Yolanda Godoy (39), una discapacitada zondina que quedó embarazada producto de un abuso sexual, el 6 de junio pasado dio a luz a una niña saludable. Luego de que la madre de Yolanda denunciara el caso en la Central de Policía y pasara a manos de la Justicia, todo ha sido un drama en la vida de esta humilde familia. A la pequeña ya le tomaron la muestra de ADN para luego cotejarla con una muestra que se le tomará al acusado una vez que termine la feria judicial.
La discapacitada acusó a su vecino, un hombre de 65 años, como el autor del abuso sexual que terminó en embarazo. El hombre está en libertad.
El caso fue muy complejo desde el inicio porque cuando el embarazo se conoció ya tenía cinco meses de gestación. Debido al estado de embarazo avanzado, no se pudo realizar el ADN en ese momento porque tomar las muestras a partir del quinto mes pone en riesgo la vida del bebé. Ante la duda de que el feto pudiera verse afectado, la familia descartó el procedimiento.
Ahora que la beba nació en perfecto estado de salud en la maternidad del hospital Rawson, el abogado de Yolanda Godoy solicitó la toma de una muestra de ADN para comparar la información genética con la del acusado. La orden fue dada por el Cuarto Juzgado de Instrucción.
"Cuando se levante la feria judicial le tomarán las muestras al presunto abusador para que se cotejen. Dos meses demorarán en estar los resultados de este examen que se realizará en el Rawson”, indicó el abogado de la víctima, Leonardo Miranda.
La madre de la abusada, Hilda González, contó que desde que el caso trascendió han vivido muchas penurias.
"Cuando el caso salió en el diario nos peleamos con los vecinos. A mi esposo le dio un ACV y está muy grave, no sabemos si irá a sobrevivir”, dijo la mujer entre lágrimas. El padre de Yolanda está internado en Buenos Aires, con una de sus hijas asistiéndolo, no saben si podrá salir adelante porque el cuadro se viene complicando día a día.
La familia del presunto abusador quedó conmocionada cuando el caso salió a la luz. Hubo una guerra vecinal, con insultos de por medio de los dos bandos. Así conviven desde marzo pasado.
Las dos casas están pegadas y desde siempre hubo una mala relación. Mutuamente se acusan de haberse hecho la vida imposible y cuando pueden se picotean.
Ahora están a la espera de que la Justicia actúe para que la verdad salga a la luz. Las dos familias están seguras de sus afirmaciones: una, de la culpabilidad del vecino como autor del abuso sexual que terminó en embarazo; la otra, de la inocencia del hombre de 65 años de edad. El ADN tendrá la última palabra.
El testimonio de la abusada
A mi hija se le hincharon las piernas, la llevamos al –Hospital- Marcial Quiroga y me dijeron que tenía flebitis. Le dieron unas pastillas con las que mejoró pero luego se le hincharon de nuevo. En esos días vino una sobrina y en la noche le convidó crema chantilly. Apenas probó, le dio asco. Esa misma noche decidí bañarla porque se le habían hinchado las piernas otra vez. Ahí fue cuando le vi la panza y me di cuenta que estaba embarazada”, relató Hilda, acongojada.
La madre de la víctima decidió comunicarle la noticia a toda la familia. Al primero que le contó fue a su esposo, un oficial retirado de la Policía de San Juan. Fue tal el shock, que el hombre sufrió un ACV, del que se recuperó parcialmente hasta que le dio otro que lo dejó en grave estado de salud.
Los siete hermanos de la mujer discapacitada se enteraron después. "Nos agarraron a la Yoli, les dije a todos. No lo podía creer”, apuntó la mamá.
Al preguntarle a Yolanda qué le había pasado, la mujer contó la misma historia que luego repitió en la Central de Policía.
La embarazada dijo que estaba en la puerta de su casa, sentada en un cordoncito de cemento y que el vecino, de unos 60 años, la invitó a pasar a la vivienda. Adentro el hombre la llevó a la pieza, la desnudó y la sentó en una silla. Fue así como se dio el abuso, de acuerdo al testimonio de la víctima.
En ese momento la madre de la víctima había salido a comprar a la Ciudad Capital y el padre estaba adentro de la casa.
Un día después de enterarse del embarazo, Hilda llevó a su hija al médico. Le hicieron una ecografía y todas las revisaciones correspondientes. Ya tenía 22 semanas de embarazo.