Por Ernestina Muñoz
CANAL 13
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El camino al éxito no es fácil y lo saben todos sin excepción. Le pasó también a los famosos, artistas y funcionarios de la provincia. Aquí recuperamos algunas historias de trabajo, curiosas e inspiradoras.
El scalextric de Francisco Alcoba
“Yo considero que mi primer trabajo fue el que tuve con mi padre. Tenía un negocio y en diciembre del 64 convenimos mi trabajo. Me dijo que sí me iba a pagar y cuánto. Yo tenía 8 años”, contó el hoy Ministro de Hacienda. Aseguró que tenía que cumplir como cualquier otro trabajador. A falta de cámaras de vigilancia, él tenía que custodiar la seguridad del comercio desde un sitio en lo alto. “Y créame que agarré a alguno”, recordó.
“Trabajé hasta que terminé la primaria. Cuando cobré me sentí el niño más feliz del mundo. Me compré mi scalextric tan ansiado. Tuve muchos regalos lindos en mi vida, pero comprarme el autito con mi trabajo, habiendo cumplido mi tarea, habérmelo ganado; fue lo que me hizo tan feliz”, agregó el ministro.
Mikaela Salinas: Cuando bailar toda la noche no divertía
Fue barwoman en un boliche de su Neuquén natal a fines de los 90. ¿Cómo era? "Jodido", contestó. Entraba a las 11 de la noche y salía a las 8 de la mañana. La política del lugar era no dejar de bailar mientras se trabajaba. "Si no, te echaban. No me podía sacar los zapatos como hago ahora en los escenarios", recuerda. Trabajó 4 meses y la echaron "por justiciera", por defender a una compañera en un conflicto. Luego trabajó en una tienda de ropa, también en Neuquén.
Llegó aquí y empezó a repuntar. "Lo mejor que me pasó, pasó en San Juan". A fines del '99 fue co conductora en Radio Show y su primer trabajo como cantante fue en la parrilla Los Alamos. "Me pagaban con una parrilla para mí y toda mi familia. Pero yo no podía comer porque cantaba", recordó.
Fabián Armoa: Obrero en 12 pisos
El técnico tetracampeón del UPCN Voley tuvo su primer trabajo a los 15 años en una fábrica de tratamiento metálicos en Villa Madero, Buenos Aires. "Duré todo el verano y me acuerdo que ganaba re bien. Era un pibe y me pagaban el sueldo de un operario regular". La anécdota que recuerda es que veía como sus compañeros se iban a la obra y lo dejaban a él en la planta. Un día la curiosidad lo empujó a esa tan nombrada obra y le dieron la tarea de instalar los mosquiteros. "¡Era un edificio de 12 pisos!" Con ese trabajo duro terminó la jornada a la medianoche. Su arribo al deporte fue a los 18 años. En el club del barrio fueron creando un espacio para dar clases para los chiquitos. Fabián capitalizó su juego en la dirección técnica y de ahí al estrellato con los cóndores locales.
Ariel Sampaolesi: Entre el escenario y el diario
El delegado regional del Instituto Nacional del Teatro consideró como primer trabajo el que realizó junto a Oscar Kummel, su maestro. “Era 1993 y yo tenía 17 años. Había empezado los talleres teatrales el año anterior y tarde. Oscar me llamó para su obra y entré a reemplazar a alguien que salió antes de empezar. Era “Argimón”, una adaptación de Haroldo Conti. “Fue muy emblemático, ganamos un montón de premios y viajamos mucho”, contó entusiasmado. “Éramos poquitos, yo era nuevito y el personaje no tenía ni por asomo mi edad. Fue súper intenso e interesante”, relató de esa experiencia. Sin embargo, su primer trabajo rentado fue en 1996, en Diario de Cuyo. “Yo estudiaba Comunicación y por una práctica de tipo pasantía entré a la sección policiales a escribir crónicas”, expresó.
