Un insólito robo conmocionó a los trabajadores del teatro el colegio Carmen Arriola de Marín, en Beccar. Todas las pistas cayeron sobre uno de sus ex compañeros de trabajo: Horacio Gabriel Acosta.
Hasta no hace mucho, Acosta había trabajado haciendo mantenimiento en el lugar y, entre sus tareas, había sido el encargado colocar la caja fuerte en la oficina de iluminación. Era el único que conocía su escondite, porque fue el único que trabajó en su colocación, informaron a El Argentino Zona Norte fuentes del Ministerio de Seguridad bonaerense.
Según la reconstrucción del hecho, la noche del 19 de noviembre, tiempo después de haber abandonado su trabajo, el hombre de 33 años violentó una ventana, se dirigió al lugar donde había colocado la caja fuerte y, para iluminar su accionar, usó una nada menos que una lámpara que estaba guardada y cuya escondite sólo conocía el personal del lugar. Esa noche, antes del robo, para colmo, ex compañeros del teatro lo habían visto cerca del lugar. Acosta había dejado todas las pistas servidas para que sospecharan de él.
Los investigadores no demoraron mucho en llegar a su casa, ubicada en la calle Montes de Oca al 1100, en Tigre. Hasta allí fueron en las últimas horas con una orden de allanamiento. Lo que encontraron los policías de la Comisaría 5ta de San Isidro, con la colaboración de personal de la DDI local, hace casi cerrar el círculo de sospecha: incautaron más de 25.000 pesos, 300 dólares y una moto marca Honda Twister, valuada en 60.000 pesos, que había sido comprada por Acosta en efectivo nada menos que dos días después del robo. De la caja fuerte, según la denuncia, se habían llevado más de 60.000 pesos y 300 dólares.