Otra frase, esta vez de Daniel Angelici , terminó
abruptamente con una reunión en la AFA. El comité ejecutivo se había juntado en
el predio de Ezeiza para seguir dándole forma a la reestructuración en la
entidad, con la Superliga como eje, y otra vez las conclusiones fueron nulas.
El escenario sigue tan cambiante como desde aquel 3 de diciembre pasado de
elecciones frustradas. Como desde entonces, nadie sabe qué pasará ni cómo se
solucionará una situación que hace rato esta encallada. Hay tantos frentes
abiertos que cuesta encontrar un eje. Pero el tema puede desgranarse en un
puñado de preguntas y respuestas:
1) ¿Qué cambió en 24 horas? El bloque del Ascenso Unido dio
el quórum y ayer pudo realizarse la reunión para buscar una fecha para la
Asamblea que trataría el cambio estatutario que instrumentaría la formación de
la Superliga. Angelici quería que fuera el 9 de junio próximo. Tapia propuso el
30. El presidente de Barracas Central tenía más aceptación, pero no se llegó a
votar porque ninguno reunía los 2/3 necesarios. Entonces, el mandamás de Boca,
que un día antes había amagado con la renuncia al comité ejecutivo -junto con
Rodolfo D'Onofrio, Víctor Blanco y Matías Lammens- lanzó las palabras que
sonaron amenazantes y prepotentes para el otro grupo.
2) ¿Cómo actuarán los seguidores de Tapia? Los clubes del
ascenso, más Independiente (sin Hugo Moyano, representado por el vice Carlos
Montaña), Quilmes, Olimpo, Gimnasia y Arsenal, insistirán con desmenuzar el
modelo de la Superliga con sus tiempos y buscar el consenso entre los 30
clubes. No aceptarán la imposición de la idea y, conscientes del poder político
que reúnen, insistirán con que el tema se resuelva con el próximo presidente
elegido o, a lo sumo, en el mismo día de las elecciones. Para ellos la
Superliga tiene que estar encuadrada dentro de la AFA y debe ser manejada por
dirigentes. Angelici insiste con la profesionalización de las tareas.
3) ¿Será posible el consenso? Angelici y compañía no quieren
saber nada con el asunto. "Acá el punto central no es la Superliga. Acá
queremos un cambio radical en la conducción de la AFA. Ellos quieren que todo
siga igual, por más que acepten el modelo de competencia.
4) ¿El Gobierno intervendría? Pocos se refieren al tema,
pero el fantasma sobrevuela por la AFA. Desde la Casa Rosada se sigue el tema
con atención, aunque no se quisiera llegar a tal extremo. Tampoco se descarta
un llamado a los principales dirigentes para una reunión en las próximas horas.
Sabido es que la FIFA no permite la intervención política de sus afiliados y
los riesgos deportivos son grandes, como la exclusión de los torneos
internacionales. En ese sentido, según supo la nacion, D'Onofrio y Juan
Sebastián Verón viajaron a Europa para conversar con el presidente de la FIFA,
Gianni Infantino, sobre el modo de instrumentar la Superliga sin romper los
reglamentos de la entidad madre.
5) ¿Pueden coexistir dos competencias paralelas? Parece una
resolución extrema, pero las fuentes consultadas no se animan negarla. Eso sí:
aquellos que participarán en la Superliga sin el marco de la AFA se quedarían
sin el reconocimiento de la FIFA. Es decir, no podrían participar de
competencias internacionales, tanto el seleccionado argentino como los clubes.
"Si se van y algún día quieren volver, no es que vuelven directamente a la
primera A: tendrán que hacer el camino correspondiente desde la D", desafío
uno de las voces más firmes enroladas con Tapia.
6) ¿Habrá otras consecuencias? Sí, por ejemplo, todavía
queda licitar los derechos televisivos del fútbol argentino. El Gobierno tenía
previsto abrirla hoy, con todos los inconvenientes que la situación arrastra.
No se sabe qué competencia habrá, con cuántos equipos ni la duración. Todo
conspira contra la seriedad del negocio y hasta hace dudar al principal
interesado: el grupo Turner.