El Valencia no tuvo ni un miramiento con el Granada. Hizo lo que quiso con su rival, al que manejó a su antojo. El equipo de Nuno recuperó la cuarta plaza con una comodidad insultante. Ni se despeinó. No necesitó forzar la máquina para hacer cuatro goles. Midió sus esfuerzos y se exhibió cuando y como quiso.
El Valencia no dio concesiones. Como tampoco Otamendi, líder dentro y fuera del campo junto a Parejo. El Granada se fue de Mestalla sin probar ni una sola vez a Diego Alves, portero de récord en su casa superando la marca de mitos como Balaguer o Pesudo, murciélagos bajo palos. La noche fue tranquilísima para el guardameta brasileño como para todos sus compañeros. Golearon con suma facilidad.
El equipo de Nuno no tuvo sentimientos como Granada. Los mismos que tiene Otamendi con todos los que no comparte vestuario. En los centrales valencianistas está la primera piedra. Metros por delante, Javi Fuego juega con una escoba y Andrés Gomes y Parejo manejan la maquinaria. El Valencia permitió que el Granada creyese que tenía esperanzas. Cerca de la media hora, el equipo che pisó el acelerador para llevarse por delante a su enemigo. No necesitó demasiado. Javi Fuego marcó a la salida de un córner mal defendido. Se había acabado lo que se daba. Parejo lo dejó claro cerca del descanso. Se quitó la espinita del Camp Nou y no falló desde el punto de penalti. El Valencia ganó como quien respira.
Al Valencia le costó entrar al partido, o eso pensábamos. Prefirió salir tranquilo para luego sorprender. Tras el descanso, volvió a relajarse. El resultado nunca peligró. El Granada nunca tuvo opción ni siquiera de intentar meterse en un partido che de arriba a abajo.
Nuno fue realizando cambios. Los que salieron desde el banquillo (Enzo, De Paul y Negredo) no saltaron al campo para cumplor. Salieron como motos. El técnico portugués no sólo tiene enchufados a once. Este equipo tiene para aburrir.
El Valencia redondeó la noche al final. Feghouli hizo el tercero corroborando su gran encuentro. Es otro que no respira ni deja respirar al que tiene al lado. La goleada la cerró Negredo a pase de De Paul, claves también en el tercero. El Valencia hizo cuatro goles para volver a ser cuartos. Un día en Paterna.
Fuente Marca