Personajes

El Buscador

El poeta más importante vivo de San Juan recibió un justo homenaje: un concurso de cuento y poesía que lleva su nombre. Lo distinguirán en la próxima Feria del Libro en Buenos Aires, pero dijo que los años no le permiten viajar a recibirla. Por Viviana Pastor.
miércoles, 18 de abril de 2012 · 10:44

Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com

Rehúye de hablar de sí mismo como de las noches de insomnio. “Ya está todo dicho”, responde cuando se le consulta sobre el primer concurso sanjuanino de poesía y cuento que lleva su nombre, un justo homenaje al mayor poeta vivo que tiene esta tierra, Jorge Leonidas Escudero. Es el mismo que buscó minerales, tesoros escondidos, y que sigue buscando “la palabra única”.
A los 91 años acaba de publicar su último libro de poesía, Atisbos, el número 21. Su obra fue incluida en la Antología de la poesía argentina publicada por Raúl Gustavo Aguirre, en 1979 y fue materia de estudio en México por el poeta y profesor de la Universidad de Guanajuato, Benjamín Valdivia, en 1990. Su libro Poesía Completa aparece entre los 15 mejores del 2011, según un artículo de la revista de origen francés Los Inrockuptibles.

En un cuaderno de tapas negras Escudero anota el nombre de esta cronista y del fotógrafo, un ritual que realiza desde hace dos años con toda la gente de los medios que lo visitan, algo así como un Libro de Honor, pero al revés. El se brinda completamente, muestra sus fotos, desnuda sus recuerdos y se molesta con sus años que no le permiten leer sin lentes. Su historia fue contada miles de veces, pero de su boca suena como si fuera la primera vez, fresca, excitante.

“Yo empecé a escribir cuando era adolescente, pero poemas sueltos, y a publicar libros en 1970, el primero fue La raíz en la roca”, dice. Sin embargo, Escudero supo brillar mucho antes de su primer libro. En el Manual de San Juan de 1962, de Julio Ares, ya aparece su nombre en las letras del “nuevo grupo” de escritores destacados de la provincia junto a Rufino Martínez y Nemer Barud. “Poeta de originales vibraciones, de idioma personal, de gran imaginación creadora, sus poemas conmueven porque parecen traslaciones directas del sueño”, publicó Ares sobre Escudero.

Ese año Escudero recibió el Primer Premio (compartido con Barud) en el concurso patrocinado por el Instituto de Cultura Hispánica, en adhesión al cuarto centenario de la Fundación de San Juan.
“¿Qué me movió a publicar? Cuando era joven hacia minería del pirquinero, que es una minería en la pobreza, sin elementos, sin nada, se rasguña del cerro algunas piedras y se las junta para venderlas. Así viví un tiempo en El Leoncito en Calingasta, no había observatorio en esa época”, cuenta Escudero.

Luego confiesa que su afición por los minerales le viene desde muy chico, y muestra una foto donde tendría unos 4 ó 5 años arriba de un burro en Tucunuco, Jáchal. Su padre trabajaba en la oficina de correos y entonces ya “juntaba piedritas”. Ya de joven, fue un minero chileno el que le enseñó a catear los minerales, “él me indicaba: este color se da por el cobre, en aquel, el oro y este de acá es porque hay plata, él conocía los minerales a golpe de vista por los colores. Bueno, algo aprendí y me largué solo a buscar; y antes de que llegara la minería grande al Pachón yo descubrí minerales”. Para Escudero esta parte de su historia es vital porque fue en esta época cuando recogió la mayor cantidad de temas y anécdotas que después serían parte importante de su poesía.

“Con esos recuerdos empecé a escribir los poemas, los junté y una señora amiga me publicó el primer libro”, señala. De vuelta de sus andanzas por la montaña empezó a trabajar en oficinas públicas, mientras seguía escribiendo y publicando.
Sus poemas inspiraron a varios músicos, José Luis Aguado Castro fue el primero en musicalizar sus letras en canciones folclóricas, Aires de Cordillera, en 1994. También Pablo Maldonado y Tito Oliva han puesto melodías a los versos de Escudero.

“Estuve buscando un tesoro en la cordillera de Colangüil, en Angualasto alquilamos burros y estuvimos un mes buscando el famoso tesoro de Osorio, cuando ya tenía conocimiento de minerales, pero no hubo vestigios. Se había publicado un artículo donde hablaban de ese tesoro y la tradición decía que estaba debajo de una piedra verde, allí había enterrada una cantidad de oro el señor Francisco Paula de Soria, por eso le pusieron el tesoro de Osorio. ‘Tendrás oro para vos y varias generaciones, ve a buscarlo’, decía la leyenda, fuimos y por supuesto que no lo hayamos”, cuenta.

También de esas épocas son sus versos sobre apariciones y leyendas de la montaña. “Una vez el viento me voló el sombrero y me insolé, entonces desvariaba, esa noche oía ruidos en el cerro y canciones. Por la mañana les conté a los muchachos que había fiesta en el cerro y fuimos. Vimos una cueva con piedras en círculo, una piedra grande al centro con un cráneo de carnero arriba. Era  la cueva de las brujas y nos fuimos rápido. Le conté al paisano que nos alquilaba los burros y me dijo: ‘esa es la cueva de las brujas, han tenido suerte de que no se los llevaran a ustedes”, relata y se ríe como si contara una travesura.

Todas las historias de ‘El Pollerudo’, un cura que se aparecía en las minas de El Tontal, o de ‘El Gritón’, son temas de sus versos; “son de esas andanzas, de las supersticiones de la gente, de conversaciones, de sueños y esperanzas de los que andan en lo mismo de uno, la búsqueda del mineral”, rescata.

