Uno de los escritorios de la oficina de PAMI se llenó de restos de cielorraso que cayeron desde el techo. Afortunadamente nadie salió lastimado por lo ocurrido, pero el susto fue general.
En principio se había generado malestar por lo ocurrido, pero sin embargo los empleados debieron seguir trabajando tras recibir órdenes de superiores que así lo ordenaban.