Personajes

Nushin Roshani: La docente iraní que elige San Juan, pese a 17 asaltos

Hace 32 años llegó a la provincia escapando de las persecuciones y la discriminación por haber nacido en Irán y no profesar el Islam. Aquí se dedicó a educar en la paz en escuelas locales. Por Ernestina Muñoz.
viernes, 04 de enero de 2013 · 08:37

Por Ernestina Muñoz
Canal 13

A sus 51 años, Nushin Roshani no pierde la mirada tierna de una niña. Sus ojos enmarcados en un delineado negro intenso remiten a lo más remoto de la cultura árabe. Pero no es musulmana sino que practica la Fe Bahá'í, una de las minoritarias en su Irán natal. Por eso debió emigrar de Teherán, primero a Inglaterra, después a nuestro país. Aquí llegó a los 19 años, como docente, y hasta hoy se dedica a enseñar en valores en distintas escuelas locales, a través del Centro Educacional por la Paz. Pese a su carácter dócil y amigable, la suerte no le jugó siempre a favor y sufrió 17 hechos delictivos en los últimos 32 años; 3 en este 2012 que se va. Sin embargo, apuesta por San Juan y su gente.

“Educamos convencidos de que la naturaleza del humano es noble, así nacimos y no lo podemos descuidar. El hombre es una mina rica en gemas de valor inestimable y la educación es la herramienta para hacer salir estas virtudes y que la humanidad se beneficie de ello”, dice con perfecto español y algunas erres que denotan su procedencia.

Junto a Farshid Sabeti, Nushin formó su familia en San Juan y asegura que pese a los robos en su casa, en el comercio que instalaron sus hijas y hasta camino a una de las escuelas en la que enseña; ama a la provincia y lo que ganó aquí con los talleres “Danzas de virtudes”, educando por la paz. “Hubo lugares donde tuvimos un compromiso valioso de docentes y padres. Los maestros lo aplican a diario y vienen padres que dicen que sus hijos han cambiado y que les exigen no mentir porque la veracidad es la base de todas las virtudes. Tuvimos talleres con padres que antes no venían a las reuniones porque los directivos los citaban solo para llamados de atención y ahora se integran. Algunos salen llorando pidiendo que les enseñemos cómo tratar a sus hijos, porque los padres no fuimos a una escuela para ser padres. En el paso estamos aprendiendo y educándonos”, dijo con dulzura.

De todas las virtudes humanas, la que prefiere ella “es la unidad en la diversidad”. Un poco por su historia personal, un poco por convicción. “He venido pasando desde la adolescencia el sufrimiento de la discriminación religiosa o racial. Pero soy feliz, me considero como ciudadana del mundo y donde estoy es mi patria. La Tierra es un solo país y los hombres sus ciudadanos. Estoy feliz de estar en Argentina y llegar con esta herramienta. Faltan estímulos para propósitos reales en esta vida. Como docente y como mamá creo que tenemos que fomentar la unidad de la familia y de la sociedad”, apuntó con la mirada.

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