Por Miriam Walter
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“Los hospitales no detectaban los posibles donantes, lo dejaban pasar y en la sociedad había reticencia. Hemos logrado que haya cambios en eso”, resumió Gabriel Mira, el titular del INAISA, acerca de qué obstáculos tiene hoy la donación de órganos en San Juan. El organismo que se ocupa localmente de los trasplantes y que responde al INCUCAI ha logrado que desde 2011 la Provincia supere la media del país en ablaciones. De todos modos, hay cosas por pulir en el proceso y mitos por derrumbar en la sociedad para allanar el camino de salvar vidas, como las que detalla Mira:
Hermanas de riñón
Las sanjuaninas Sonia y Marcela Moreno son mellizas y después de salir de la panza no dejaron de ser inseparables. Hoy tienen 35 años y comparten, además de la profesión de kinesiología, un riñón. El de Marcela es un caso especial: después de sufrir una glomerulonefritis ya va por su segundo trasplante, el primer órgano duró 15 años que es mucho más que lo que le preanunciaban, y en medio de los dos trasplantes fue mamá, en el año 2000.
“Cuando fui trasplantada en 1994 tenía 16 años, me hacían diálisis en el Garrahan y en ese entonces no era muy común el trasplante. Nunca tuve miedo a morirme, estaba desesperada por trasplantarme. Ahora que tengo un hijo por ahí pensás más en las cirugías”, cuenta Marcela (en la foto, a la derecha).
Sonia dice que se crió sabiendo que le iba a dar el riñón a su hermana. “Yo sabía desde siempre que iba a ser su donante. Se vino muy abajo y en 2009 le doné un riñón. A los 16 años ya sabíamos que iba a haber otro trasplante. Mis otros dos hermanos ya tenían hijos, pero igual todos en mi familia estaban dispuestos. Yo siempre le decía no voy a dejar que llegues a diálisis que es feo. El primer trasplante se lo iba a dar su mamá, pero justo llegó un riñón y se lo dieron. Ella tiene una conducta con lo que le pasa, se cuida mucho”.
“Por ahí la gente no toma la medicación, yo tomo 15 pastillas al día, hago ejercicio y estoy bien”, evalúa Marcela. Y agrega: “Siempre estamos juntas, ella también pasó por cosas y sufrió. Hacíamos chistes, le decía ‘obvio que me vas a dar el riñón che’”.
Ambas le dejan su mensaje a la gente: “Para mí fue un trámite, yo no sufro nada. Y ahora estoy embarazada. Para mí es la donación de órganos es una obligación moral, se da vida y se salva generaciones”, dice Sonia. Y Marcela reflexiona: “Hay mucha gente que le tiene miedo al trasplante, o veo en las clínicas que dializan y no les informan bien. Yo les digo que el donante y ellos quedan bien. Yo con dos riñones he vuelto a vivir, llevo 19 años de vida gracias a que me han donado dos veces”.
San Juan, bien posicionada
La donación ha evolucionado en San Juan. En 2009 no hubo donantes, en 2010 hubo 4, en 2011 hubo 13, en 2012 hubo 11 y en lo que va de 2012 ya hubo 2, el objetivo es mantener un ritmo de uno al mes, para estar por encima de la media nacional, como se está desde 2011.
El último operativo se hizo a fines de febrero y es el segundo del año. En los dos se obtuvieron córneas, riñón y corazón en uno se obtuvo piel, lo que también es novedoso, porque es la primera vez que se ablaciona piel en San Juan (a fines de 2011 se habilitó el servicio en el área Quemados del Marcial Quiroga). Hasta ahora en San Juan se cuenta con equipo de ablación e implante de hueso, piel y riñón. Los otros órganos se trasplantan fuera de la Provincia.
Hay más de 10.000 pacientes en lista de espera en el país. La más abultada es la lista de espera renal que se lleva el 80 %.
Los órganos que se extraen son corazón, pulmón, páncreas, intestino, hígado y riñones y los tejidos que pueden ser córneas, piel, vasos sanguíneos, huesos y válvulas cardíacas. Los pacientes con muerte cerebral pueden donar órganos y tejidos y los con muerte cardíaca sólo tejidos, que son igual de importantes.
Las listas de espera son únicas y se clasifican por órganos, según la gravedad del paciente y el órgano que aparezca en su momento determinan qué puesto tendrá el paciente, buscando una distribución equitativa y que tenga mayor posibilidad quien esté más grave. En la distribución tiene prioridad un paciente de la provincia donde se ablaciona el órgano, luego regional y por último el país. Es decir, que si hay un paciente gravísimo en Buenos Aires, puede recibir los órganos que se extraigan en San Juan antes que un sanjuanino que puede esperar. Sin embargo, según dijo Mira, alrededor del 80 % de los órganos y tejidos locales termina en San Juan, sobre todo los riñones.
El paso a paso
1- El inicio del proceso de un operativo de trasplante se da cuando se detecta un posible donante (fallecido por muerte encefálica) en el área de cuidados intensivos de un hospital en cualquier lugar del país. El médico de guardia o a cargo se pone en comunicación con el INAISA o INCUCAI para coordinar los pasos del proceso.
2- Luego viene la certificación de la muerte, es el momento en que se constata el fallecimiento de la persona utilizando criterios neurológicos -muerte encefálica-. Esto es posible sólo cuando los pacientes fallecen en unidades de terapia intensiva, y el resto de las funciones del cuerpo se pueden sostener artificialmente.
3- Una vez diagnosticada la muerte, los cuidados intensivos están destinados a mantener la oxigenación de los órganos para garantizar su viabilidad con fines de trasplante. También se realizan estudios de laboratorio para determinar qué órganos son viables para trasplante y la ausencia de enfermedades infectocontagiosas.
4- Para saber si el fallecido dejó constancia expresa de su voluntad de donar los órganos se consulta en el Registro Nacional de Expresiones de Voluntad. Si la persona manifestó en vida su voluntad afirmativa, se comunica a la familia y se procede a la ablación de sus órganos. Si en cambio, manifestó su voluntad negativa, se comunica a la familia y se suspende el proceso. Si no hay constancia expresa, se presume que es donante (donante presunto) y se le pide a la familia que dé testimonio de la última voluntad del fallecido respecto a la donación. En caso de menores de 18 años, siempre se solicita la autorización familiar para poder realizar la ablación.
5- Es entonces cuando con las características biológicas y grupo sanguíneo del donante se inicia la búsqueda de los posibles receptores a través de un sistema informático denominado SINTRA. Se toma en cuenta el grado de urgencia del receptor, la compatibilidad biológica entre donante y receptor para evitar el rechazo, la edad y la antigüedad en lista de espera.
6- Una vez asignados los órganos, los centros de trasplante preparan a sus pacientes para la intervención. Al mismo tiempo, en el hospital donde se encuentra el donante se inicia la ablación (extracción de los órganos). Luego el cuerpo del fallecido, que es tratado con el mayor de los respetos, es entregado a la familia en perfectas condiciones, sin alterar su apariencia.
7- El traslado de órganos y tejidos se realiza con equipos especiales que garantizan su total asepsia y conservación. Según el órgano, puede conservarse en estado óptimo de 4 a 36 horas, hasta su posterior implante.
8- Cuando los órganos llegan al centro de trasplante, se procede al implante de los mismos en los receptores (intervenciones quirúrgicas que duran varias horas). De esta forma culmina el proceso.
