Tomás Quiroga es un talento nato del vóley. Proveniente de una cuna de campeones, el pibe de 14 años promete pero no sólo con el apellido sino también, con su juego. Jefecito que se luce con la cinta de capitán, se declaró campeón de todo y no conforme va por más: quiere la celeste y blanca, un mundial y los olímpicos. ¡Qué nivel!
Está en su esencia, está en su linaje. Es que la estirpe de campeón nació con él y, para no desperdiciar semejante herencia, Tomás Quiroga le hace frente a la propuesta de vida y, de un saque, apabulla a la presión. “¿Qué si quiero ser como mis hermanos y mi papá? Obvio. ¿Qué si tengo miedo a fallar? Ni ahí”, asegura el pichón de crack.
Desde la panza se conectó con el vóley. Su mamá jugadora, su papá también, hermanos, tíos y la lista sigue. Generaciones de toda una familia abocada a ese deporte. Y claro, cómo iba a tomar otro camino. Creció con él; viendo a su tío Raúl subido a un podio olímpico, a su padre Daniel con la Selección y a su hermano mayor Rodrigo brillando en Londres.
Con cuatro años recuerda sus veranos en el club, el que está frente a su casa -Obras-. “Hice natación de chiquito, pero dejé. No hay nada como el vóley”, explica entre risas. Pasaba sus tardes jugando dos contra dos, con red de por medio. Arrancó con la escuelita y siguió con las inferiores. Se formó y nunca más se alejó de una cancha.
Campeón de cuatro Copas Argentina, cuatro Regionales y un Torneo Abierto, el pibe de Obras fue tomando confianza y se postuló como un gran líder, con la cinta de capitán en el brazo. “Soy un jugador de hablar en la cancha, me gusta alentar a mis compañeros para que den lo mejor de sí”, asegura.
La razón de haber jugado siempre con gente más grande, pues con apenas 13 años debutó en la sub 16, le formó el carácter de una manera positiva y con una gran confianza. “Ser el más chico me ponía nervioso porque me equivocaba y me miraban mal. Pero con el tiempo, aprendí a controlarme. Eso ayuda a no presionar a mi equipo también”, asegura.
Con un debut en primera de sólo un saque, Tomás se ilusiona con llegar a la máxima de su club, pero también sueña con hacer historia. “Me gustaría estar en primera y ascender a la Liga A1, el lugar del que jamás debería haberse ido. Eso sería hermoso”, confiesa.
El punta receptor que se autodefine como un luchador sueña con llegar bien alto y cada vez que salta se siente más cerca de ello. Quien defiende como un león y ataca como una fiera, está convencido que con el talento no alcanza, que todo es cuestión de actitud: “Aunque sea quien sea, siempre cuesta, porque al camino se lo hace uno. Si a mi hermanos les va bien, me alegro mucho, pero lo importante es enfocarme en aprender y no estar pendiente en los demás”.
Le brillan los ojos cada vez que se refiere a su familia, el orgullo le brota, de la misma manera en que le brillan cuando habla de sus colores: “Quiero jugar en la Selección, obvio. Y también quiero estar un juego olímpico y sueño con ganarlo. Todos queremos eso. Pero si tengo que elegir entre un ascenso de Obras y un campeonato con la Selección, mil veces me quedo con mi club”.
Identifíquese
Nombre: Tomás Daniel Quiroga
Fecha de nacimiento: 10 de septiembre de 1998
Colegio: 3° año del Colegio Medalla Milagrosa
Categoría: Sub 16
Club: Obras
Posición: Punta
Ídolo: Sus hermanos Rodrigo y Gonzalo y su papá Daniel