a 10 años de la primera conquista

Con la lucha y el sacrificio en las venas: la sanjuanina que reivindica al sindicalismo

Estela Marys Salazar representa a las empleadas domésticas y, aunque celebra logros como la ley que las ampara, anhela que la sociedad tome conciencia y las considere verdaderamente como trabajadoras.
domingo, 26 de septiembre de 2021 · 14:54

Nació en una familia de clase obrera y desde chica supo lo que era trabajar, ya que con apenas 8 años ya colaboraba con tareas en la cosecha. Su infancia y adolescencia tuvieron como escenario a un viñedo, donde aprendió que nada es gratis, todo cuesta y se consigue a base de sacrificio. Allí también conoció el peso de patronal y que, si no se le hace frente a las opresiones, los derechos se transforman en un lujo imposible de alcanzar. 

Así, Estela Marys Salazar, la secretaria general del Sindicato de Trabajadoras de Casas de Familia, se convirtió en la voz que representa a las empleadas domésticas de San Juan y que día a día lucha porque sus derechos sean verdaderamente respetados. A más de 10 años del primer gran paso, cuando en marzo de 2011 se logró la media sanción de la ley que regula el trabajo del personal doméstico, la protagonista de la nota celebró la conquista que se concretó en 2013 por decreto aunque advirtió que todavía queda mucho camino por recorrer. 

"Estuve ese día en la Cámara de Diputados, cuando el proyecto de ley fue aprobado y girado a los senadores. Luego, hubo demoras que no le permitió al Senado tratarlo y por eso la ex presidenta (Cristina Fernández) promulgó la ley por decreto", sostuvo quien aseguró que todo lo logrado hasta el momento costó lagrimas, esfuerzo, algunas rupturas, pero que todo valió la pena.  

Junto a sus compañeras del sindicato

Con 55 años, la mujer que empezó a trabajar como empleada doméstica a los 14 -orgullosa de lo que es- enalteció su labor, a pesar de que una buena parte de la sociedad conciba las tareas que realizan como una ocupación informal. Es que por fuera de las 700 afiliadas al sindicato que están en blanco, hay un universo de empleadas que no tiene ningún tipo de respaldo. Esta situación no sólo se produce por desidia del empleador sino también por responsabilidad de la misma trabajadora que, por miedo a perder las ayudas económicas que percibe, elige mantenerse en negro. 

Preocupada por la realidad que atraviesa a sus compañeras, Estela Marys aprovechó la oportunidad para hablarle directo a esas mujeres y decirles "que no van a perder ninguna ayuda, ni la Asignación Universal por Hijo, ni nada". Asimismo agregó: "Que entiendan la importancia de ser reconocidas, que estén registradas, de tener derecho a tener vacaciones pagas, a la maternidad, a un aguinaldo, a estar cubiertas por ART, de tener un aporte jubilatorio y ahora (desde septiembre de 2021) de contar con antigüedad".        

Con la idea de entrevistar al personaje y conocer a la persona, difícil fue la tarea de quien escribe hacer que la portavoz de las empleadas domésticas no llevara la conversación a su lucha y la de sus representadas. Es que cada pregunta que apuntaba a su fuero íntimo, la respuesta terminaba con una conclusión global, como sin querer corriéndose del foco. Quizás sea parte de su esencia ya que, además de haberle sido inculcado el esfuerzo del trabajo, le enseñaron que las luchas son colectivas o no son nada. 

Su papá, Armando Salazar, fue trabajador vitivinícola y mantuvo un rol activo dentro de FOEVA. Cuando hubo conflicto salarial, fue pionero en ejercer medidas de fuerza drásticas, no sólo en la provincia sino en el país, y junto a otros compañeros tomaron el edificio de la entonces CAVIC durante un mes. "Él, que fue preso político por defender la igualdad, siempre me dijo que si te ponés una camiseta, tiene que ser la de los trabajadores. Podría decir que por eso llevo el sindicalismo en las venas", manifestó quien aseguró que una familia come y se educa con el trabajo.  

de niña, acompañada por su mamá y su papá, su fuente de inspiración

"Yo me crié en el campo y con menos de 10 años, cuando recogía sarmientos, fui testigo del sacrificio, de la mala paga y de los patrones que poco respetaban. Nunca consideraban a los trabajadores como tales y hasta el día de hoy sigue pasando", señaló la delegada sindical que pide un cambio de conciencia en la sociedad.

"Dependemos de que el empleador tome conciencia y considere nuestro trabajo como una ocupación seria. Lamentablemente, los controles de las autoridades pueden darse en las fábricas, pero no en cada una de las casas donde trabaja una empleada doméstica", aseveró.  

A pesar de que reivindica el sindicalismo como herramienta de transformación y de mejora para los asalariados, reconoció que la figura de los sindicalistas es vista con suspicacia por la opinión pública. "Grandes sindicalistas han creído estar por encima de los trabajadores, se tomaron atribuciones que no eran propias y se olvidaron de la gente que los votó y para qué los puso en ese lugar", expresó y siguió: "Sin embargo, el poder es de los trabajadores, es el voto y la participación. Así como están arriba pueden bajar y alguien que realmente sea representante de sus intereses ocupará su lugar". 

A punto de jubilarse y con una familia conformada con su esposo, 5 hijos (4 biológicos y una hija del corazón) y 6 nietos, Estela Marys se mostró conforme con lo hecho hasta ahora y de todo el aprendizaje que le significó estar al frente de las trabajadoras. "Lo mejor de todo hasta ahora fue hacer algo por los demás y lo peor es que la misma comunidad nos menosprecie. No obstante, eso es motivo de lucha para continuar adelante. Todavía nos queda mucho", advirtió. 

Esposa, madre, abuela, trabajadora, compañera y sindicalista. Esa mujer que resulta fuente de inspiración para otras tantas dejó en claro que combatir por aquello que se considera justo vale la pena y por ello cerró: "Si el ser humano no lucha por su derecho no es nada".  

Materia pendiente para las empleadas domésticas

Amparadas por la CTA, formaron parte de las paritarias este año y tras discutir el aumento consiguieron un 42% más, en 4 tramos. De esta manera, obtuvieron un 13% en junio, un 12% en septiembre y lo que resta por percibir es un 5% en diciembre y otro 12% en marzo de 2022. 

Sin embargo, las empleadas domésticas señalan que a pesar de los aumentos estipulados han quedado abajo del salario mínimo vital y móvil. Es que en promedio, una empleada recibirá 28 mil pesos, cuando el mínimo para cualquier trabajo es de 31 mil. 

"Veremos si se nos convoca o del mismo sindicato se impulsa un pedido de revisión, solo pedimos igualdad entre los trabajadores", indicó Salazar.  

 

 

 

  

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