Por Carla Acosta
Tiempo de San Juan
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITE Por Carla Acosta
Tiempo de San Juan
Se crió con la guinda bajo el brazo, haciendo trackles al ritmo de su papá. A pesar de que en su infancia practicó muchos deportes, nunca se despegó del rugby y mucho menos de las canchas. Se trata de Emiliano, hijo de Guillermo Quevedo –presidente de la Unión Sanjuanina de Rugby-, que atraviesa un gran presente con el Bathco Independiente en la liga española: están clasificados en la División de Honor y a días de jugar una final histórica por la Copa del Rey.
Nacido para el rugby
El sanjuanino empezó en la Universidad y, a pesar de que en un principio renegó del deporte por los golpes, terminó enamorándose como un loco de la guinda. “Le dije a mi viejo que no quería ir más y entonces hacía otros deportes, como el hockey sobre patines, natación y fútbol. Pero no hubo caso. Entendí que los golpes formaban parte sustancial del rugby y en realidad era ahí donde más me divertía”, destacó quien además del deporte, trabaja en una clínica dental.
Recordando sus inicios en la “U”, contó que extraña los viajes, los domingos ver a la Primera y a sus compañeros. Confesó que siempre le invaden los recuerdos y las ganas de volver. “Llevarle la arena al Nico Gómez; los entrenamientos con el "Tapita", el "Pato", el "Vaca", el Rubén y el Muñe; la Coca bien fría en la cantina del Julito Salcedo, son algunos de los momentos que viví con la ovalada”, comentó el centro.
El orgullo del “viejo”
Emiliano es el único hijo varón de Guillermo y junto a su hermana Pilar, es uno de los dos grandes amores del dirigente deportivo. La unión entre ambos siempre estuvo fortalecida por el lazo de padre e hijo y por la pasión que comparten por el rugby: “Tenemos una conexión muy grande por el rugby y su uso en la vida misma. Cada vez que me surge algún problema sea o no de rugby es al primero que recurro”.
Emiliano también habló de su papá como dirigente, siendo Presidente de la USR y con un reciente paso por la Unión Argentina de Rugby. Dijo estar orgulloso y destacó su porte al crecimiento del rugby local. “Sé lo que significó para él estar en la UAR, por su dedicación y amor por este deporte. Nadie se lo merecía más que él, fiel al sentimiento más digno y puro del rugby. Aportó mucho al crecimiento rápido del modelo del rugby actual, más físico, más trabajado y con gente muy dedicada”, señaló.

video