Messi y Neymar se saludaron de madrugada en
el aeropuerto Carlos Drummond de esta ciudad y cada cual tomó su rumbo.
Acompañado por Javier Mascherano, uno enfiló para el complejo Cidade do Galo,
donde sus compañeros dormían. El otro partió hacia el hotel Ouro Minas, el
epicentro elegido por su selección en esta ciudad. Los tres viajaron de
Barcelona a San Pablo en un avión de línea y, desde allí, se subieron a un
charter contratado por Neymar para llegar de madrugada.
Cuando vuelvan a verse, el jueves, uno tendrá la 10 y la
cinta de capitán de su equipo y el otro le copiará el número pero ya no el
brazalete, al que abdicó después de ganar en agosto la medalla de oro en los
Juegos Olímpicos, el único título que le faltaba al fútbol brasileño.
Apenas unas horas antes que ellos habían arribado nueve
futbolistas argentinos en dos vuelos diferentes (de línea, eso sí): Martín
Demichelis, Gabriel Mercado, Facundo Roncaglia, Mateo Musacchio, Enzo Pérez,
Gonzalo Higuaín, Éver Banega, Ángel Di María y Sergio Romero. Así que cuando el
capitán y el subcapitán ingresaron al predio de Atlético Mineiro, el plantel
quedó completo: son 26 los futbolistas que afrontarán esta doble jornada ante
Brasil y Colombia.
La hoja de ruta de la selección argentina marca para este
martes con pronóstico de lluvia un entrenamiento por la tarde, el penúltimo
antes del partido. El primero del capitán, que vuelve al equipo después de su
ausencia por lesión en la última convocatoria. Llega encendido: un gol a
Sevilla el domingo reflejó el excelente estado que vive. Messi se acostumbró a
convertir en ordinario lo extraterrestre: "Nadie en el mundo tiene la
capacidad de interpretar los partidos como él", lo retrató Luis Enrique,
su otro entrenador.
Para Neymar, la luz mas potente de Tite, el técnico
brasileño, el clásico será una oportunidad de pisar el Mineirao que no tuvo la
noche negra del 1-7 ante Alemania, último antecedente de su selección en este
estadio; lesionado ante Colombia en el partido anterior, ese partido le dolió
en la platea.
Lo que pase entre Argentina y Brasil sobre el césped de este
templo del fútbol brasileño es una pregunta gigante en todos los aspectos menos
en uno: lo único seguro es que Messi y Neymar volverán a abrazarse.