Osvaldo Benmuyal: Pajarito gasista
A los 10 años Pajarito acompañaba a su papá gasista y lo ayudaba a reparar calefones y cocinas en las casas de San Juan. “Fue el primer trabajo significativo que recuerdo. Tengo anécdotas lindas y otras en las que me acuerdo de pasar vergüenza porque visitábamos casas donde había chicas de mi edad”. Al llegar a la facultad en el ‘83 se terminó esa actividad y empezó lo mejor. “Desde siempre me había gustado el periodismo y la conducción. Yo salía en los actos en la escuela, en el barrio pedía el micrófono y hacía la locución. Cantaba. Nos subíamos a la base de un horno de barro y los vagos me iluminaban con una linterna”, recuerda. El primer trabajo formal como periodista fue en el año 1985. Se llamaba “Presencia gaucha” y era una entrega semanal en Radio Nacional.
Jaime Bergé: El cordobés enamorado de los minerales
El primer trabajo del presidente de la Cámara Minera de San Juan fue en una empresa contratista de una mina de uranio en San Rafael. Su primer día de trabajo fue, paradójicamente, un primero de mayo. “Era 1978 y nos comimos un asado. Era un lugar hermoso el camping”. Más lejos del río Atuel estaba el yacimiento “Sierra pintada”. Él tenía 25 años, recién egresado de ingeniero en minas. “Era trabajo duro. A la mañana temprano se perforaba a cielo abierto. Se volaba y se cargaba se mandaba a planta. Quedaba a 30 kilómetros de la ciudad. El procedimiento no cambió demasiado. Pero en esa época había poca actividad. La mayoría era estatal. Lo explotaba la Comisión Nacional de Energía Atómica y la firma era contratista”, rememoró.
Walberto Allende: Intendente gamelero
El jefe comunal de 9 de Julio nació en una familia humilde, de 7 hijos. Su primer empleo fue a los 9 años “en el verde”, al igual que su papá y su hermano mayor. Le hubiera gustado estudiar pero las necesidades apremiaban. Su familia materna completa se fue a vivir con ellos cuando los abuelos fallecieron y había que mantener a una veintena de bocas.
Recién en los años ‘80 ingresa al ámbito político como inspector municipal. Tenía 26 años y trabajaba a tiempo partido entre la Municipalidad, la finca Resero y la escuela para finalizar estudios.
Lucas Salas: Mozo estrella
La promesa futbolística de San Martín ayudaba en la lomoteca paterna desde que cumplió17 años. En el local del lateral de Circunvalación hizo de mozo y de lomitero. Si entrenaba de mañana en el club pegaba el faltazo a Caté. Pero si el entrenamiento era de tarde tenía que calzarse el delantal al igual que sus hermanas. Actualmente comparte tiempo entre el fútbol y los estudios.
En una entrevista pasada con Tiempo de San Juan, el jugador, que llegó a en 2012 la camiseta de la Selección Argentina Sub 20, comentó que cuando sus hermanas eran mozas, a él le tocaba estar en la cocina y se defendía a la mil maravillas con la plancha y la posterior presentación de los platos que llevaba a la mesa de los clientes.
José Luis Gioja - El taquillero del Pinar
El mismo gobernador contó la anécdota cuando inauguró la temporada de colonias de verano en el camping rivadaviense. En 1972 Gioja estaba entusiasmadísimo al recorrer el lugar donde había trabajado cobrando las entradas cuando tenía 23 años. En ese momento recordó que el espacio estaba concesionado a los “Galván y Canto”. Contó que él viajaba en colectivo, en la línea 7. “Venía lleno de gente y se paraba en este lugar para entrar a esta pileta”, señaló en la oportunidad. Ese año Gioja chayó a los funcionarios que lo acompañaron y al año siguiente se tiró con los chicos un clavado en esa pileta que miraba con ojos deseosos cuando tenía que cumplir horario desde pibe, desde afuera. Al año siguiente asumió como secretario privado del gobernador Eloy Camus y el resto es historia.
