Un paisaje desolador es el que le toca ver a un vendedor ambulante todos los días en la peatonal sanjuanina. Se trata de Matías ‘Yolo’, un payaso que se gana la vida vendiendo globos a los niños que pasan por el microcentro de San Juan.
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SUSCRIBITEUn paisaje desolador es el que le toca ver a un vendedor ambulante todos los días en la peatonal sanjuanina. Se trata de Matías ‘Yolo’, un payaso que se gana la vida vendiendo globos a los niños que pasan por el microcentro de San Juan.
La llegada de la pandemia a la provincia obligó al gobierno a lanzar muchas medidas restrictivas que afectaron a este globero, que desde los 18 años se dedica a alegrar a los chicos con sus globos y morisquetas.
El payaso contó a los micrófonos de Canal 13 San Juan, que no tienen ningún tiene permiso para trabajar como antes, pero de todos modos lo hace, porque si no se le complica. ‘Estoy saliendo en los últimos momentos, cuando está la gente’, expresó.
Matías calificó a su experiencia con la cuarentena como "un cachetazo" que no lo deja levantarse de nuevo. El artista entiende que la economía ya estaba mal antes de la cuarentena, y ahora la situación se puso peor, ya que la gente está más desconfiada, ‘ya no nos buscan tanto’, dijo.
El globero comentó que se le hace difícil venderles a los niños, los cuales son sus principales objetivos. ‘En la peatonal no hay gente grande que tengan cumpleaños, como antes, y cuando llevan a sus hijos lo hacen cubiertos con barbijos’, se lamentó.
A pesar de estar vendiendo poco y perseguido por no tener permiso para hacerlo, Matías no se olvida de las medidas sanitarias, y siempre lleva puesto su máscara facial protectora. Cuando un cliente se le arrima, en primer lugar le pide que se coloque alcohol en gel, luego, y delante de la persona, se pone el, y recién ahí lo deja tocar el globo.
(Fuente: Canal 13 San Juan)
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