Lo que para muchos es un festejo para otros es una tortura interminable. Donde el dolor, el pánico y el miedo son alguno de los denominadores comunes que sienten las personas que tienen una hipersensibilidad como una condición dada. Y así mientras algunos llenan la copa, se abrazan y disfrutan del agasajo de las fiestas de navidad y fin de año, otros la pasan encerrados con sus hijos en el baño o algún cuarto de la casa que tenga un aislamiento del exterior. Los que tienen plata buscan lugares alejados y los que no, sobreviven como pueden.
“Es como si fuera una guerra, nosotros no distinguimos si los ruidos son lejos o cerca, pasa todo acá y la verdad es que da mucho miedo, lo único que atinas a hacer es esconderte, pero estas cosas te pueden provocar desde el llanto a la ira” afirmó Leandro, uno de los 11 jóvenes con autismo que estuvieron en Tiempo de San Juan con la Asociación Civil Pascua, que trabaja en nuestra provincia para mejorar la calidad de vida del niño con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Mientras los jóvenes contaban sus experiencias sobre el sufrimiento que pasan durante esas fechas, varias madres dieron a conocer casos de la asociación que estremecen y dan una mirada distinta sobre el uso de la pirotecnia.
“A nosotros nos llegan casos de todo tipo, una vez una mamá que vivía con su hija en el Barrio del Carmen nos contó sobre un problema que tenía con sus vecinos, ella les pedía por favor que no tiraran pirotecnia pero esa gente nunca entendió el dolor que pasaba esa familia, al final tuvieron que sedar a la menor varias veces porque lo que pasa con está contaminación sonora es terrible, incluso esta familia se tuvo que mudar por el trato desagradable de estos vecinos que no comprenden lo que es el autismo” sostuvo Laura Valenzuela, mamá de dos jóvenes con autismo. Uno de ellos explica en el siguiente video de que se trata el TEA.
Una de las principales características de estos niños es que padecen un desorden del procesamiento sensorial, tienen los sentidos exacerbados, y especialmente el oído, percibiendo los ruidos de manera aumentada. Son hipersensibles a los sonidos y a las luces, por lo que los espectáculos de fuegos artificiales se convierten en una auténtica tortura para ellos.
Los estruendos provocados por los fuegos artificiales y los petardos les genera un alto nivel de ansiedad y estrés, incluso pueden causarles crisis, episodios en los que se ponen muy tensos, lloran, gritan, se tapan los oídos desesperadamente y en algunos casos pueden llegar a autolesionarse o presentar convulsiones.
“Tenemos que tener cuidado hasta cuando se tapan los oídos, porque se presionan con tanta fuerza que se terminan lastimando por la desesperación” dijo otra de las voluntarias que trabaja en Pascua. Y agrega que “ellos un momento de disfrute lo viven como un momento de agresión, por eso es importante entender que con el disfrute de una minoría y el perjuicio es cada vez mayor en cantidad de personas, no solo los niños con autismo sino también los que tienen hipoacusia o los mismos animales, por eso creo que es muy importante que empecemos a concientizar” sostuvo de manera concisa una de las madres.

Incluso son muchas familias buscan estrategias para protegerlos, preparándolos con antelación durante días, o buscan sitios alejados para pasar las fiestas y así evitar exponerlos a los ruidos, pero no siempre es posible, y mucho menos si la situación económica no acompaña.

Además en este último tiempo empezó a utilizarse la campaña del circulo navideño de color azul, la cual tiene la finalidad de señalar a los vecinos que en esa casa hay un nene o un adulto con autismo. También se utiliza un arbolito, o cualquier otro objeto azul, ya que este es el color símbolo de las personas con este síndrome de autismo
Por lo tanto, se recomienda a los lectores hacerse eco de esta campaña que busca proteger no solo a las personas con autismo, sino a todos aquellos que por alguna condición de hipersensibilidad conocen el peor lado de los festejos.