El caso del jugador de la Juventus, por ejemplo, sirve para ejemplicar como las ganas y el optimismo pueden relativizar duras infancias como la del Apache, que tiene dos de sus hermanos vinculados con hechos delictivos y que en su humilde Fuerte Apache natal convivió con todo tipo de situaciones extremas.
Para colmo, a los 10 años, Tevez sufrió un durísimo accidente cuando agua hirviendo cayó sobre su cara, ocasionándole serias quemaduras que hoy en día pueden verse aún en su rostro.
Pese a esto, y lejos de bajar los brazos o esconder sus orígenes, el ex delantero de Boca se sobrepuso a su crítica situación, lo que lo llevó a ser uno de los jugadores más cotizados y respetados en todo el mundo.
Algo similar ocurrió con el también laureado delantero francés Franck Ribery, quien cuando era apenas un niño fue protagonista de un choque en el que coqueteó con la muerte y que también le dejó grandes cicatrices en su cara.
"Jamás me haré la cirugía estética porque dejaría de ser yo", suele decir el jugador de la Selección francesa ante las recurrentes preguntas sobre su rostro.
Siguiendo con la tónica de figuras europeas, imposible esquivar la historia de Mario Balotelli, el jugador nacido en Ghana y nacionalizado italiano, que superó graves problemas intestinales de pequeño en África hasta que fue adoptado por un matrimonio de Italia que iba a terminar salvándole la vida.
Ni siquiera Cristiano Ronaldo, uno de los jugadores más valorados desde el punto de vista del marketing, pudo escaparle a los golpes de una infancia más que dura. Su padre, alcohólico, murió cuando el jugador del Real Madrid era muy joven y él se tuvo que hacer cargo de toda su familia, incluido un hermano que también tuvo problemas con el alcohol. Los satisfactorios resultados están a la vista.
A la hora de hablar del fútbol local, varias son las historias de orígenes humildes e infancias austeras. Sin embargo, la de Diego Buonanotte puede considerarse como una de las situaciones más extremas que puede vivir una persona, incluso un deportista de elite.
Ya consagrado en la Primera División de River, el ahora jugador de Quilmes fue responsable de la muerte de los tres amigos que viajaban en el vehículo que conducía en la ruta 65 de Santa Fe, allá por finales de 2009.
Sus múltiples fracturas y el irremediable dolor de haber sido el único sobreviviente y el conductor del auto que manejaba hacian pensar que el jugador de 26 años no volvería a jugar al fútbol. Sin embargo, tras una larga recuperación, Buonanotte le dio una nueva chance a su carrera y regresó a las canchas, en una carrera que lo llevó a jugar varios años en Europa hasta regresar al país a principios de este año.