"Si no puedes volar entonces
corre, si no puedes correr entonces camina, si no puedes caminar entonces
arrástrate, pero hagas lo que hagas, sigue moviéndote hacia delante". Ahí
está él, con saco negro y camisa blanca, apoyado en un atril. Lo escuchan miles
de personas. Es 1966 y Martin Luther King da uno de los tantos discursos contra
el racismo en el estadio Soldier Field, el mismo en el que esta noche jugará el
seleccionado. En otro plano, el deportivo, la frase del mártir que peleó por
los derechos humanos se ajusta a un equipo que se mueve por Estados Unidos con
hambre de títulos, la mirada fija al frente y un solo objetivo: ganar la final
del 26 de junio.
Chicago abruma. Para continuar con el plan, la Argentina
llegó a una ciudad que hace sentirse pequeña a cualquier persona que camina por
sus calles, entre los gigantescos rascacielos que rodean el hotel donde se
aloja el plantel. Uno de los más visitados, la torre Willis, permite -por 22
dólares- observar desde 442 metros de altura los recovecos del río Chicago, que
atraviesa el centro. El blues, con el festival internacional gratuito que
comenzará hoy en el Grant Park, se respira en el ambiente y define a la ciudad
como la "capital mundial" de este género musical. La "milla
magnífica", ese trecho de comercios y hoteles de lujo de la avenida
Michigan, es el éxtasis para los que hacen del consumismo un estilo de vida,
tan afín a este país; aquí gustan llamarla la "Champs Élysées
estadounidense". Y el merchandising de la NBA, en la que Michael Jordan se
convirtió en leyenda como comandante de Chicago Bulls, se vende en todas las
esquinas. No es fácil conmover a una urbe inmensa y variada; por eso, la
presencia deLionel Messi en las tapas de los principales diarios locales vale
doble y genera optimismo en los organizadores, que esperan ver completa la
capacidad de 61.500 espectadores que tiene el estadio.
El Soldier Field, la actual casa del equipo de fútbol
americano Chicago Bears, impacta por su estructura. Fue construido en 1924, a
metros del lago Michigan, en homenaje a los soldados caídos en la Primera
Guerra Mundial. Con un estilo grecorromano que se luce detrás de las tribunas,
sus columnas se disfrazan de Partenón, y las puertas, de Coliseo Romano.
Adentro, la tecnología le ganó a la historia: fue remodelado en 2003 y sumó
comodidades, aunque le quitaron oficialmente la designación de Hito Histórico
Nacional que había conseguido en 1987.
Por este estadio pasaron los históricos siete conciertos de
The Rolling Stones y shows de Paul Mc Cartney, Maddona y Pink Floyd, entre
otros. Esta noche, como en el Alemania 1 vs. Bolivia 0 inaugural del mundial
Estados Unidos 1994, se vestirá de "soccer", porque la banda de Messi
quiere seguir tocando.