En Catar no quieren dejar al azar el más mínimo detalle para
su Mundial de 2022. Por eso cultivan con absoluto mimo y algunas dosis de
secretismo el césped que vestirá sus estadios, en los que podrían lucir tipos
de pasto "jamás visto antes en otros lugares del mundo".
"Buscamos el mejor tipo de césped que pueda resistir el
clima, en Doha y en la región. Tenemos muchos tipos, como se puede ver en los
estadios del país, que tienen céspedes de calidad, pero aquí queremos lo mejor
de lo mejor", afirma Yaser Abdulá Mulá, responsable catarí del centro de
innovación y desarrollo (I+D) de césped, durante una visita al vivero donde lo
cultivan.
La hierba, aunque es "made in Qatar", como cuenta
con orgullo a los periodistas Abdulá, proviene de semillas importadas desde
distintas partes del mundo, a las que someten a diferentes pruebas para
comprobar su idoneidad.
Las tres condiciones que buscan para la hierba es que
resista los diferentes tipos de luces y sombras en los estadios, que sea
perfecta para los jugadores y, finalmente que sea estética, que luzca perfecta
extendida sobre el terreno de juego.
El centro de investigación cuenta con un laboratorio y
diferentes áreas: en una de ellas se cultivan doce tipos de césped distintos
bajo sombra, con poca luz y a pleno sol. En otra zona experimentan con la
cantidad de agua necesaria para el mantenimiento con irrigación y con el tipo
de suelo.
Por último, cuentan con un campo de fútbol con césped
natural bautizado "Latitud 36" que aseguran que es pionero en el
mercado. Es un tipo especial de hierba diseñado para la estación estival,
escogido por la fiabilidad que ha demostrado tener, además de la
"resistencia" que muestra con el balón, asegura Abdulá, quien insiste
en que pretenden que el esférico se mueva como si se deslizara por una tela de
seda.
Esta hierba será empleada en la academia de elite deportiva
Aspire, que actualmente está dirigida por el español Iván Bravo y también en el
estadio del equipo Al Sadd, la actual casa del exbarcelonista Xavi Hernández.