Cierta preocupación anidaba en el
"Chapa" Carlos Retegui, consciente de todos los defectos de la Villa
Olímpica en la que se alojarían los jugadores que dirige. Preocupación fugaz:
menos de un minuto le alcanzó para darse cuenta de que sus hombres están hechos
de otra madera, de que en ellos vive el espíritu amateur.
"Si me llueve en la habitación, me pongo una carpa.
Pero nos quedamos", le respondió un jugador al entrenador de la selección
de hockey. Y asunto cerrado: sus muchachos no dejarán la Villa Olímpica. Hubo,
hay y seguirá habiendo problemas allí, pero es el lugar en el que la amplísima
mayoría de los deportistas olímpicos quiere estar. Ni hablar del hockey, que
juega en Deodoro, la sede más lejana de los Juegos y en la que a priori menos
ambiente olímpico podría haber. Cada día en la Villa vale oro.
Lo certificó Juan Martín López a LA NACIÓN. "Estar en
la villa es lo mejor. Sería una bobada no estar ahí", dijo el defensor de
Los Leones, uno de los primeros equipos en llegar a una mini-ciudad que en
pocos días estará repleta de deportistas de todo el mundo. Ya están el hockey,
el fútbol y el handball femenino, mañana se suma el masculino y pronto llegarán
el basquet y el voleibol.
Club LN
Argentina ocupa los últimos pisos de una torre que comparte
con Cuba, Perú, Guam y Puerto Rico, en un sector que suma también a Australia y
Alemania. Preocupado la semana pasada por las deficiencia de la villa -baños
que no funcionan, cañerías tapadas y falta de agua caliente-, el Comité
Olímpico Argentino (COA) decidió alquilar varios apartamentos en la zona, pero
el entusiasmo de los deportistas por quedarse cueste lo que cueste en la Villa
hará que en esas unidades externas se alojen sobre todo entrenadores y personal
técnico de los equipos.
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DIARIO RÉCORD ✔@record_mexico
Los argentinos ponen el ambiente en la Villa Olímpica
#Río2016 pic.twitter.com/KuOX8FnRYc | vía @Jocelinflores
12:38 - 31 jul 2016
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¿Será perfecta la Villa? No. "Es como cuando te comprás
un departamento nuevo y estás loco por mudarte a él. Pero vas y te dicen que
todavía faltan dos meses para arreglar detalles, para todas las terminaciones.
Bueno, acá no hicieron nada de eso, entregaron los departamentos sin
terminar".
No lo dirá Mario Cilenti, el argentino a cargo de la Villa,
pero hace apenas una semana que le entregaron los servicios de luz y agua en
una villa que lleva años construyéndose. Por eso hay expectativa por lo que
pueda suceder el día 11, el día pico de deportistas en la Villa. ¿Funcionarán
el agua y la luz o la instalación se verá sobrepasada? Pregunta abierta que
quizás inquiete a los argentinos menos que a otras delegaciones, porque Gerardo
Werthein, jefe del COA, hizo valer su condición de miembro del COI hasta
involucrar a su presidente, el alemán Thomas Bach, para acelerar soluciones y
moderar problemas.
"Estuvo en nuestro sector y entendió los problemas.
Tras su visita hubo una respuesta muy fuerte, se aportó mucha gente para
solucionar problemas. Estuvo bien llegar antes y detectar los problemas. Porque
nos encontramos con los problemas, no es que nos los advirtieran".
Los responsables de la misión argentina calculan que habrá
entre cinco y diez habitaciones inutilizables, en las que no sería razonable
ubicar a ningún deportista. El "test de estrés" que los responsables
de la villa no hicieron está siendo hecho a la fuerza por cada delegación. La
Argentina había controlado las duchas, por ejemplo, pero en cuanto llegó todo
el equipo de hockey completo y las duchas funcionaron simultáneamente se
descubrió que unas cuatro no andaban bien. Podría surgir la pregunta de qué
sucederá cuando otras instalaciones de los Juegos comiencen a funcionar, sobre
todo las deportivas, pero entre ellas y la villa hay tres diferencias
importantes.
La primera es que las federaciones internacionales de cada
deporte están pendientes de todos los detalles, difícilmente les suceda lo que
se dio en el alojamiento de los deportistas. La segunda, que esas instalaciones
fueron construidas o dirigidas en su mayor parte por empresas europeas de gran
experiencia olímpica. Y la tercera, nada menor, el dato de que el máximo
responsable de Odebrecht, la empresa constructora de la Villa, está preso desde
hace meses por ser una de las figuras clave de los escándalos de corrupción que
sacuden la política brasileña. "¿Si el jefe de tu empresa va preso, las
cosas no se terminan degradando un poco? ¿Entregás la obra a la
perfección?". Las preguntas retóricas brotan de un alto responsable de la
amplia delegación argentina, que intenta explicar tanta desidia en la entrega
de una instalación clave de los Juegos de Río 2016.
Y mientras se espera a ver si por las cañerías fluye el agua
o el cemento las obtura, si los baños funcionan o colapsan, el ambiente se va
relajando en la Villa, situada en medio de la nada y equidistante entre el
Parque Olímpico y las playas de Recreio, una zona costera al sur de Barra da
Tijuca, que es a la vez el sur de Río de Janeiro. El objetivo es disfrutar de
los Juegos. Y, cuando se es deportista olímpico, los Juegos se viven en la
Villa, difícilmente fuera de ella.