Un gol. Un instante eterno que queda en los libros, en las
retinas de miles de hinchas alrededor del mundo. A Manuel Negrete, el hombre
que se hizo inmortal con una tijera para la historia, le pasó lo mismo que al
mítico Chango Cárdenas. Revive una y otra vez aquel momento. Lo hace con su
familia, con sus amigos; la memoria emotiva vuelve 30 años atrás cada vez que
sus colegas (los de antes y los de ahora) le recuerdan aquella maravilla. Ese
gol encierra una paradoja: Negrete, máximo goleador mexicano de los Pumas,
entró de cabeza en la eternidad por una conquista con la camiseta del Tri, el
seleccionado azteca.
A 30 años de aquel día, Negrete habla con LA NACION:
"Cuando México quedó eliminado del Mundial, hinchaba por la
Argentina", recuerda. Y agrega: "La Argentina en ese Mundial fue
excelente. ¿Qué te puedo decir con Maradona y con tanto buen jugador? Se
llevaron la Copa y se la llevaron justamente".
La espectacular tijera de Negrete ante Bulgaria
La ceremonia en casa de los Negrete se repite una y otra
vez. Todos vieron aquel gol y vuelven a hacerlo. Nadie se aburre. "Mi
familia lo sigue viviendo, lo sigue disfrutando, y nos seguimos emocionando
todos los días", detalla el hombre que sigue vinculado a su club de toda
la vida y, de hecho, se mantiene en forma: jugó para las leyendas de México el
partido frente a las leyendas FIFA que sirvió como antesala del Congreso de la
FIFA realizado en el DF a mediados del mes pasado. "Veo la grabación de
ese gol y me vuelvo a emocionar. Vuelvo a pensar que ese gol fue
extraordinario", recuerda Negrete. Y no duda: "Ese gol me cambió la
carrera, por supuesto. A pesar de ser el máximo goleador de mi equipo, soy
recordado en el mundo por ese mundial". Tanto, que aquel magnífico impacto
a la pelota, que se coló en el arco rival como si fuera un misil, aún hoy le da
de comer: "Me sirve para codearme con los mejores, con los que han sido
históricos en el fútbol y en los mundiales".
Apenas terminado el Mundial, varios medios mexicanos
hicieron el balance de la competencia y coincidieron en distinguir como el
mejor gol de México 86. al que Manuel Negrete convirtió contra Bulgaria. Esa
fue la elección, incluso después de ver el gol de Maradona a los ingleses. El
partido se jugó en el estadio Azteca el 15 de junio de 1986, y Negrete abrió el
marcador a los 34 minutos del primer tiempo con una espectacular tijera luego
de recibir un pase de Hugo Sánchez. Servin, en el segundo tiempo, hizo el 2-0
con el que México se clasificó para los cuartos de final (donde perdería con
Alemania). La acción fue impactante, creativa y con una plasticidad que hizo
que todos creyeran de inmediato que se trataba del mejor gol del Mundial. Y era
cierto. Lo fue hasta ese momento. Pero siete días después, y en el mismo
estadio, Maradona iba a conseguir la apilada más recordada de la historia del
fútbol.
Más allá de la apreciación de los medios, la FIFA hizo años
después una selección de los mejores goles de la historia de la Copa del Mundo.
En una encuesta que realizó junto con la marca de cerveza Budweiser, uno de sus
sponsors oficiales, en el año 2002, el gol de Maradona ocupó el primer lugar y
el de Negrete no ingresó entre los diez primeros.
En 2004, al cumplirse los 100 años de la institución, la
FIFA realizó un DVD en el que incluyó un ranking con los mejores goles de los
Mundiales. Allí también el de Maradona figura primero, pero también se ubica en
el quinto lugar al de Negrete.
En el estadio Azteca, los mexicanos encontraron la manera de
distinguir ambos goles. Actualmente hay una plaqueta recordando el tanto de
Maradona a los ingleses el 22 de junio de 1986, mencionando que se trata del
Gol del Siglo, y colocaron una segunda placa de bronce para el tanto que
Negrete conquistó aquel 15 de junio, a quien le asignan otra categoría para
honrarlo como "El gol más bello de la historia".
Manuel Negrete es el campeón silencioso del Mundial 86. Lo
ganaron Diego Armando Maradona y un equipo guiado por Carlos Salvador Bilardo.
Pero "Manolo", como le dicen, consiguió un lugar permanente en las
entrañas del mismísimo estadio Azteca, allí donde se consagró la albiceleste. A
30 años del Mundial de México, su gol, el gol de la mítica tijera, pervive en la
memoria de los mexicanos. Más que aquel famoso slalom de Maradona a toda la
defensa inglesa en los cuartos de final.