análisis del día

Carusito, también botón del verdinegro

Nada justifica una agresión, pero el DT de San Lorenzo viene juntando bronca desde su condición de en todo tipo de agachadas para sacar ventajas. Entre ellas, apostar a la gran tragedia argentina: los árbitros. Y en esa volada, cayó San Martín. Por Sebastián Saharrea.
martes, 15 de mayo de 2012 · 19:31
Apenas unos minutos antes de ser golpeado por Fabián García y de montar un patético show de cámaras y Policía Federal, Caruso Lombardi puso en escena la misma pose de porteño canchero y burlón que tendría después, con la guardia en alto y al grito de “no me midás”. Al aire con especialistas de la escena como Horacio Pagani, no tuvo inconvenientes en disparar con naturalidad: ser árbitro es fácil.
Y siguió. Que yo en los entrenamientos arbitro todos los amistosos, que no se me escapa nada, que lo único que puedo no ver es cuando se me cruza alguien. Conclusión: ser árbitro es fácil. ¿Fácil?, le arrugó la nariz Pagani. Sí, claro -siguió el DT con su inconfundible personaje sobrador-, es muy fácil. Conclusión, los árbitros que se comen un penal, que dan un gol en offside o anulan uno en posición correcta, esos lo están haciendo a propósito. Y si lo hacen a propósito, lo quieren hundir.
¿Quién quisiera hundir a un personaje lateral como Caruso, o quién pudiera hundir a un club de los grandes como San Lorenzo? Lo más probable es que al establishment más que hundirlo, lo quieran reflotar por pura utilidad. Y a Caruso, más que hundirlo lo quieran abofetear.
Porque en ese tránsito de provocador televisivo, Caruso ha acumulado broncas surtidas. Esto de que ser árbitro es fácil no tiene más destino que obtener en la próxima fecha algún penalcito a favor por simple presión mediática: la que me espera –podrá actuar un árbitro por acto reflejo- si no cobro esta jugada dudosa a favor de Caruso. Porque ser árbitro no es fácil: uno tiene que decidir en segundos por jugadas que ni repitiéndolas mil veces queda claro si es penal u offside. Con el penal no cobrado a San Lorenzo el sábado ante Olimpo, que sigue dividiendo aguas.
Y ojo que la mediatización de Caruso puede jugar en contra de los que compiten con su club por no descender, entre ellos el San Martín sanjuanino. Al verdinegro le apuntó en una de las tantas apariciones por TV antes de ser golpeado por García. A fecha anterior, dijo: “algunos, como San Juan (por San Martín), ganan a pesar de que les hicieron un gol lícito al final”. Se refería al gol anulado a un jugador de Banfield en los últimos minutos que el relator de TV Mario Cordo dio por lícito pero que en realidad fue muy discutible: habilitaba un pie, pero hay que tener en cuenta el cuerpo.
Todo esto, pronunciado en el formato más sobrador que sea posible escuchar, entusiasmado en su rol de personaje: Al borde de la botonería, del buchoneo ajeno, si es que sirve para sacar ventajas propias.
Seguramente, en las fechas que faltan llegará ese penalcito salvador en situación dudosa, siendo el arbitraje un asunto tan fácil. Que no sea en la última fecha: juega San Lorenzo contra San Martín, con el descenso al medio.

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