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Informe especial: La "12" por dentro

Tiempo de San Juan vivió el encuentro entre Boca Juniors y Rosario Central junto a una de las hinchadas más grandes y poderosas de la Argentina. Su llegada, sus cantos, sus trapos, su organización, y todo lo que nunca viste de la barra Xeneize. Por Carla Acosta
sábado, 2 de junio de 2012 · 10:41



Carla Acosta
Tiempo de San Juan

Esa hinchada que acompañó y vivió la consagración de Boca en la Intercontinental en Japón, la misma que está todos los domingos en el paravalancha de la popular de la Bombonera y no deja de gritar, cantar y alentar al equipo de sus amores; provocando la euforia y contagiando al resto de los simpatizantes en cualquier estadio que pise. Una de las hinchadas más queridas, más odiadas y más guerrera de todo el mundo, estuvo en la provincia. Tiempo de San Juan te muestra en exclusivo cómo es el mundo de la barrabrava Xeneize dentro de la cancha, antes, durante y después del encuentro entre Boca Juniors y Rosario Central, en el Estadio del Bicentenario.

Eran las 18 del día miércoles 30 de mayo y la barra de Boca, custodiada por patrulleros y la policía motorizada, se acercó al Estadio del Bicentenario. Cuatro colectivos y una combi. Unas trescientas personas conformaron lo que denominan la “barrabrava” Xeneize, más conocida como “La 12”.
Comandados por Mauro Martín, reconocido como el jefe, la barra llegó una hora y media antes del partido. Los muchachos hicieron 15 horas de Buenos Aires a San Juan, en un viaje directo al Bicentenario ya que no se hospedaron en ningún camping, como habitualmente lo hacen cuando salen al interior del país.
Custodiados por efectivos policiales, todas las movilidades se dirigieron al gigante de Pocito. Ante la mirada atenta y de sorpresa de los hinchas sanjuaninos, los barras se bajaron de los colectivos y comenzaron con el armado de la fiesta Xeneize en la popular.
Muchos simpatizantes sanjuaninos se acercaron y ayudaron para trasladar la bandera que cubrió todo el sector popular. Al igual que las trompetas y bombos.
Media hora antes del partido, los hinchas que también se transformaron en músicos, comenzaron con la mística danza Xeneize. “Y dale dale dale Bo… a todas partes voy con vos, de la cabeza”, fue la canción que encabezó toda la fiesta azul y oro. Todos reunidos en círculo, en el medio los hinchas con los instrumentos, y afuera el resto de los simpatizantes que acompañaron con el canto. Mientras tanto, adentro del estadio, un par de chicos de la barra se encargaron de colocar el resto de las banderas.
Quedaban unos minutos para el comienzo del partido y la hinchada, en fila, ingresó al estadio. Todos con sus entradas en la mano, entraron por una de las bocas de la popular y se coloraron en el medio de la tribuna. Allí estuvieron durante los 90 minutos, e incluso en el entretiempo.
La fiesta era fantástica, los hinchas estuvieron eufóricos por ver a su querido Boca. No faltaron las clásicas canciones en apoyo ni tampoco las cargadas a su eterno rival, River Plate.
Como se suele ver por televisión, los referentes de la barra se coloraron por encima de la baranda comandando toda la locura Xeneize. Los rostros y las miradas del resto de los hinchas eran imperdibles. Conmoción y alegría al ver a la hinchada que sigue a Boca por todo el mundo.
Cuando finalizó el partido, ellos siguieron cantando y alentando hasta salir del estadio. Los últimos en retirarse fueron ellos. Media hora tardaron en sacar los trapos, guardar bombos y trompetas en los colectivos. Mientras tanto, el público se acercó a sacarse fotos no sólo con los instrumentos, que tenían el logo Xeneize, sino también con los barras. El más fotografiado fue Mauro Martín, quien se reconoce como el jefe.  Mauro, que tuvo diversos problemas por estar enfrentado a Rafael Di Zeo, se mostró cordial y muy sociable con los hinchas. Fue un ídolo más para los sanjuaninos.
Cuando las cámaras y grabadores de Tiempo de San Juan se acercaron al núcleo de la barra boquense, Mauro se acercó y con risas dijo no tener buena relación con los periodistas. Accedió a las fotos y a una charla, que entre tanto tumulto, duró poco. Es que el organizó todo, iba de aquí para allá. Sin embargo dijo que “le encanta viajar al resto de las provincias y que San Juan es muy bonito”.
Hacia el final, cuando la barra revisó todo lo que se había guardado, los hinchas notaron un faltante de bombos. Fue un momento tenso y de seriedad, inmediatamente todos se bajaron de los colectivos y comenzaron la búsqueda hasta dar con los instrumentos. “Nosotros tenemos que controlar todo y que nada se pierda”, dijo Mauro.
Pero también se mostró el otro lado. No faltó el mate, las gaseosas ni el fernet. Las risas y los chistes entre ellos eran moneda corriente también. Y no se privaron de charlar con los agentes  de policía que custodiaban el estadio. Tanto el ingreso como la salida, la barra fue controlada de cerca por los uniformados.
Luego, a punto de partir hacia Buenos Aires, se plantearon la idea de viajar directamente desde San Juan hasta Catamarca, donde Boca jugará la semifinal de la Copa Argentina con Deportivo Merlo. Finalmente, los muchachos desistieron y salieron rumbo a la ciudad porteña.


San Juan, el talismán de Boca

El equipo Xeneize se clasificó a la semifinal de la Copa Argentina tras ganarle por penales a Rosario Central en el Estadio del Bicentenario. Luego del empate 1-1, con goles de Toledo por el Canalla y Blandi por el equipo boquense, ambos se fueron a penales. Tras las fallas de Castillejos y Zarif, Boca quedó 4-2 y pasó a semifinal de la Copa. Ahora tendrá que enfrentar a Merlo en Catamarca y si pasa a la final, lo espera Racing o River.

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