La Fundación Banco San Juan, en colaboración con el Museo de Bellas Artes Franklin Rawson dependientes de la Secretaria de Cultura del Gobierno de la Provincia de San Juan, otorgaron tres becas dirigida a jóvenes artistas visuales de la Provincia de San Juan, con el fin de estimular la producción y la realización de proyectos.
La beca se propuso servir como estímulo a jóvenes artistas de hasta cuarenta años, para la realización de obras en cualquiera de las disciplinas de las artes visuales: pintura, dibujo, escultura, objetos, gráfica, fotografía, videoarte, instalaciones, etc.
La presentación de los proyectos fue libre e incluyeron objetivos, planes de trabajo, esquemas, fotografías y videos, como así también una estimación de los gastos para la ejecución del proyecto.
A los efectos del otorgamiento de las becas, el jurado, designado por la Fundación, seleccionó los siguientes proyectos:
-Colectivo FRITANGA presenta su proyecto "Desierto”. En palabras de sus integrantes: Carla Monguilner, Ramiro López Lillo y Leonardo Sanchez, curada por Silvana Gutierrez. Trabajan sobre la "alquimia simbólica” de un objeto elegido. Con ello intervienen el subsuelo del Museo Nacional de Bellas Artes Franklin Rawson intentando que la deriva social del sentido ocupe la obra.
-Florencia Millón presenta su proyecto "Preservar los recuerdos”. Con la curaduría de Alberto Sánchez Maratta las obras del proyecto funcionan como un corte sincrónico de los recuerdos acumulados. Si la memoria es una especie de tejido, cada plano muestra una suerte de corte histológico de ese tejido, volviendo visibles aquellos objetos que permanecían ocultos en la compleja estructura del recuerdo.
-Noelia Ávila, presenta su proyecto "Presente etéreo”. Con la curaduría de Mariana Tellería el proyecto utiliza la técnica de origami, como lenguaje para construir una estructura significante, efímera, basada en la elaboración de una superficie geométrica. Es un proyecto puramente formal, que provoca movimiento, interrumpe un espacio aceptado e impone una nueva estructura que obliga a adaptar la mirada.