Ángel Correa fue el mejor jugador del Sudamericano, el único que verdaderamente se destacó dentro de un torneo que no demostró grandes baluartes con potencial para convertirse en una estrella a la altura de los jugadores que dominan la escena actual. Al margen de sus cuatro goles (uno a Ecuador, dos a Perú y otro a Uruguay), el jugador del Atlético de Madrid demostró un nivel superlativo pese a haber estado seis meses sin jugar por la afección cardíaca que, después de una operación y su posterior recuperación, ya es pasado.
Su mejor actuación, absolutamente descollante e inolvidable, fue nada más y nada menos que en el clásico frente a Brasil, un triunfo agónico que reencauzó el futuro de un equipo que frente a la Verdeamarela sacó medio pasaje para el Mundial de Nueva Zelanda y se acercó al objetivo de los Juegos Olímpicos. En su rol de conductor, manejó los hilos del equipo y destrozó a la defensa rival con pases prácticamente imposibles.
Giovanni Simeone destrozó las redes durante el Sudamericano. El delantero de River, pretendido por varios europeos, anotó nueve goles (dos a Ecuador, tres a Perú, dos a Bolivia y dos a Paraguay). Augusto Batalla fue otro de los puntos altos en la formación de Humberto Grondona. Sus actuaciones llamaron la atención del poderoso Real Madrid gracias a sus atajadas impresionantes que lo convirtieron en prácticamente inexpugnable.
(Fuente: Minuto Uno)