LESA HUMANIDAD

“Un teniente del Ejército me dijo dónde están los cuerpos”

En la audiencia que se realizó en el Rectorado se escuchó esta afirmación por primera vez ante un tribunal. Se trata de un ex estudiante de la UNSJ.
lunes, 23 de octubre de 2017 · 20:42

En la mañana de este lunes hubo cuatro relatos de personas que fueron víctimas del terrorismos de Estado y también de familiares de personas que están desaparecidas durante la última dictadura  cívico militar. Uno de ellos llegó a través de videoconferencia desde Catamarca. Se trata de Juan Manuel Salas, quien estudió en la Facultad de Ingeniería en los años ´70. Además, Salas estuvo en la residencia universitaria cuando realizaron un operativo en diciembre de 1975 y detuvieron a varios estudiantes que allí pernoctaban.

En un pasaje de su extenso testimonio contó que “en 1988 tuve la posibilidad que un subteniente del Ejército me llamara porque tenía que contarme algo muy importante acerca de San Juan. Se trata del ahora Teniente Retirado del Ejército Montero, que tiene un estudio jurídico acá (en Catamarca).

Este hombre me citó en un lugar y me dijo que él sabía la ubicación del depósito de cadáveres que hubo durante la dictadura militar en San Juan”, dijo Salas.

Salas continuó con su alocución: “Es más me dio indicaciones precisas de cómo llegar hasta el lugar, él se enteró por comentarios de sus camaradas de armas cuando le tocó cumplir con su trabajo durante un tiempo en San Juan”, dijo Salas.

El lugar queda en las inmediaciones de Marquesado, según relató. Hay una calle que une La Marquesita con El RIM 22 que pasa directo hasta la ruta que va a Ullum”, dijo. Si bien las precisiones del testigo fueron mucho más exactas, el audio de mala calidad de la videoconferencia hizo que no se capte bien. Aunque dijo que a la orilla de una canal grande había un camino de tierra y que por ahí está el lugar de entierro de los cuerpos”, dijo.

“Son Monstruos los que se llevaron a mi papá”

Es la frase que exclamó María Antonia Ibarbe ante le tribunal. Ella es hija de Miguel Ibarbe, secuestrado en la Villa Obrera y desaparecido hasta la fecha.

María Ibarbe.

María Ibarbe contó que ella tenía 5 años cuando se lo llevaron a su padre. En su relato  dijo que “estábamos en la casa de una tía de mi papá, esa noche había una fiesta y yo me fui a dormir. En un momento veo que mi papá duerme junto conmigo, yo era muy regalona de él. Cuando vino conmigo lo até del dedo gordo de mi pie hasta su pie para que se quede durmiendo conmigo”, contó.

María de repente sintió un golpe o un estruendo, estaba la luz cortada. Uno de esos monstruos levantó a mi papá y a mí también si estábamos atados. Cuando vi que lo tiraron, a uno de ellos lo mordí y cuando se vino hacía mi ese hombre mi padre se le tiró encima. Ahí le pegaron con una arma de esas grandotas que llevaban, les veía la cara deformada eran monstruos los que se lo llevaron. Entonces cayó en mis brazos y me llenó de sangre toda la ropa”, contó entre lágrimas.

Cuando se llevaban a su padre a María la dejaron tirada en la cuneta de la puerta de la casa de su tía.

Ella golpeó puertas y nadie le abrió, así estuvo hasta que amaneció y por la mañana su abuelo la vino a buscar en un carrito y la llevó tapada con colchas hasta su casa.

LA MÁQUINA EN EL RIM 22

Ezequiel Arias, desde Buenos Aires, contó que estuvo presente cuando lo detuvieron a Rolando Scadding quien trabaja con su padre, Florentino Arias. "Ese día, hace 42 años, estábamos en casa cunado Rolando llegó y nos dijo que a mi padre lo habían detenido en su taller. Cuando Scadding llega  la casa de los Arias, inmediatamente lega un operativo del ejército". Ezequiel contó que “eran como seis personas que ingresaron, iban con uniformes del ejército. Lo llevaron a Rolando. Eso es todo lo que me acuerdo de ese momento", dijo. El muchacho que vive fuera de la provincia contó que “cuando hice el servicio militar en 1981 hasta 1982 en el RIM 22 vi en una oportunidad, en unos depósitos al lado del compañía Comando, la imprenta de mi papá y la guillotina de mi viejo”, me dio mucha bronca. Me acuerdo clarito que esa máquina tenia saltada la pintura de un costado, eso se hizo cuando la trajeron al taller de mi viejo”, contó.

El otro de los testimonios es el de Víctor Peschin, hermano de Marcelo que vive en el exterior. A Víctor lo citó el represor Olivera en la puerta de Tempo Autoservicio porque le iba a dar datos del estado de salud de su madre. Cuando fue lo subieron a un auto: “Al único que reconocí después por fotos era la personas que me había citado en ese momento y me dijo que debía acompañar a unos señores en una renoleta color turquesa. En la parte de adelante estaba Malatto, los otros no supe quiénes eran. Viajamos mucho y me llevaron a un lugar donde me tuvieron una semana. Me preguntaron de mi hermano y de algunos compañeros de mi hermano, me pegaron cuando me hicieron le interrogatorio, por referencias me dijeron que pude estar detenido en la Marquesita”, dijo Víctor Peschin en su relato.

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