Ahora que empezó la obra del cuarto dique sobre el río San Juan, El Tambolar, se pondrá en marcha un prometedor proyecto paralelo: la construcción de un complejo habitacional que será para uso de los trabajadores de la represa pero que quedará para su uso permanente luego en Calingasta. Este emprendimiento emula lo que se conoce como Villa Paolini en Iglesia, que vio la luz cuando se hizo el dique Cuesta del Viento y luego fue concesionado, tras muchos años abandonado, como complejo de cabañas para el turismo.
Esta vez se replicará en Calingasta, y por estos días se dieron avances concretos entre la Municipalidad y el consorcio de empresas que está a cargo de la construcción de El Tambolar. El intendente calingastino Jorge Castañeda contó a Tiempo de San Juan que “ya hemos ubicado el terreno y la empresa debe decir si le gusta el terreno que hemos buscado, para la construcción de un barrio que va a estar destinado a la misma gente que va a ir a trabajar ahí y después va a quedar para que lo podamos entregar a los calingastinos”.
El predio elegido tiene unas 7 hectáreas (caben 70 viviendas) y es cercano al pueblo, ubicado a la entrada de Villa Calingasta, y pertenece a un privado por lo que deberá comprarse o expropiarse. Las negociaciones, dijo el intendente, ahora pasan por si al barrio lo construye el municipio, el Gobierno de San Juan o las empresas. “La empresa quiere construir unas 50 viviendas pero pueden ser más o menos, depende de cómo vayan armando su esquema de trabajo para realizar en tiempo y forma el dique”, aseguró Castañeda.
“El desarrollo de la obra de la represa necesita que haya una cantidad de camas ubicadas sobre Calingasta, que si bien van a contratar seguramente algunas cabañas o casas, van a faltar”, detalló el jefe comunal.
Los planes
El uso inicial de este barrio será para jerárquicos y obreros en general del proyecto hidroenergético, con una capacidad de unas 6 personas por vivienda, consignó, y su existencia está prevista en el pliego de bases y condiciones de la licitación de la megaobra El Tambolar, que ganó la UTE conformada por Panedile, Petersen, Sacde y Sinohydro.
Según Castañeda, el conglomerado será para el uso que la empresa vea conveniente mientras dure la obra, que tiene un plazo de 5 años y cuyo contrato de inicio se firmó en julio. Luego, se prevé que quede a disposición del Estado.
El intendente dijo que aspira a que el complejo se traspase al IPV o al municipio para adjudicar a los que no tienen casa en el departamento porque es una necesidad. Calingasta tiene un déficit habitacional de 600 viviendas. Además, hay expectativas sobre la mano de obra extra que generen estas casas.
“Es una buena idea porque cuando se hizo Ullum este tipo de casas se hizo donde estaba el agua y que se ponga en un lugar donde se puedan utilizar es mejor, por supuesto”, valoró el jefe comunal.
El complejo no tiene su destino final ya decidido, apuntó Castañeda, ya que otra opción es que se deje para uso netamente turístico, aprovechando la inigualable vista a la montaña y al espejo de agua. Por eso se prevé que las unidades habitacionales tengan una pintoresca fisonomía y comodidades. “Va a estar a la entrada de Villa Calingasta por lo que debe ser un diseño atractivo”, estimó el jefe comunal.
Lo cierto es que la construcción de este barrio se prevé iniciar cuanto antes e incluso no es descabellado pensar que esté listo sobre fin de año, estimó el intendente, ya que será fundamental que esté disponible en la primera etapa de los trabajos en el nuevo dique.
El antecedente
Así luce la ex Villa Paolini, en Iglesia, hoy.
El antecedente de este proyecto calingastino es la Villa Paolini, que se hizo en los noventa durante la construcción del dique Cuesta del Viento en Iglesia y cuyo ex nombre se debe a la empresa que estuvo a cargo de la represa. Tras varios vaivenes, a principios de 2014 se logró destrabar la concesión del complejo a un privado que lo administra como complejo “La Vicuñita”.
Se trata de un predio de 34 cabañas de dos y tres dormitorios ubicadas a 3 kilómetros del centro de Rodeo, enclavado en un terreno de 66 hectáreas, ubicado al pie del Dique Cuesta del Viento, a solo 3 km del centro de Rodeo. Suma aproximadamente 200 plazas hoteleras y cuenta con bar, restorán, sector recreativo - social, y un espacio para deportes, entre otras comodidades.