Con China como buque insignia, Asia confirma los trazos del
nuevo dibujo mundial del poder económico. El continente ganó espacio en la
gestión y el patrocinio deportivo. Detrás del gigante asiático y sus miles de
millones de euros aparecen otros actores: algunos resultaron pioneros en el
negocio, como los magnates rusos, pero sus fuerzas se fueron achicando con el
avance del Dragón. Entre los participantes menos reconocidos, Singapur,
Azerbaiyán, Malasia, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Tailandia son países que
se relacionan con la pelota con acuerdos que se presentaban inimaginables años
atrás.
El desenlace de la Premier League, con el histórico título
de Leicester City, el pequeño que derrotó a las billeteras más abultadas de
Gran Bretaña, expuso en la vidriera a la familia tailandesa Srivaddhanaprabha,
que a través de la empresa King Power controla las tiendas Duty Free.
Distanciado de la repercusión y los movimientos que ejecutan los jeques árabes,
con chequeras que no reconocen límites, Vichai Srivaddhanaprabha utilizó las
contrataciones de bajo costo para, en cinco años, llegar a la cima y descubrir
el negocio que el croata Milán Mandaric no observó. En la misma Premier League,
pero por un sendero opuesto, donde la constante inyección de dinero es la seña
particular de la gestión, Mansour bin Zayed Al Nahyan domina Manchester City,
con el que se llenó de gloria en Inglaterra, pero mantiene una cuenta por
saldar: la Champions League. El arribo del director técnico Pep Guardiola, 25
millones de euros al año, durante tres temporadas, es el nuevo capricho del
jeque, político y empresario petrolero, que lleva desembolsado más de 500
millones de euros para conquistar Europa.
Los jeques desataron una puja de millones en la carrera
alocada por ver quién levanta primero la Copa de Campeones, ya que Nasser
Al-Khelaïfi, propietario de Bein Sport, controla PSG junto con Qatar Sports
Investments, y compite con el propietario de Manchester City. Con la Ligue 1 a
sus pies, Europa es el objetivo y para eso ahora debe reemplazar la partida de
su megaestrella, el sueco Zlatan Ibrahimovic. En su deseo lleva gastado unos
600 millones de euros; entre sus figuras están Ángel Di María (? 63.000.000),
la segunda compra más cara, detrás de la del uruguayo Edinson Cavani. A fin de
año, Giovanni Lo Celso, de Central, se unirá a su plantel.
Con el dinero de Roman Abramovich, Chelsea se sentó a la
mesa de los principales clubes de la Premier League. El magnate ruso tocó el
cielo y quiere devolverle el brillo a su estructura; después de fracasar con el
portugués José Mourinho, el mismo que antes lo llevó a lo más alto, eligió al
italiano Antonio Conte para ser competitivo. Hace 13 años, con apenas 36 de
edad, Abramovich se hizo del equipo de Stamford Bridge a cambio de 200 millones
de euros. Desde entonces, gastó más de ? 1500 millones para ser protagonista.
Su fortuna ronda los 10 mil millones de euros y se concentra en la
participación en la petrolera rusa Gazprom Neft, el negocio del acero (Russian
Aluminium) y las aerolíneas comerciales (Aeroflot Russian Airlines).
En Francia, la rusa Margarita Louis-Dreyfus, que heredó la
fortuna de su esposo Robert, decidió deshacerse de Olympique de Marsella, el
club más popular del país y el que controla la familia desde 1996. En abril
pasado, después de una floja temporada, les indicó a los consejeros que
negocien una venta para volver a ser competitivos. ¿El precio? 200 millones de
euros. También ruso, Dmitri Rybolovlev desembarcó en Mónaco, que por entonces
participaba en la segunda división, donde cerraba la tabla de posiciones. En
diciembre de 2011 compró el 66.67% del paquete accionario, mediante la empresa
MSI (Monaco Sport Invest), y prometió invertir 100 millones de euros en los
siguientes cuatro años. Doce meses antes, había vendido su participación en el
productor de fertilizantes Uralkali en 6.500.000 de euros; fuera del deporte,
pagó a su ex esposa más de 3 mil millones de euros al divorciarse.
Por España, entre dueños y empresas que patrocinan sus
marcas en las camisetas desfilaron chinos, árabes, malayos, azerbaiyanos,
qataríes -Qatar Airways renovó hasta junio de 2017 como sponsor de Barcelona
por 38.500.000 millones de euros- y hasta la fortuna del singapurense Peter
Lim, que se hizo del 70% de las acciones de Valencia por 94 millones de euros y
refinanció los ? 230.000.000 adeudados. Inversor de alimentos, medicina,
inmobiliario y deportivo, ya que también es accionista de la escudería McLaren
de Fórmula 1, su amistad con el agente de futbolista y entrenadores Jorge
Mendes lo empujó a esta aventura.
Un poco a la sombra de los chinos, otros multimillonarios
asiáticos también juegan su partido en las grandes ligas de Europa.
La bundesliga no cede a la tentación
La Bundesliga es la única de las principales ligas europeas
que se resiste a los magnates: por ley, obliga que la mayor parte de la
propiedad de los clubes pertenezca a los socios. Barcelona, Real Madrid,
Athletic Bilbao y Osasuna no son sociedades anónimas deportivas y tampoco están
al alcance de los multimillonarios.