El Grupo F comenzó con la sorpresiva victoria de Hungría ante Austria. Los tantos de Szalai y Stieber sellaron el 2 a 0 definitivo en el Stade Matmut-Atlantique de Bordeaux. En cambio, el duelo que protagonizaron Portugal e Islandia en el cierre de la primera fecha de la Eurocopa se vivió con una presión pocas veces vista, dado que el debutante se le plantó de igual a igual al candidato a quedarse con el liderazgo de la zona.
Si bien el equipo de Lars Lagerback buscó llevar el partido a la zona lusitana, la calidad de Cristiano Ronaldo, la velocidad de Nani y los remates de media distancia de João Moutinho mantuvieron en jaque a Hannes Thor Halldorsson. A medida que transcurrió el tiempo, el arquero tuvo más exigencias en el Stade Geoffroy-Guichard de Saint-Ètienne.
Recién a la media hora, el combinado de Fernando Santos consiguió abrir el marcador. Un preciso centro de André Gomes facilitó la tarea del atacante surgido de las Islas de Cabo Verde para que se establezca el 1 a 0. Portugal imponía su jerarquía con autoridad.
En el complemento los lusitanos se durmieron y los nórdicos llegaron al empate. El descuido defensivo de Vieirinha le permitió a Birkir Bjarnason emparejar las acciones después de un centro pasado de Johann Berg Gudhmundsson. El frío polar invadió a la ciudad francesa.
El desconcierto portugués fue tan intenso que el pleito permaneció abierto hasta las últimas circunstancias. El cabezazo del galáctico del Real Madrid a las manos de Halldórsson ejemplificó el aspecto anímico de un seleccionado que nunca supo reponerse al sorpresivo golpe islandés. Además, en los contragolpes comandados por Böðvarsson tuvo que aparecer Rui Patrício para evitar lo que hubiese sido una escandalosa derrota. A pesar de la justicia del empate, Islandia festejó y Portugal se lamentó. En las calles de Francia se brindará con whisky el primer punto conseguido en la historia del certamen continental.