Cómo se logró una coronación inédita

El precio del campeón

9 de julio se convirtió en el primer campeón departamental de la historia con una inversión cercana a los 500 mil pesos en los últimos años. Esto incluyó levantar prácticamente un club que solo contaba con el campo de juego. Ahora quieren pelear el Torneo del Interior y tener iluminación.
domingo, 18 de diciembre de 2011 · 14:33

Por Fabio Cavaliere
fcavaliere@tiempodesanjuan.com

Pasaron casi 20 años para que volvieran a jugar en primera, qué se iban a imaginar que iban convertirse en el primer club departamental de la historia del fútbol sanjuanino en ganar el  campeonato de primera división. Si casi no tenían vestuarios, ni tribunas, ni alambrado olímpico.

Así era 9 de Julio hasta hace un par de años cuando se armó el proyecto deportivo que lo llevó de la B a meterse en la historia del fútbol grande de la provincia al quedarse con el reciente Torneo Oficial, que se definió fuera de la cancha tras un fallo del Consejo Federal (ver aparte). 

Desde el  2007, el club junto al municipio comenzaron a recorrer un camino que incluyó obras y este año “recursos futbolísticos” para pelear alguna clasificación al Torneo del Interior y que finalmente terminó con una coronación inédita. 

En ese tiempo se invirtieron más de 500 mil pesos (incluyendo sueldos de jugadores), poco si se tiene en cuenta que el club ahora goza de cierta infraestructura que varias instituciones envidian. Según su presidente Marcelo Torres, aquel año se hizo el cierre del alambrado olímpico al campo de juego y se reformaron los vestuarios, duchas y sanitarios. Al año siguiente se le cambio el piso a la cancha y se colocó el riego por aspersión.  Tras el ascenso, ya en 2010 se llegó al viejo anhelo de las tribunas que lo llevaron a tener una capacidad de 2400 espectadores, además de hacer otra entrada para el ingreso de los visitantes, una taquilla y una nueva utilería. También, el año pasado nació la escuelita de fútbol que cuenta con 200 chicos y que participa de la LIFI. 

En el plano meramente futbolístico el primer fruto se vio con el ascenso del 2009 con Aldo Rodríguez de técnico. La primera temporada en primera tras mucho tiempo (había estado entre 1991 y ‘92 cuando descendió) fue más que difícil. Terminaron en el fondo de la tabla y zafaron de la promoción con Rivadavia. Luego de ese sufrimiento en este 2011, además de hacer una galería para evitar el sol inclemente del verano, se apostó a la actuación dentro de la cancha y se lanzaron a la aventura de armar un equipo competitivo y pelear arriba.

Así se contrató a Oscar Escoda y luego a Víctor Cabello, dos técnicos con mucha trayectoria (Rodríguez pasó a dirigir a un inédito Juvenil Chacrita en la B, como parte del proyecto deportivo departamental) y llegaron jugadores de fuste como Carlos Biasotti, Roberto Ovejero, Carlos Paratore y hasta con pasado en la B Nacional como el Pelado Daniel Díaz o Rubén Ceballos, entre otros.

Esto elevó el presupuesto a unos 25 mil pesos por mes para mantener a un plantel como nunca antes tuvo un equipo fuera del Gran San Juan.  Más aún, desde el año pasado el municipio incorporó como empleados a cinco jugadores nacidos en el Azul de Este que vivían de changas y el trabajo rural para que pudieran dedicarse más tiempo al entrenamiento (ver aparte). Esto incluyó cursos de capacitación para que aprendieran oficios.      

La idea era ser protagonista y así fue, tanto que con Independiente Villa Obrera (el subcampeón) le sacaron más de 10 puntos de ventaja al resto.    
Por eso de las 300 personas que iban en promedio por partido se pasó a colmar la capacidad y que esta quedara chica, con mucha presencia de familias como ocurre en los clubes departamentales.    

Fueron esas mismas personas las que espontáneamente  armaron el festejo, la noche del pasado miércoles 7, cuando se enteraron que el fallo del Consejo Federal los declaraba campeón. Por eso en la plaza hubo choriceada y vino, ya que en la cancha no pudieron dar la vuelta.    

El intendente Walberto Allende, hincha y con pasado en las inferiores y primera del club (hasta que en un partido le sacaron la rodilla) ahora apuesta por llegar lejos en el Torneo del Interior y poder iluminar la cancha, incluso “a mitad de año hacer plateas y cabinas de transmisión”. 

La otra cabeza del proyecto, el presidente Torres, habló de la intención de hacer nuevos camarines  con un túnel que los conecte a la cancha.
Habrá que esperar quizás el Azul del Este se convierta en el nuevo rival a vencer para los grandes. 

Fallo Federal
El 30 de octubre pasado, 9 de Julio visitaba con dos puntos de ventaja a Villa Obrera en  la última fecha del Oficial. Tras ir ganado los chimberos 2-1 se suspendió el cotejo por invasión de cancha de los locales, que luego dieron la vuelta olímpica en medio de incidentes y protestas al árbitro por parte de los jugadores visitantes.

Luego de un dictamen del Tribunal de Penas de la Liga Sanjuanina que ordenaba que se completara los 8 minutos restantes, los del

Este apelaron al Consejo Federal. Este  le dio por perdido el encuentro a ambos equipos, por lo que El 9 mantuvo su ventaja de dos puntos y pudo gritar campeón. 

Los Luchadores

Omar Sánchez tiene 23 años y es genuino producto de la cantera de 9 de Julio, donde hizo las inferiores. El volante junto a su señora Mariana tienen un hijo de 3 años (Francisco) y está construyendo su hogar con sus propias manos. La pequeña casa está en los fondos de la de sus padres y ahora quiere hacer la habitación para su nene. Desde los 15 años trabajó en los parrales (“me comí muchos calores y fríos”) por eso siempre llegaba tarde a los entrenamientos. Fue así hasta que el año pasado por intermedio del técnico Escoda entró a trabajar en el Municipalidad local, en la parte de mantenimiento vial, para que pudiera dedicarle más tiempo al fútbol. Ahora quiere estudiar enfermería y “llegar lo más lejos posible en el fútbol”.         

Néstor Vargas es el delantero, de 23 años, que desde las inferiores hacía gritar los goles a la hinchada del este. De cuna humilde, es el segundo de seis hermanos (uno fallecido) y sólo llegó hasta el 2º del Polimodal por el fútbol y el trabajo. Lleva casi 10 años trabajando en los parrales, en la uva de exportación y haciendo changas para ayudar a sus padres. Tras la final inconclusa con la Villa cuenta que se marchó de la plaza del departamento cuando toda la gente los fue a recibir: “Tenía mucha bronca por el partido, no quería saber nada”. Ahora que tiene ganas de terminar la secundaria declara que quiere mucho al club y recuerda cuando como era hace algunos años: “Sólo iba por voluntad, porque la verdad no había casi nada”.         


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