Los flashes se posaron sobre el uruguayo Luis Suárez, que encadiló a todos con sus dos golazos, incluidos sendos caños al pobre brasileño David Luiz. También en Neymar, que por décima vez en el año fue el encargado de abrir la cuenta para Barcelona. Se destacó que el equipo catalán no necesitó de un Lionel Messi espectacular para ganar. Pero en la gran victoria del conjunto Culé ante París Saint Germain, el miércoles en el Parque de los Príncipes, hubo una figura silenciosa que hizo un culto a la practicidad, la eficacia y el juego prolijo: Javier Mascherano.
El Jefe fue el jugador que más pases buenos hizo, con 85, y un acierto del 98% al fallar sólo una pasada, según destacó el sitio oficial FCBarcelona.com. En el rubro lo siguió Jordi Alba, que completó 82 pases buenos.
Aún en la zaga central de la defensa, y no como volante como acostumbra a jugar en la Selección Argentina, Mascherano es uno de los jugadores que más entran en contacto con la pelota, y lo hace con sumo criterio. No sólo marca y recupera, sino que administra con criterio el balón.
Con el 3 a 1 en el choque de ida por los cuartos de final de la Liga de Campeones de Europa, Barcelona rompió la racha del PSG, que no perdía en el Parque de los Príncipes por competiciones europeas desde noviembre de 2006: llevaba 33 partidos en París con 22 victorias y 11 empates.
Fuente: El Gráfico