Sergio Romero salió a destiempo y cometió penal, pero luego enmendó su error conteniéndole el remate a Seijas. Su decisión fue por demás sorprendente: no se tiró y se quedó parado en el medio del arco, y la bola viajó mansa a sus manos. Luego lo festejó con un beso al anillo, y señaló al lugar de la tribuna donde se encontraba su mujer, Eliana Guercio. Pero hubo un gesto más, con el pulgar arriba mirando al banco argento: un integrante del cuerpo técnico tenía el dato de que Seijas suele picarla en Independiente Santa Fe y le avisó. Un gigante.
domingo 26 de abril 2026




