Viernes 13

El callejón de la muerte sanjuanino

Desde un sacerdote que fue a “realizar una limpieza” y nunca más volvió, a los relatos más escalofriantes que suceden sin explicación.
viernes, 13 de diciembre de 2019 · 11:34

En calle Buenos Aires, entre libertador y 9 de julio en plena Santa Lucía, existe un lugar que altera a varios vecinos por los sucesos inexplicables que pasan durante ciertas noches. Ruidos extraños, sombras que se mueven, un olor extraño a podrido y susurros que hacen encrespar la piel de cualquiera cuando se escucha el testimonio de quienes viven por la zona.
El sitio no tiene nada de particular durante el día. Es más bien un paisaje agradable con árboles, niños que juegan y personas que van y vienen haciendo sus diligencias. Nada fuera de lo común. Pero de noche todo cambia. La atmósfera misma de la zona tiene un aspecto que aterra, por eso varios dicen que de noche este lugar se convierte en “el callejón de la muerte”.

Tiempo de San Juan estuvo presente en el lugar y en base al relato de los vecinos que se animaron a romper el silencio explicaremos las razones de tan extraña nomenclatura de ese pasaje. “Cuando uno camina de día no pasa nada, todo es tranquilo y normal, pero de noche pasa algo que no sabría cómo explicarle, pero la verdad es que da miedo caminar por ahí, más si uno esta solo” comienza relatando Jorge uno de los lugareños que trabaja como peón rural y recorre esos parajes toda la semana.

“Esta calle no tiene mucho tránsito, menos después de las 12 de la noche cuando se empiezan a sentir esas cosas extrañas. Yo que paso en la bici le meto rapidito porque muchas veces se siente como si alguien te llamara desde la oscuridad, o que te tiran la ropa. Es más, hasta el olor es distinto si uno pasa de día o de noche. Si es tarde se empieza a sentir olor a podrido, que es muy fuerte, pero en el día no pasa nada. Yo la verdad es que le tengo respeto al lugar y cada vez que pasó le rezo a mi mamá que está en el cielo que me proteja” sostuvo el vecino mientras miraba el lugar con prudencia.

Otra de las mujeres que se encontraba cerca de la zona afirmó que “llamamos a un sacerdote para que venga a limpiar el lugar, él nos dijo que este sitio estaba cargado por cosas que pasaron hace muchos años, cosas muy malas. Me acuerdo que ese día tiró agua bendita y estuvo rezando un buen rato, y que tosía mucho como si estuviera ahogado, y que cuando nos acercamos a darle agua nos dijo de mal modo que nos fuéramos y lo dejáramos trabajar tranquilo. Cuando terminó tenía la cara muy rara, nos dijo que no iban a pasar más cosas y que iba a volver a seguir haciendo esa limpieza, pero después de eso no lo vimos más al hombre.” afirmó.

Otra de las declaraciones la dio una joven que fue testigo de algo perturbador y escalofriante. “Me acuerdo que era verano y hacía calor, así como ahora, entonces como no teníamos clase salimos con mi prima a caminar por acá nomás, y en eso que llegamos a la esquina me empezó a doler la cabeza un montón, y sentía una sensación rara en el pecho, por eso le dije a mi prima que me esperara porque me sentía mal. En eso que descansábamos un ratito sentí muy clarito que me dijeron mi nombre, yo pensé que lo había imaginado pero mi prima me preguntó si escuché eso. Era una voz muy rara, como ronca, que se reía y me decía mi nombre. Nosotros pensamos que eran mis otros primos, pero no había nadie. No me acuerdo haber corrido tanto en mi vida como ese día” dijo al respecto.

Después varios se animaron a decir que se sentían ruidos de cadenas que se arrastran, junto con pasos de alguien que no puede moverse con mucha facilidad. Puntualmente no existen pruebas de los hechos que contaron, y en todos los casos los vecinos prefirieron mantener en anonimato sus identidades para evitar cualquier tipo de agresión por parte de quienes se consideran escépticos absolutos. Desde este medio tampoco podemos decir que los episodios narrados sean ciertos, pero de que las hay las hay.

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