Por Natalia Caballero
Se divorció y decidió cambiar su vida, aumentar su espiritualidad y devolver un poco de lo que recibió a lo largo de sus 36 años. Daniel Martínez es peluquero y este año empezó a viajar a los departamentos alejados para cortarle el pelo gratis a gente de escasos recursos. Desde que arrancó ya le cortó el cabello a más de 150 personas en asentamientos de Sarmiento, 25 de Mayo y San Martín.
Daniel es peluquero desde que tiene 17 pero recién este año se dedica a tiempo completo a esta actividad, que lo enamoró siendo un adolescente aún. El hombre tiene una peluquería en Rawson y también trabaja en Mendoza, donde suele viajar los fines de semana para cortar el cabello.
"Quiero devolver un poco de lo que me dio la vida y así decidí empezar a cortar gratis”, explicó. El primer viaje solidario lo realizó a un asentamiento ubicado entre Media Agua y 25 de Mayo.
Apenas llegó se topó con una señora tomando mate. Le dijo que venía con el objetivo de cortar el pelo gratis y que no era un practicante. A lo largo de dos horas y media pasaron varias cabezas por sus manos. Siempre la prioridad la tienen los niños y luego el resto.
Estas travesías las realiza los domingos y ha llevado a sus hijos en algunas oportunidades. Suele estar entre dos y tres horas, dependiendo el lugar y la gente que necesite sus servicios.
Entre las anécdotas que puede contar de sus viajes, recuerda dos en especial: una por lo fuerte y la otra, por lo linda. "Una vez mientras le cortaba el pelo a un niño, me contó que su papá vendía droga y que lo llevaba a él para hacer los repartos. Tremenda la historia. La otra historia también tenía a un niño como protagonista, le pregunté si estudiaba y me dijo que estaba en la primaria y que quería ser peluquero como yo para cortar el pelo gratis”, contó Daniel.
Desde que empezó con las movidas solidarias son varios los colegas que le han consultado pero hasta ahora no se han sumado a sus viajes. Para el peluquero sería bueno que vayan más peluqueros con él así pueden llegar a más personas.
La prioridad en sus visitas son los niños. "Es bueno un cambio de look, te sube la autoestima, que en realidad eso es lo que busco generar, un cambio de actitud”, añadió.
Martínez pone el auto, el combustible y su tiempo para llevar a cabo estas movidas. Lo mismo, él siente que es mucho más lo que recibe que lo que da. Se carga de buenas energías y aprende a valorar más lo que tiene. "Cuando ves gente con tantas necesidades, que le faltan tantas cosas te hace un click en la cabeza”, dijo.
La idea de Daniel es continuar con este desafío solidario que le cambió la vida. Invita a más colegas a que se sumen y que le puedan cambiar –aunque sea por un rato- el día a quienes más lo necesitan.