En la zona de una de las áreas que esta noche va a pisar Messi,
hace menos de tres meses pasó un caballo a los saltos mientras un hombre
vestido de vaquero intentaba domarlo. En la otra, un toro inquieto luchó hasta
el cansancio para hacerlo caer. El histórico rodeo de Houston -el primero se
hizo en 1931- es el espectáculo más popular de la ciudad y se realiza todos los
marzos en el NRG Stadium, el moderno sitio donde esta noche, a las 22, la
Argentina y Estados Unidos pelearán por un lugar en la final de la Copa
América.
La cifra récord fue en 2013. Ese año más de dos millones y
medio de personas estuvieron en los 20 días que duró el rodeo. El fútbol,
entonces, es algo chiquito en Texas si se lo compara con el evento local. Sin
embargo, la presencia de Estados Unidos en la semifinal y el efecto Messi
lograron que para esta noche las 72.220 localidades disponibles estén agotadas.
Con techo retráctil y sistema de refrigeración, esta noche
la cancha estará a salvo del agobiante calor que abruma cada rincón de Houston.
Los 35 grados que se esperan a la hora del partido (comienza a las 20 locales,
22 de la Argentina) no se sentirán en el moderno estadio, que se inauguró hace
catorce años y costó 352 millones de dólares.
El equipo de fútbol americano de la NFL Houston Texas juega
como local en este lugar, que fue sede del Superbowl de 2004 y lo será también
el año que viene. Además, por este sitio pasaron bandas de música como
Metallica, Los Rolling Stones, Beyoncé o Guns N´ Roses. Esta noche, la banda
que buscará tocar los mejores acordes será la de Messi.
Lo que el viento se llevó. El huracán Ike, que azotó a la
ciudad en 2008, hizo tambalear al NRG Stadium, que perdió 5 de las 9 piezas del
techo retráctil. La reparación del techo que esta noche cubrirá por completo la
cancha llevó un mes.