APERTURA DE AFA

Banfield lo dejó pasar

En tiempo de descuento llegó al 2-2 final contra Banfield como visitante por un gol de Salcedo. Bordagaray marcó el otro tanto del Bicho, mientras que Jonatan Gómez y Ferreyra lo habían dado vuelta para los de La Volpe, que el próximo domingo enfrentarán a Boca.
domingo, 27 de noviembre de 2011 · 22:10
 
Broggi mira los pies de Salcedo y el paraguayo asiste a Bordagaray para el gol de Argentinos. Luego pifia Tórren y aprovecha Jonatan Gómez para el empate de Banfield. Errores aquí y allá. Ferreyra, sólo en área, pone el 2 a 1 para el local. Y con la misma soledad, Salcedo cruza su derechazo para un empate agónico. Errores de un lado y del otro que le dieron forma a un partidito en la previa que terminó siendo partidazo en el Sur.

Al equipo de La Volpe, a esta altura, hay que reconocerle algo que hoy escasea en el fútbol local: Banfield tiene una idea de juego y sus futbolistas, aún acumulando fallas en su ejecución, se sienten confiados. Por eso no sorprende que tanto Lucchetti toque la pelota una y mil veces o que tanto Tagliafico como Ladino se proyecten al ataque para sumarse a los delanteros o para patear al arco desde larga ditancia. Pero claro, a esa buena propuesta la arruinan los detalles que le dan ventajas al rival para que golpee con facilidad.

Porque si bien Argentinos manejó la pelota en una pequeña porción del partido, sólo con la inteligencia de Salcedo para jugar bien adentro y afuera del área le alcanzó para generar peligro en el arco de Lucchetti. Y si tras el 1 a 0 de Bordagaray (con una exquisíta habilitación de Salcedo) Argentinos no supo aprovechar la ventaja fue porque su última línea, en especial sus dos defensores centrales, se cansaron de equivocarse.

Ya en el segundo tiempo, La Volpe revolucionó el partido: puso tres delanteros (Ferreyra, López y Acucarro), corrió a Tafliafico de lugar y dejó a Jonatan Gómez como el nexo. Ahí Banfield se llevó por delante a Argentinos y lo empató a los once minutos con un lindo toque de Gómez, que se adelantó a Torrén y con clase definió de derecha ante la salida de Ojeda.
El encuentro tuvo un ritmo frenético, por momentos histérico. A esa altura, no sólo pifiaron los defensores. En el mediocampo nadie paró a nadie y en las áreas, los delanteros se aprovecharon. Los goles de Ferreyra y Salcedo, al cabo, fueron una consecuencia inevitable de un concierto de fallas.
(Clarín)