Historia

La transformadora historia de un sanjuanino que pasó un mes entre la vida y la muerte tras contagiarse de Covid

Martín Balmaceda contrajo la enfermedad trabajando, su cuadro se agravó y estuvo al borde de la muerte. Los sueños, las revelaciones y las enseñanzas que le dejó julio del 2021, el mes que “no vivió” y lo cambió para siempre. Videos.
viernes, 24 de septiembre de 2021 · 22:51

Él le pasó un pañuelo para que ella se secara las lágrimas. Él, Martín Balmaceda, el hombre que estuvo un mes en coma tras haber contraído coronavirus en su trabajo. Él, “el hombre que no vivió durante un mes”. Él, el hombre nuevo que renació después de una lucha muy larga, que aún lo tiene jugando las últimas partidas para ganar la batalla definitiva. Ella, Marianela Medina, esperó cada llamada de la clínica con angustia. Ella, lo fue a ver todas las tardes y nunca dejó de hablarle al oído. Ella, la primera que lo escuchó hablar después de renacer. El testimonio de Martín, un sanjuanino de 45 años que volvió a vivir en julio del 2021, el mes que estuvo "dormido".

Martín es topógrafo, trabaja en la construcción del dique El Tambolar y fue allí donde contrajo la enfermedad. Como todos los jueves, bajó del campamento, pero con una tos inusual. Luego de tomar mates con su esposa, se fue a acostar y durante la noche surgieron más síntomas: dolor de cabeza y cansancio. Pensó en su esposa, que atravesó una fuerte lucha contra el cáncer de mama y decidió hisoparse apenas se levantara a la mañana siguiente. Así lo hizo, el resultado fue inapelable: Covid positivo.

“Lo primero que se me vino a la cabeza fue mi esposa: pasó tres operaciones, quimio, radioterapia”, contó Martín. Como era de esperarse, su mujer también dio positivo. Para evitar complicaciones, ambos fueron a la clínica El Castaño para controlarse. A él le hicieron una tomografía, que mostraba los primeros indicios de la clásica neumonía bilateral que ataca a algunos pacientes con coronavirus. El 19 de junio ya no saturaba bien y los médicos decidieron internarlo en el hospital Marcial Quiroga. Estuvo tres días en una cama común hasta que fue trasladado al CCI.

Los días pasaban y la saturación era cada vez peor. A diferencia de otros pacientes con Covid, Martín no se sentía tan mal. Pero lo mismo, el virus lo atacaba sin darle respiro. Incluso, la noche anterior a ser intubado, estuvo hablando con su esposa por WhatsApp.

Lo intubaron el 2 de julio. Permaneció intubado, con poca mejoría hasta el 15 de julio, momento en el cual los médicos decidieron hacerle una traqueotomía. En el medio, su familia juntó como pudo el dinero para comprarle las mismas ampollas que le pusieron a Susana Giménez, un medicamento cuyo precio supera los $200.000 y posibilita mejorar las condiciones de respiración de los pacientes con neumonía bilateral.

La lucha estaba en esa cama de hospital, pero al mismo tiempo, en el afuera también había una gran pelea que dar. Su esposa era quien esperaba todas las tardes la información médica. “Era temblar cuando me llamaban. Todos los días te decían que estaba peor, fue terrible no poder verlo. Después le tenía que decir a nuestros hijos y a toda su familia. Fue muy duro, peor que transitar mi enfermedad”, dijo Marianela. Cuando Martín estuvo en coma, Marianela lo iba a ver todos los días, seleccionando especialmente las palabras de fuerza que le iba a susurrar al oído.

La ciencia hizo todo lo que pudo por Martín. Y para él, un hombre de fe, hubo intervención divina. Durante el tiempo que estuvo en coma, solo recuerda sueños locos. “Cuando me desperté, pensaba que los dueños del CCI eran coreanos, en mi cabeza los veía asiáticos. Yo después relacionando, me acordé de que mi cuñado se iba a los Juegos Olímpicos a Tokio. Antes de que me intubaran me mandó un video una ahijada mía de 18 años que tuvo un ACV. Pensaba que me había dado un ACV, no relacionaba que tenía Covid. En mi cabeza había tenía un accidente, pensaba que había un acto de magia negra. Después me vi llevando a mi hija a danzas y tenía un accidente cuando mi hija ya va a la facultad. Era todo una locura”, describió Martín. 

Cuando volvió en sí, Martín estaba convencido de que había tenido un ACV. Era el pensamiento que más rodó en su cabeza. Apenas abrió los ojos, pidió que se comunicaran con su esposa. Anotó con total lucidez el número de celular, lo que asombró al cuerpo médico y a los psicólogos.

Acostado en una cama, con tubos, con una traqueotomía que le impedía hablar y a la vez, confundido al saber que había pasado un mes en coma. Así estaba Martín cuando volvió a ver a Marianela, la mujer con quien comparte camino desde hace 24 años. Ese primer encuentro después de estar "dormido", en otro plano sobre el que no se sabe demasiado, fue “como volver a verla por primera vez”. No pudo hablar, por la traqueo; tampoco escribir, porque se cansaba de solo mover la lapicera.

Entre tanta lucha contra la muerte, Martín recuerda el “momento más lindo”. Nada puede reemplazar sus palabras. Y esto contó sobre ese momento que guardará por siempre en lo más profundo de su ser: “Volví a hablar y la psicóloga me preguntó si quería hacerle una videollamada a mi esposa -se quiebra-. Ese creo que fue uno de los momentos más lindos. Estaba en la cocina ella con mis dos hijos. Nos emocionamos todos, era verlos a los tres, que no los había visto juntos y que me escucharan. Fue volver a vivir”. Después de llamar a su familia, habló con su madre.

Fue un año muy difícil para la familia Balmaceda-Medina. En agosto del 2020 falleció el padre de Martín, luego el diagnóstico de cáncer de mama a Marianela y luego el cuadro gravísimo de coronavirus que afectó la salud del hombre de la casa. 

La recuperación después de haber peleado tan de frente con la muerte es larga. Cuando se paró por primera vez con ayuda de tres personas pensó que no iba a volver a caminar más. Pero pudo. También volvió a hablar y muy rápido. Estuvo internado desde el 19 de junio hasta el 13 de agosto. Ahora el trabajo es kinesiológico y son varios los controles médicos a los que debe someterse. Entró pesando casi 100 kilos, salió con 70. Está intentando recuperar masa muscular y fuerza como así también lo que se pueda en materia pulmonar. “Hay miedos sobre las secuelas que van a quedar, si los pulmones se van a bancar la altura del dique El Tambolar”, apuntó.

Hay una verdad sobre la que no hay dudas. Martín no es la misma persona que recibió el diagnóstico positivo el 11 de junio. Pero más allá de lo físico, Martín es otra persona, que percibe la vida de otra manera, que empezó a ver con mayor claridad lo importante. Marianela está sentada a su lado, ella se emociona al recordar esos momentos difíciles. Él le pasa una servilleta. Lloran juntos. Se emocionan. Se agarran de la mano. Como vienen haciéndolo desde hace 24 años. Juntos contra todo. Juntos.

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