Con el nuevo Código Civil, sancionado en agosto del año pasado, se esperaba que los periodos de adopción fueran más breves. A casi un año de la sanción del mismo, adoptar un chico puede llevar hasta más de tres años.
A partir del nuevo código se estimaba que las estadísticas de adopciones fueran en auge, pero la burocracia del proceso ha logrado que la cantidad de adopciones en los últimos cuatro años se mantenga en el rango de las treinta a cuarenta adopciones anuales entre simples, plenas y de integración.
El proceso para cada uno de los tipos de adopción es el mismo, la diferencia radica en la conservación del vínculo jurídico entre el adoptado con su familia biológica, poniendo especial cuidado en el derecho a la identidad. En la adopción simple no se cortan los lazos sanguíneos, es decir la relación de los chicos con sus padres biológicos. Por el contrario, en el caso de la adopción plena se extinguen totalmente los vínculos jurídicos es como si el niño hubiese nacido en ese seno familiar, aun así puede acceder a los datos de sus padres biológicos cuando lo requiera y si es menor de edad podrá hacerlo con autorización judicial. Por último, la adopción de integración ampara situaciones de familias monoparentales que se transforman en ensambladas. Esto quiere decir que una familia donde solo había un progenitor, este se une con otra persona que también tiene hijos.
Afrontar un proceso adoptivo no es simple para ninguna de las partes. Los padres que toman la decisión de adoptar, que por cierto no es nada fácil, tienen que enfrentarse a un proceso eterno que, en algunas ocasiones, termina causando dolor y decepción. Mientras tanto miles y miles de chicos esperan por una familia y una identidad.
Al ser consultada la Dra. Marisa Valdez, especialista en Derecho de Familia aseguró que "En la actualidad, el Segundo Juzgado de Menores, cuya magistrada es la Dra. María Julia Camus es el único juzgado competente a fin de entender en los procesos de adopción. Para agilizar estos trámites, la Corte debería permitir que los dos Juzgados de Menores puedan tratar adopciones. No hay motivo para que el Juez Dr. Jorge Toro, a cargo del Primer Juzgado de Menores, no pueda llevar este tipo de proceso. Compartir las cargas no vendría nada mal. Tenemos un solo Juzgado para tratar las adopciones de toda la Provincia y un proceso burocrático. El resultado es la eternidad en un proceso que puede ser revictimizador para el niño y para los padres”.