Por Miriam Walter
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-EL CREADOR DE MOMIAS
Hugo Pastor tiene 55 años y hace 30 que se dedica a la taxidermia y al embalsamamiento. No sólo trabaja con animales, también ha preparado partes de cuerpos humanos. Él mismo se encarga de diferenciar las técnicas: “taxidermia es el arreglo de la piel de los animales, se trabaja con huesos internos, con la dermis y a veces con piezas anatómicas que se agregan, mientras que embalsamar es conservar con técnicas especiales los cuerpos de animales o humanos”. Hugo hace su trabajo en su casa del barrio Aramburu. “Yo estudié en el Instituto Superior de Taxidermia de Buenos Aires, siempre con mi hermano teníamos la inquietud de las ciencias naturales, nos atrajo la historia de las momias egipcias y así llegamos a ese centro de estudios que en ese momento era único en Latinoamérica y ya no está. Después trabajamos con mi hermano Ricardo dictando cursos en San Juan y en otras provincias. Yo sigo leyendo mucho para actualizarme. Ya se ha superado la naturalidad de las piezas, las momias egipcias se deshidrataban con los años y en casos como los de Lenin, Perón y Chávez es una conservación que dura muchos años más. Es por los nuevos químicos que se usan, porque para embalsamar se produce una osmosis de las células, que se saturan de líquido y eso demora bastante tiempo, algunos cadáveres se logran después de muchos meses”, cuenta.
Pastor dice que debe haber trabajado alrededor de 5 mil piezas en toda su carrera. “Algunas partes humanas he hecho, por ejemplo me pidieron embalsamar un brazo para un museo, algunas partes esqueléticas para instituciones, todo para estudios”. Uno de los mayores desafíos fue embalsamar un hipopótamo de 3.300 kilos que se murió en el Zoológico de Mendoza, por pedido del museo Moyano. Demoró 7 meses en terminar el trabajo. También habla orgulloso de una cabeza de jabalí albino que acondicionó para un particular del Sur del país. “Con mi esposa Pabla Barboza hicimos la restauración de un caballo que habían traído de Europa a San Juan en 1873 y que está en el Museo Gnecco. También restauramos el poncho del primer arriero que veneró a la Difunta Correa, una tela de más de 100 años”, cuenta.
Hugo cuenta que a los sanjuaninos les gusta conservar sus animales. “Viene gente con animales cuando se le muere una mascota o cuando va de cacería. Yo sólo recibo animales permitidos, como pescados y jabalíes, y viene gente común con desde un canario hasta un dálmata”.
-EL QUE HACE BRILLAR EL CIELO
“Mi abuelo empezó en 1901 con esta tradición y ahora es un emprendimiento familiar. Esto no se estudia, sino que son herencia de familia”, cuenta Richard Leal, quien con su hermano Mario tienen dos empresas de colocación de pirotecnia y fuegos de artificio. “Hacemos desde fiestas patronales hasta megaeventos, como la Fiesta del Sol, todos los festivales departamentales. Yo incluso trabajo en otras provincias, me contratan de La Rioja, de Catamarca, de Mendoza”, asegura.
Richard, quien atiende en su casa sobre calle Comandante Cabot casi Urquiza, comparte su pasión por los fuegos artificiales no sólo con su hermano sino con sus hijos, sobrinos y algunos nietos de su hermano. “Antes se fabricaba todo, la pirotecnia la hacían mi abuelo y mi padre, pero ahora importamos desde China y con eso armamos los espectáculos y es cada vez más difícil traer las cosas, yo hasta hace 15 años atrás fabricaba pero ya no”, afirma. Richard dice que nunca tuvieron un accidente, pese a lo complejo de la puesta en escena. “Es bastante peligroso y delicado, todo se instala con tiempo de anticipación y se tiran cables, estamos retirados de la zona, antes se activaba con un encendedor o con una luz con fuego en la punta, ahora es mucho más seguro todo”, explica.
El especialista en pirotecnia analiza que “En San Juan hay muchísima demanda, desde cumples de 15 hasta festivales, acá siempre la gente pide. Y ha crecido mucho, ahora hay hasta 10 trabajos por fin de semana y en verano hay hasta 20. De septiembre a marzo trabajamos más y se acumulan fondos para poder vivir el resto del año”, cuenta sobre el aspecto económico. Además, Richard monta ranchos de comida, aprovechando su presencia en los festivales, con su plato fuerte que es chivo a la llama. Uno de los fuertes de Richard son los actos oficiales, trabaja mucho con el Gobierno de San Juan y los municipios.
“Los shows se montan en alto o en bajo, en cualquier lugar y duran desde 3 ó 4 minutos en festivales a 10 minutos los más largos. Siempre trato de hacer los espectáculos diferentes, depende de la ocasión. Los cumples llevan mucho color, los actos de corte de cintas llevan mucho estruendo”, relata sobre la danza de luces en el cielo que ofrece a los sanjuaninos.
