Historia reciente

“La casa está en orden”: El día que festejaron los sanjuaninos

Fue hace 25 años. Una muchedumbre copó la Plaza 25 de Mayo y la Legislatura. Qué dijeron los protagonistas de la época. Cómo se incubaron las leyes del perdón. Por Daniel Tejada.
jueves, 19 de abril de 2012 · 08:06

Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan

A las 18.20, centenares de sanjuaninos apostados frente a la Legislatura escucharon el mensaje del presidente, transmitido en vivo y en directo por radio y televisión. La vigilia había comenzado temprano, pese a que era domingo. Pasadas las 11 de la mañana, en la Plaza 25 de Mayo, el gobernador Jorge Ruiz Aguilar había encabezado un acto “en defensa de la democracia”. Terminada esa manifestación política multipartidaria y multisectorial, algunos grupos se trasladaron a la esquina de Libertador y Las Heras. Y allí se quedaron. Nadie podía arriesgar cómo iba a terminar la jornada.

Hoy se cumplen 25 años de aquel domingo en que Raúl Alfonsín cerró cinco días de tensión militar con la frase: “La casa está en orden, felices Pascuas”. Una frágil democracia, recuperada tan sólo cuatro años antes, más el juicio a las juntas militares por los delitos de lesa humanidad cometidos en la dictadura, habían provocado la reacción de un sector duro de uniformados. Se llamaron a sí mismos “carapintadas”. Entre ellos, Aldo Rico.

El miércoles 15 de abril de 1987 hubo un primer cimbronazo en Córdoba, que fue sofocado rápidamente, sin sangre ni grandes despliegues castrenses. Pero era tan sólo el inicio de las cinco jornadas de levantamiento militar. Reclamaban dos cosas: una ley de amnistía y el desplazamiento del jefe del Ejército designado por Alfonsín, Héctor Ríos Ereñú.

El asunto hizo eclosión cuando entre el jueves y el viernes los carapintadas tomaron la guarnición militar de Campo de Mayo. Tropas leales al presidente avanzaron  el viernes 17 de abril por la noche  hacia la sublevación. Pero una orden de la Casa Rosada detuvo la avanzada, tras considerar que era una zona muy poblada y un enfrentamiento con armas habría provocado inevitablemente víctimas civiles.

“Aquí no hay nada que negociar. La democracia no se negocia”, afirmó Alfonsín ese viernes por la noche ante la asamblea multisectorial reunida en la Cámara de Diputados de la Nación. “No voy a hacer concesión alguna”, aseguró el líder radical. Luego se estrechó en un abrazo con Saúl Ubaldini, líder de la CGT. El recinto estalló en aplausos. Impávido, el ucedeísta Álvaro Alsogaray se mantuvo en su banca de legislador, según relató la crónica de la agencia DyN.
Pero sí hubo concesiones. Ríos Ereñú se fue el domingo siguiente. Y tiempo después el Congreso Nacional sancionó las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

Sábado 18

El caudillo bloquista Leopoldo Bravo ya había renunciado a la gobernación de San Juan, enojado con los votantes por haberle dado la espalda en las elecciones legislativas de mitad de mandato y relegar a la primera dama, Ivelise Falcioni, al segundo lugar detrás del radical Ricardo Colombo. De todas formas, se mantuvo como presidente del partido de la estrella y líder indiscutido desde su banca de senador nacional.  “Debemos buscar el camino de la reconciliación”, dijo Bravo según publicó Diario de Cuyo el sábado 18 de abril de 1987.

“Creo que todos los ciudadanos debemos obrar en estos momentos con suma prudencia y restablecido el orden reflexionar y buscar los caminos que nos conduzcan hacia la reconciliación de los argentinos”, insistió el senador, autor de un  proyecto de ley que buscaba –en sus propios términos- la “pacificación del país”. Tiempo después, este criterio acompañó la sanción de las leyes del perdón.

