Marta Orellana es un emblema del deporte sanjuanino. Dejó su marca registrada en el atletismo cuando con 22 años integró la delegación argentina que participó en los Juegos Olímpicos de Atlanta, en 1996. Hoy con 40 años y alejada completamente de las pistas sigue con su otra pasión, el fútbol, con el que llegó a vestir la camiseta de River Plate y hoy la del Barcelona sanjuanino, uno de los equipos femeninos más veteranos de la Provincia.
Su rapidez en el campo la supo aprovechar en el atletismo y en el fútbol. De muy chiquita creció con la pelota en los pies y la pasión por correr. Contagiada por sus primos varones, decidió ponerse los botines para jugar picaditos aunque lo hacía por un simple hobby: "Siempre me gustó jugar al fútbol de chica. Creo que empecé a los 13 años en un club del Médano de Oro. El atletismo fue más profesional. De hecho me fui a vivir a Buenos Aires para entrenar en el CeNARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo)”.
Fue justamente en Buenos Aires, de la mano del Club Ferrocarril Oeste, en donde tuvo su gran salto deportivo, convirtiéndose en la única local en participar de una competencia olímpica en la rama de atletismo, en 800 metros llanos. Fue en Atlanta, cuando apenas tenía 22 años y un puñado de sueños por delante. En el mismo tiempo, de casualidad, fue fichada por River Plate. "Recuerdo que acompañé a una cordobesa a hacer una prueba en River. Justo faltaba una jugadora para un amistoso y me invitaron. Quedé al instante, a los cinco días ya me instalé allá. En los entrenamientos no hacía la parte física, sino en el atletismo. Siempre me cuidaba de no lesionarme”, comentó Marta, quien en el fútbol usa la "siete”.
Sin embargo, después de aquel ´96 glorioso, bajoneada por la falta de apoyo, dejó todo y volvió a San Juan. Hoy juega en un equipo llamado Barcelona, según ella el más viejo del fútbol femenino. El plantel, nacido de la Villa Independencia, tiene alrededor de 35 años de vida. No entrena por falta de lugar, pero no hay fin de semana sin picadito con sus compañeras, en su mayoría mayores de 40 años. "Recorrí muchos clubes en San Juan. El último es éste, uno de los que más trayectoria tiene. Me hubiese gustado nacer en esta época, en donde el contacto con todos es más rápido. Quizás me hubiese quedado en Buenos Aires, hubiese tenido más apoyo para seguir con el deporte”, dijo Orellana.
En el ambiente femenino es una de las temidas no sólo por su porte, sino también por su rapidez a la hora de llevar el balón, justamente un don que supo utilizar y que la llevó a la cúspide del atletismo y el fútbol en la década del ´90. "Soy muy temperamental y competitiva. Siempre fui así. Además me ayuda mucho el saber correr. La experiencia te ayuda”, destacó.
Es fana de River y en San Juan no simpatiza por ningún equipo. A las canchas sólo va cuando le toca jugar con su equipo. La última fue el recinto ex Los Andes, donde jugó y ganó un torneo de fútbol amateur: "Hacía mucho que no ganábamos porque la verdad es que no entrenamos, no tenemos esa posibilidad. Valoramos lo que ganamos ahora porque le pusimos todo el corazón”.
Foto: Diario de Cuyo