hacia la gran cita. Y no le esquiva a las proyecciones y objetivos.
-Son los primeros Juegos Olímpicos sin reclamos de plata. Y
también la Argentina tiene un lote de 213 atletas. La cosecha de medallas es la
obsesión de siempre, pero acentuada.
-Sin dudas. Es el primer ciclo olímpico completo con el
Enard. Hablamos de una planificación de cuatro años. Se hizo y se ejecutó, lo
que permitió que los atletas estén preparados como los mejores del mundo. No
creo que haya un chico que tenga una cuenta pendiente con su ideal de
preparación. Ese sueño está cumplido y nos da esta delegación más cuantiosa
respecto de Londres 2012. Y mayores chances de pelear por un podio. Deberíamos
mejorar la performance de Londres. Estamos preparados para tener un desempeño
superador a esas cuatro medallas (1 dorada-1 plateada-2 de bronce).
-¿Las distancias son menores respecto de países más
poderosos entonces?
-Bueno, junto con nosotros, el mundo crece y se prepara
mejor, apelando a todas las ciencias aplicadas al deporte. Antes la brecha se
ampliaba porque el mundo se preparaba mejor y nosotros peor. Ahora vamos todos
para arriba. Si uno analiza los deportistas que podían ganar una medalla en
Londres y observa los equipos que pueden hacerlo acá, creo que son más. Pero
ojo, la medalla va y viene en un segundo. Depende de cruces, de rivales. Hay
infinidad de factores.
-¿Habrá premios en efectivo para los deportistas?
-Sí. Se cambió un poco el concepto. Antes había un premio en
efectivo y una beca que duraba todo el ciclo olímpico. Aprendimos. Nos parece
que el resultado de una medalla hay que premiarlo en el momento y a las becas
hay que ajustarlas con otras variables. Cuando terminen los Juegos estamos
pensando en hacer cambios en las becas, que estén más ligadas a la performance,
resultados, preparación, estudios. El que gane una medalla no va a tener
beneficios posteriores de beca, sino un premio en el momento. Y significativo.
Ya daremos a conocer las escalas. Me parece que es merecido. No quiero que
vuelva a pasar lo que le sucedió a Juan Curuchet en Pekín, cuando ganó el oro.
Me llamó y me dijo: "Gerardo, soy campeón olímpico, pero no tengo plata
para hacerle un baño a mis hijos".
-¿Pasó el temblor ya con los problemas de la Villa?
-Los Juegos son una máquina que tarda en arrancar, pero la
Villa ya está en funcionamiento. Se va acomodando. Fue bueno venir con tiempo y
atacar los problemas. Cualquier cosa que altere la integridad de los atletas es
grave. Si llegamos a un lugar y no están dadas las condiciones, hay que decirlo
y corregirlo. Creo que hicimos lo correcto. Lo volvería a hacer. Nadie se tiene
que molestar.
-¿Por qué pasa ésto, cuando hay 7 años para preparar unos
Juegos?
-En todos los Juegos el arranque es problemático. Para
Brasil fueron años difíciles, hasta con cambios de presidente. La Villa que
hicieron es muy linda, bonita. Distinta, con condominios privados que tienen
como un doble cerco, porque da más seguridad y mayor capacidad de venta a
futuro. Quizá sí se pierde eso de ir caminando y cruzarse con todos los
atletas. Hubo, está visto, problemas de terminación que ya están solucionados.
No tenemos todos nuestros departamentos, pero sí tenemos una gran mayoría que
funcionan y para los requerimientos de nuestros atletas son suficientes.
Estamos tranquilos. Hubo un gran trabajo, se tiraron abajo techos, se cambiaron
caños, se arreglaron los desagües. Ya pasó. La idea es estar a pleno para el
día pico de arribo de nuestros atletas, que será el 11 de agosto.
-Cables rotos, desagües. ¿Lo ve como cosas mal terminadas,
negligencia, pase de facturas?
-Cuando se hace una obra, hay problemas. No se pudo afinar
la terminación. Tuvimos mala suerte con nuestros edificios. Otros países lo
mismo. Pero, repito, es un episodio terminado. A concentrarnos en lo que viene.
-No todos fueron problemas de caños: también estuvo el del
retraso de la llegada de los botes del remo.
-Hay muchos trámites para el traslado. Papeles de
exportación temporal, sellos, aprobaciones. Se demoraron 4 días en la Aduana
brasileña. La verdad, en un Juego, todo tiene que ser perfecto. El atleta es la
estrella y debe estar privilegiado y exento de problemas. Nosotros tenemos que
hacer lo imposible para que esté todo bien. Cuando nos enteramos, nos pusimos a
trabajar. No fue fácil solucionarlo.
-Un problema repetido el de los traslados. ¿Soluciones?
-La única solución que le veo es que el atleta tenga dos
botes. Uno para la competencia afuera y otro con el cual se entrene en Buenos
Aires. En algunos casos los tienen, pero no son exactamente iguales. Es un tema
presupuestario. Pero la responsabilidad siempre es nuestra. Tenemos que
garantizar la logística. Yo hubiese comprado bos botes, los traía acá y después
nos servían como reposición a futuro.
"Buenos Aires 2018 no tendrá estos inconvenientes"
Los problemas de
la Villa Olímpica de Río no dejan de ser un alerta para los Juegos Olímpicos de
la Juventud Buenos Aires 2018. Pero Werthein luce lejos de la preocupación.
-¿Qué dejan de enseñanza para los Juegos de 2018 estos
problemas de Río?
-A ver, creo que tenemos un panorama distinto. Cuando se
eligió a Buenos Aires sede de 2018 Mauricio Macri era Jefe de Gobierno. Hoy es
presidente, en la Ciudad está Horacio Rodríguez Larreta y en la Provincia,
María Eugenia Vidal. Entonces, a diferencia de lo ocurrido en Brasil, tenemos
una gran empatía política entre todos los sectores que interactúan en los
Juegos de la Juventud. Tenemos felizmente una ciudad que no tiene muestra
problemas económicos y financieros y que cumple con cada uno de los compromisos
y pagos. Religiosamente. La obra más grande es la Villa Olímpica. Son 30
edificios, y estamos llegando ya al 4° piso. Queremos no sólo que se entregue
en término, sino que se pruebe en los tests events. Probarlos con los atletas
incluidos. Esto es prueba y error. Buenos Aires 2018 no tendrá estos
inconvenientes. Preveo que esté muy bien organizado, que las obras lleguen a
término y probadas. Estamos muy avanzados. Si mirás un cronograma de cómo
deberían encontrarse las obras, estamos con 6 o 7 meses de adelantos respecto
al plan original. Cero problema.
-¿Macri visitará a los atletas?
-Si, es la idea. Lo estuvimos hablando. La cuestión es que
el viernes 5, el día proyectado para la visita, la Villa va a estar cerrada.
Estamos organizando el encuentro. Macri quiere visitar la Villa y ver a los
atletas.