Mientras tanto, la Legislatura se había autoconvocado para una sesión especial ese sábado a las 11 de la mañana, con la firma del presidente y vice del bloque bloquista, Alejandro Aimé Díaz y Víctor Salvador Laciar; más el presidente y vice del bloque justicialista, Gabriel Márquez y Eduardo Augusto Echegaray.

Se votó por unanimidad el “apoyo irrestricto al régimen democrático y a la voluntad popular”. Según la crónica de Diario de Cuyo, la declaración estuvo enmarcada en una “tensa sesión” por una “barra hostil” de unas 200 personas que se instalaron con pancartas en el palco bandeja de la Legislatura.

Autoconvocados de la “multisectorial de partidos políticos y sectores representativos” bloquearon el acceso principal con bicicletas y pancartas. Al principio, les negaron el acceso al recinto pero luego les permitieron el ingreso a unos 200 militantes. El resto quedó afuera.
En paralelo, la crónica periodística titulaba: “Sin novedades en el RIM 22”. El entonces jefe de la guarnición militar, Coronel Fernando Tanoni, manifestó que la unidad a su mando se encontraba “alistada a la espera de eventuales órdenes que pudieran emanar de la jefatura del IV Cuerpo del Ejército del cual depende”.

En San Juan hubo numerosas entidades que se pronunciaron públicamente en defensa de la democracia y en repudio del levantamiento militar: CGT San Juan, Socialismo Popular, el Colegio de Sociólogos de San Juan, la UTA, el Concejo Deliberante de la Capital, la Federación de Entidades Profesionales de San Juan y la Federación Universitaria de San Juan.

Todos compartieron la convocatoria a la Plaza 25 de Mayo el domingo de Pascuas a las 11 de la mañana. Pero esa fue una noche de suma preocupación. Alfonsín cenó con sus ministros en la Casa Rosada. Y en San Juan la vigilia en Paula Albarracín y Libertador también se extendió hasta la trasnoche, con contactos permanentes con el Ministerio del Interior y con el RIM 22. A cargo del ministerio de Gobierno estaba Wbaldino Acosta, vocero oficial por aquellos días.

Domingo 19

Mientras en Buenos Aires unas 400.000 almas poblaban la Plaza de Mayo, en San Juan se reproducía la escena –a escala menor, lógicamente- en la Plaza 25 de Mayo, con la intención de hacer una fuerte demostración de apoyo a la democracia y al presidente Alfonsín. El gobernador Ruiz Aguilar cerró la lista de oradores con un fuerte mensaje, publicado por Diario de Cuyo el Lunes 20:

“Ustedes, que son la estructura del pueblo de San Juan. Ustedes, cobijados bajo nuestro pabellón nacional, son los encargados de defender la democracia y nuestro sistema de vida. Hemos entrado en democracia. Estamos caminando la democracia. Pero tenemos que aprender a vivir en democracia bajo un orden de responsabilidad, de respeto, de libertad y de amor. Porque nosotros tenemos la responsabilidad total de entregar a nuestra juventud y a nuestros hijos una patria libre y soberana. Y como ustedes dicen, muchachos: el pueblo unido jamás será vencido”.

Las columnas de militantes de distintos partidos políticos y organizaciones civiles no se dispersaron una vez concluido el acto, sino que se mudaron unas cuadras al oeste, hacia la Legislatura, donde escucharon el primer discurso de Alfonsín ese domingo, pronunciado minutos antes de las 15 desde la Casa Rosada, para calmar a la muchedumbre. Anunció que iba personalmente a Campo de Mayo, para buscar una salida al conflicto.

Pasaron tres horas. Más. Más de tres horas de incertidumbre.