-EL CONSTRUCTOR DE BOTES
Aunque el último bote que construyó lo hizo a principios del año pasado, Miguel Sánchez sigue aferrado a su negocio de fabricación y reparación de embarcaciones con fibra de vidrio y plástico, una rareza en el desierto sanjuanino. “Ahora toda la gente que iba a pescar a Cuesta del Viento va poco, prefieren ir a San Luis, a otros lugares. Ya no es como antes”, se lamenta. “Cuando se empezó con el Dique de Ullum había demanda. La mejor época debe haber sido a mediados de los ’90, cuando hacía entre 15 y 20 botes por año. Nosotros somos los únicos que hacemos ese trabajo en San Juan”, analiza Miguel. Las cosas han cambiado tanto, que dice que con la crisis no sabe cómo hará para mantener los 6 empleados que le quedan en el local que tiene en el Acceso Este, Santa Lucía. Hacer un bote no es tarea fácil ni barata. “Todos los materiales se traen desde Buenos Aires, los herrajes, burletes, se calcula alrededor de 10.000 pesos un bote para 6 plazas”, cuenta sobre sus creaciones, que realiza ayudado con un molde y que acompaña con remos. También hace una versión más chica, para 4 personas. Además, Sánchez diversifica el negocio con la construcción de tanques y piscinas. “Lo que salga, hacemos”, afirma.
Don Miguel cuenta que pese a que su negocio se asienta en las embarcaciones, él no es afecto a la pesca. “Una vez tuve un bote, pero vino un señor de Mendoza y me lo compró, me quedé sin nada”, recuerda.
Hoy en su local tiene unas lanchas a las que les está cambiando el piso y reparando otras roturas. De todos modos, si alguien quiere que construya un bote, Sánchez está dispuesto a retomar el ritmo cuando se lo pidan.
-EL HACEDOR DEL JUEGO
Juan Pablo Domínguez pasa sus días entre mesitas de póker, de ping pong y de pool, cajitas coloridas y muchas raquetas que le dan vida al negocio familiar Montecarlo, dedicado a la venta de artículos para juegos y hobbies. La empresa nació en 1977 y actualmente la atiende Juan Pablo con su hermana y su padre, dedicado a las tareas administrativas. El joven empresario dice que su fuerte es el encordado de raquetas de tenis, pero también se dedica a fabricar mesas para póker y pool, tarea que aprendió de su papá.
“Mi viejo empezó el negocio justo después del terremoto, se le ocurrió la idea porque era viajante y quería algo más fijo. Como le gustaba el rubro, los juegos, los hobbies, el maqueterismo y los deportes, se puso este local. Se llama Montecarlo como uno de los casinos más importantes del mundo”, cuenta Juan Pablo. “Después fui incorporándolo yo y nos dedicamos a los juegos de salón, a los deportes básicamente con paletas y raquetas, además del asesoramiento”, dice.
El negocio, que tuvo dos direcciones y ahora está sobre Libertador casi Toranzo, disfrutó de un buen pasar muchos años, como casa especializada. “Como especialistas seguimos siendo los únicos, hace 9 años era lo único en artículos especiales de tenis, pero ahora con la venta en las casas de deportes y en las jugueterías se va diversificando”, cuenta.
De todos modos, Juan Pablo dice que trabajan a buen ritmo con cosas peculiares como el encordado de raquetas de tenis, un deporte que él practica. Además, se dedica a pedidos especiales, productos finos como mesas de pool, cuyos materiales se traen desde Buenos Aires o son importados y permiten resultados artesanales de buena calidad.
-EL ENTERRADOR DE MASCOTAS
Hace pocas semanas, Luciano Ortíz y Andrés Herrera publicaron un aviso clasificado en el diario de mayor tirada local para ver qué pasaba con su propuesta. Ofrecen un cementerio de mascotas. “Si vivís en un departamento o alquilás o simplemente no soportás ser vos la persona que entierre tu mascota, nosotros nos encargamos. Llamanos y vamos a tu domicilio”, dice el aviso. Según contó Luciano, son jóvenes y él recientemente se quedó sin trabajo como obrero de la construcción. Entonces con su amigo, que tiene una camioneta y hace fletes, se les ocurrió ver en internet cuáles son las nuevas iniciativas laborales, y leyeron sobre este particular servicio. “Mi amigo tiene un terreno en Médano de Oro que es grande y pensamos que si se muere algún perro u otra mascota, la gente que no tiene dónde enterrarlos puede pedirnos a nosotros el servicio, cobrando como un viaje en flete nomás. Nosotros nos ponemos un mameluco, lo retiramos al animal y lo llevamos en una bolsa a enterrar ahí, tomando recaudos por el si el animal está enfermo. Capaz que hay gente que no tiene ni el lugar ni la manera de hacerlo”, analiza Ortíz. “Eso sí, la gente no puede ir al terreno ni visitar a su mascota, nosotros lo enterramos nada más”, aclara.
Según cuenta, la publicación la hicieron “para ver qué repercusión tiene la idea. La verdad que hasta ahora no hemos enterrado ningún animal”, se lamenta. “Nosotros queríamos ver si prendía y si era así, después veríamos cómo es el procedimiento, qué se permite hacer y dónde se permite, nosotros suponemos que en el terreno podemos hacer lo que sea porque es privado”, afirma. “Si seguimos viendo que no anda, lo vamos a suspender”, concluye Luciano, quien no quiso que le hicieran fotos.
