Nació rodeado de leyendas e historias muy propias de la tradición jachallera. Pero la vida, o mejor dicho, su espíritu explorador lo llevó a conquistar terrenos académicos de la Astronomía y mundos literarios muchos más lejanos en el tiempo y en la geografía. Cristian Martínez (28) no reniega para nada de su legado folclórico, pero la pasión la encontró en el estudio de estrellas y su pluma, escapando al habitual camino de la poesía rural o evocaciones de decidores, encontró su vuelo natural en una novela de ficción ambientada en el silgo VI AC, en medio de las civilizaciones del Mediterráneo. Hizo un adelanto de su presentación en la Feria del Libro de Rawson y se llama ‘El Ojo de Èpole’.
Cristian dejó al descubierto que estaba poseído por el gusanillo de la curiosidad y el conocimiento desde bien pibe. A los 5 años, antes de calzarse el guardapolvo blanco, ya sabía leer y escribir y, despertando la admiración de muchos, contaba con conocimientos básicos de Matemática, Historia y Geografía. A los dieciséis años terminó la escuela secundaria y comenzó a estudiar Ingeniería Electromecánica, una carrera que sirvió de antesala al doctorado en Astronomía que le ocupa en estos tiempos.
Su investigación sobre ‘Variabilidad estelar y exoplanetas’ (ver aparte) lo mantiene en constante estado de alerta hasta que siente la necesidad de bajarle la térmica a su tablero de científico y encender el literato con el que se aventura al universo de las letras y la imaginación.
Su cara literaria
A pesar de llevar varios años instalado ya en la capital sanjuanina, su tonada mamada en la tierra de don Buenaventura Luna se mantiene intacta cuando explica cómo surgió la idea de su libro: "A mí desde siempre me ha gustado la historia antigua y un día, después de hacer varios intentos de escribir otras cosas, y de leer y ver tutoriales sobre técnicas de escritura y extensos trabajos de Historia, se me ocurrió empezar a escribir cuentos de antiguas civilizaciones”.
"Entre esas apareció esta historia, que se alargó mucho más de lo que yo esperaba. Al principio empecé a ambientar la zona del Mediterráneo, a describir las civilizaciones que había y cuando me di cuenta se me había escapado de las manos. Ahí fue que decidí centrarme en esta sola obra, que proyecté en 350 páginas y terminó cerrándose en 600 –y eso que corté unas cuantas-”, agregó el jachallero.
La historia creada por Cristian, que autogestionó su edición, se desarrolla en el año 537 a.C. en el Mediterráneo, durante el apogeo de los imperios fenicios, griegos y persas. Intrigas, aventuras y disputan recorren con una pormenorizada precisión histórica las páginas de este libro que tiene un precio de $250 y se puede adquirir a través de Mercado Libre y en la librería Desnivel (Salta antes de Av. Libertador Gral. San Martín).
El doctorado estelar
Cristian pertenece al Instituto de Ciencias Astronómicas de la Tierra y el Espacio (ICATE) en San Juan, pero trabaja con el Instituto de Física y Astronomía del Espacio (IAFE) perteneciente a la UBA. El IAFE tiene dos telescopios instalados en El Leoncito, los cuales se operan de forma remota desde San Juan y/o Buenos Aires. As. Son telescopios chicos (40cm de diámetro) que sirven para el trabajo que realizan:
"Básicamente consiste en monitorear cierto tipo de estrellas denominadas "tardías", en las cuales buscamos detectar una variación en la luz que emiten mediante fotografía directa de alta resolución. Esta variación es lo que se denomina ‘variabilidad estelar’, y puede deberse a varias causas, principalmente dentro de mi trabajo las más importantes son:
-Fulguraciones estelares (flares): son emisiones de masa coronal a gran escala. Esto es similar a aquellos eventos donde nuestro sol expulsa una especie de llamarada al espacio, pero en estas estrellas tardías que estudio se produce en niveles muy altos (si el sol así lo hiciera, no quedaría nada de la Tierra). Esto es muy útil en el campo de astrobiología, donde se utilizan estos datos de monitoreo para simular la resistencia de ciertas bacterias a las fulguraciones estelares.
- Búsqueda de planetas extrasolares (exoplanetas): este es el tema del momento. Hace unos meses se encontró un planeta de condiciones similares a la Tierra en la estrella más cercana a nuestro sistema solar (denominada Proxima Centauri, ubicada a 4,5 años luz). La forma más simple de encontrar planetas es detectar un eclipse en las estrellas que observamos, es decir, cuando el planeta se interpone entre la estrella y nuestra línea de visión.
- Y dado ese descubrimiento del planeta que orbita a la estrella Proxima Centauri mencionado arriba, también estamos haciendo estudios a este objeto, ya que, además de contener un planeta, esta estrella tiene fulguraciones estelares muy frecuentes (involucra las dos cosas más importantes que estudio)”.