Hasta que a las 18.20, nuevamente desde el balcón de la Casa Rosada, habló el presidente. Fue un mensaje improvisado, luego transcripto por los diarios de la época:

“Compatriotas, compatriotas, compatriotas, compatriotas… Felices Pascuas. Los hombres amotinados han depuesto su actitud. Como corresponde serán detenidos y sometidos a la Justicia. Se trata de un conjunto de hombres, algunos de ellos héroes de la guerra de las Malvinas, que tomaron esta posición equivocada y que han reiterado que su intención no era la de provocar un golpe de Estado pero de todas formas han llevado el país a esta conmoción, a esta tensión. Y han provocado estas circunstancias que todos hemos vivido, de la que ha sido protagonista fundamental el pueblo argentino en su conjunto.

Para evitar derramamiento de sangre he dado instrucciones a los mandos del Ejército para que no se procediera a la represión. Y hoy podemos todos dar gracias a Dios. La casa está en orden y no hay sangre en la Argentina. Le pido al pueblo que ha ingresado a Campo de Mayo, que se retire. Es necesario que así lo haga. Y les pido a todos ustedes de vuelta a sus casas, a besar a sus hijos, a celebrar las Pascuas en paz en la Argentina. Muchas gracias”.

La gente volvió a su casa y pudo respirar aliviada. En San Juan los manifestantes se desconcentraron de la Legislatura pero hubo caravanas con banderas argentinas y vivas por Alfonsín.

Lo que vino después, estaba anticipado en la declaración del senador Bravo, publicada por Diario de Cuyo el lunes 20: “Ahora vendrá otra instancia en la que tendremos que cooperar todos, que es buscar la forma que nos reconciliemos los argentinos. Hay que consolidarlo mediante las propias leyes que señala la Constitución y otras que hacen al ordenamiento jurídico de la República. Porque si miramos hacia atrás o analizamos los episodios ocurridos en la parte negativa, que sin duda existen, pueden seguir las secuelas, las divisiones entre civiles y militares y otros sectores de la sociedad”.

Los diputados 1983-1987

Estos son los 30 legisladores que asumieron con el regreso de la democracia en 1983, de acuerdo al registro de la Dirección de Prensa de la Cámara de Diputados (ver listado). Sin embargo, no todos ellos estaban en funciones al momento de la sublevación carapintada en Campo de Mayo. Las diputadas bloquistas Mónica Sueldo y Sari Díaz Lecán fueron expulsadas y en sus bancas asumieron Eduardo Perelló y Guillermo Acosta.

Luego del episodio de abril de 1987, también hubo cambios en el oficialismo bravista.  Turcumán viajó a Rusia como delegado argentino  y en su lugar –como diputado por Trinidad- asumió Norberto Manini, quien también tuvo que abandonar el cargo por ser electo diputado nacional. Terminó ese mandato en la Legislatura Provincial Juan Bautista Monserrat.

Orihuela renunció a la banca en octubre de 1987 para asumir el cargo vitalicio de Defensor del Pueblo (figura creada por la Constitución Provincial de 1986), pero estando tan próximo el recambio de autoridades se decidió dejar esa banca vacante, según indicó Prensa de la Legislatura.

 

Alonso, Manuel Alberto
Díaz, Alejandro Aimé
Rubio, Eduardo Martín
Maratta, Aldo Justino
López, Douglas Tito
Sueldo, Mónica Ruth
Ozán, Juan Carlos
Basso, Oscar Gerardo
Sancassani, Benito Gandhi
Andrade, Ernesto
Orihuela, Julio César
Icazzatti, Juan Carlos
Laciar, Víctor Salvador
Herrero, Yolanda Gladys
Sabio, Francisco Alfredo
Aballay, Zohar Enrique
Bazán Agrás, Eduardo Abel
Cámera, Roberto Hugo
Deiana, Bernardino
Díaz Lecán, Sari Luz
Echegaray, Eduardo Augusto
Márquez, Gabriel
Montes  Romaní, Hugo José
Pósleman, Gladys Lucanda
Putelli, Carlos Domingo
Turcumán, Juan Carlos
Uñac, Luis Washington
Vega Vera, Rodolfo Lázaro
Velasco, Adolfo Eladio
Zúñiga, José