El viernes, en medio de una guardia normal, los médicos del CIMAC se toparon con una tormenta de gente que iba y venía, fans, policías y nada más y nada menos que el mejor jugador del mundo entrando a hacerse estudios. Ocurrió luego de la lesión de Lio Messi, quien se tuvo que atender por un fuerte golpe en el sanatorio sanjuanino y el encargado de recibirlo fue Eduardo Orellano, médico especialista en diagnóstico pro imágenes.
Según contó el profesional, se enteraron apenas 10 minutos antes y tuvieron que organizar un enorme operativo para contener la locura que lleva siempre a su alrededor el astro del fútbol. Fueron cerca de 30 los policías que llegaron al lugar y además tuvieron que cortar calles, cerrar los portones por los que los hinchas querían entrar y controlar la situación dentro del sanatorio, donde los que estaban presentes también querían acercarse a Lio.
"Los pacientes de la guardia se comportaron de la mejor manera, entendieron que había que atenderlo lo más rápido posible porque teníamos que despejar la guardia de la locura de la gente que quería verlo”, contó Orellano. Así entró Messi al CIMAC, donde permaneció unos 40 minutos mientras les hacían una resonancia y una tomografía para controlar la lesión en la espalda que sufrió durante el partido.
"Estuvimos con él y siempre fue muy amable, estaba preocupado porque le dolía mucho, pero siempre se mostró humilde y agradecido”, relató el médico. Además dijo que "nosotros no hacíamos el diagnóstico, sino que su equipo médico llegó con él y usó nuestras imágenes durante una junta confidencial” y explicó que durante todo ese tiempo "los doctores también fueron muy respetuosos con nosotros".
Mientras en la llega Messi "estaba muy cansado y preocupado por su lesión”, según contó Orellano, a la salida tuvo un gesto con los sanjuaninos que lo atendieron. "Antes de irse él nos buscó a todos y nos saludó a todos, fue muy gratificante, yo incluso me quedé en segundo plano y vino a buscarme para darme la mano”, relató el sanjuanino.
La visita les dejó también una anécdota alegre a todos, ya que 24 horas antes un niño que debía entrar al tomógrafo y no quería, lloraba y pedía para que le trajera a Messi. "Él nos pedía que lo llevemos sino no entraba a hacerse el estudio, yo le dije ‘pedime cualquier otra cosa, a Messi no te lo puedo traer’. Quién iba a pensar que 24 horas después iba a estar acá” relató el médico. El nene que no quería hacerse la tomografía se conformó con un yogur, pero para las próximas visitas el apartado de imágenes puede ser promocionado como "el que usó Messi”.