“Gustos son gustos dijo una vieja mientras empapelaba su pieza con posters del Profesor Lambetain en sunga”… Frases como esta hay a patadas deambulando por el folklore argentino y, seguramente, les viene bien a Daniel, Paula y Rocío para explicar al 99,9% de sus comprovincianos por qué forman parte del minúsculo grupo que muestra su total indiferencia al Mundial de Fútbol de Brasil, incluida la selección argentina.
Los tres, de una u otra manera, se sienten invadidos por la fiebre mundialista. Aseguran que se les complica mucho desarrollar su vida cotidiana manteniéndose aislados de la epidemia futbolera. Y la sensación de incomodidad aumenta unos grados más cuando se les señala como ‘los bichos raros’ por situarse al margen de la corriente general.
Todos optan por hacer oídos sordos a las cargadas o reproches que caen sobre sus personas por su posición antimundialista. Películas, libros y otras actividades se convierten en sus mejores refugios a la hora en la que los poseídos por el virus balompédico internacional se sitúan a ver –comentar, padecer, admirar, insultar y mil verbos más- delante del televisor.
Preguntas:
1. ¿Qué hacés cuando el resto de la gente está metida en el Mundial?
2. ¿Nunca te gustó el fútbol?
Daniel Campus.
24 años.
Operador de radio.
1. "Cuando todo el mundo está metido en el mundial, valga la redundancia, yo estoy como Homero en el día que el hombre lanzó un cohete a la luna cantando "Yomi, yomi, yomi te lo voy a decir"... jajaja. Busco una alternativa mediática que no sea Facebook o TV porque de lo que no me libro viendo un partido, me lo fumo en el face y los miles de comentarios referentes al partido".
2. "Si bien en mi infancia tuve una etapa en la que probé más de un deporte, entre esos el fútbol, nunca me llamó la atención ni me gustó".
Paula Godoy.
23 años.
Moza.
1. “Por lo general ni me entero cuando juegan. Pero cuando sé que hay partidos de Argentina o del que sea, me gusta más ponerme a coser o veo una película. Por ahí a la gente no le gusta mi forma de pensar por su fanatismo, pero también tienen que respetar que no a todos nos gusta ver como juegan”.
2. “No, nunca me llamó la atención.No es algo importante para mí”.
Rocío Alba.
21 años.
Secretaria.
1. “No me gusta nada ponerme a ver un partido de fútbol por más que sea del Mundial o de no sé qué. Cuando hay uno le digo a mi marido que se vaya a verlo a la pieza y yo me pongo a ver algo en la tele mientras cocino o hago algo más productivo. Por ahí molesta mucho que todo lo que pongas en la tele sea Mundial”.
2. “Nunca me gustó el fútbol. Entiendo que haya gente que le apasione, pero a mí no me despierta ningún tipo de interés”.
Finalmente, al promediar 2005, con menos de dos años en la actividad pública, logró deshacerse de sus fueros y retomó su labor deportiva.