Mientras publicaba sus 21 libros, la Fundación Argentina para la Poesía destacó a Escudero como Miembro de Honor; el Senado de la Nación le otorgó el Diploma de Honor; y la Universidad Nacional de San Juan le otorgó el título Honoris Causa. El año pasado recibió la Primera Mención del Premio Nacional de Poesía y el Gran Premio de Honor, otorgado por la Fundación Argentina para la Poesía. Pero cuando se le pregunta por esos reconocimientos, él desvía el tema abiertamente.

Sólo cuenta que la Fundación Argentina para la Poesía va a entregarle un  premio en la próxima Feria del Libro, en Buenos Aires, pero que no podrá asistir y ya le pidió a un amigo suyo que vive allá para que lo reciba en su nombre. “No puedo viajar, estoy muy viejo, es mucha incomodidad andar en hoteles, la vida es así. Antes me la pasaba viajando a Buenos Aires y a cualquier provincia a reuniones de escritores, iba dispuesto y contento, pero ahora se acabó, no me muevo para ningún lado”, asegura. Y agrega que ahora su vida es tranquila, se queda en su casa y si tiene que salir lo acompaña alguna de sus dos hijas. “A los 91 pocos llegan”, reconoce.

Escudero, o Chiquito como le dicen sus amigos, dice que su poesía es en parte intimista, pero en parte refleja lo que sucede en el medio en el que vive, San Juan; a eso le llaman regionalismo, explica, y le cabe a una persona que tiene raíces en un lugar. “Yo reflejo el modo de hablar de mi gente y que hablo yo también, eso se ve en mis libros. Es algo que me sale sin proponérmelo, es natural, si no, no tendría gracia, seria ‘artisticidad’ sería una ficción, algo que no es natural. Lo mío es natural,  tengo críticas que se han referido a eso como esta señora que escribió un libro sobre mi poesía, Beatriz Moser de Flores, ella hizo un doctorado en Buenos Aires con estudios de mi poesía”, destaca.

El próximo 4 de septiembre Escudero cumplirá 92 años, “y si paso un poquito, que me sienta mejor, si no le pido a Dios que me lleve pronto. He sido andariego pero se me acabaron las andanzas, tengo una pierna que me falla por mala circulación. Si miro hacia atrás no tengo nada de qué arrepentirme, he hecho lo que he podido”, sentencia.

Y aunque a fines del año pasado, durante una entrevista realizada por Sebastián Saharrea en el programa Paren las Rotativas, Escudero dijo que éste sería su último libro –Atisbos, que acaba de salir de la imprenta-, no cuesta convencerlo para que siga escribiendo. “Por ahí surgen cosas esporádicamente, pareciera que los temas han sido agotados y siempre queda alguno escondido que lo saco”, confiesa.

El consejo para los jóvenes sanjuaninos que escriben poesía es: “les diría que yo estoy en la misma, que no puedo darles consejos sino sentir que uno tiene que expresarse y la búsqueda de la palabra única es porque las palabras no alcanzan, uno se acerca con las palabras pero no consigue la totalidad de lo que siente interiormente”.

Entonces lee un poema de su último libro: “Aquí estoy contestando tu carta, muchacho, donde me dices que lea tus poemas y opine. Y sí, veo que andas buscando ver si decís la palabra única, esa que a veces te parece ‘stá ahí nomás y cuando vas a agarrarla se te `scapa… Yo también busco la palabra única  y ando a los tropezones por agarrarla, así que andamos en la misma búsqueda y el que cree que sabe no sabe más que saber va a a a a… quién sabe dónde”.

En otras voces

La profesora Veras de Klement dijo: “Fuerza extraordinaria en la poesía de este creador, la metáfora nace enraizada en suelo nativo, ruda, inesperada, certera. Pareciera que escribe a borbotones de fantasía”.

Julio Ares escribió: “Una especie de desilusión superada faculta una fecunda riqueza de imágenes aunque su característica dominante sea su frescura, su espontaneidad su liberación absoluta de cánones o limitaciones formalistas”.

En la revista Los Inrockuptibles dijeron: “Dada a conocer por primera vez en 1970, después de haber madurado al sol, entre las piedras, en la montaña, sin variar demasiado sus tópicos, a lo largo de cuarenta años la poesía del sanjuanino Escudero se mantuvo lejos de la servidumbre ingenua del regionalismo, pero también a distancia del exceso de “letra”, de “trabajo”, de la falsedad que anida en la poesía oficial”.

El concurso Escudero

Pablo Bernal, escritor, es el organizador del Concurso Literario de San Juan, "Jorge Leonidas Escudero", Primera edición 2012.

“Le puse el nombre Escudero porque es hoy nuestro mayor poeta sanjuanino vivo, es un homenaje al gran poeta”, explicó Bernal. La idea es que los próximos certámenes lleven el nombre de otros grandes escritores locales como Rufino Martínez, José Campus, entre otros.

El concurso otorgará premios en dinero efectivo, medallas y diplomas, además de la publicación en libro impreso en formato papel, en el que participarán todos los galardonados.
 
Los géneros son cuento y poesía, y hay tres categorías: Adolescentes, Jóvenes y Adultos. Hay tiempo hasta el 30 de junio para presentar los trabajos.

“La idea nació hace mucho, un poco molesto por la falta de padrinazgo y protección que hay desde el área oficial hacia la literatura; no hay casi concursos literarios, cuando aparece alguno no tiene difusión y sobre todo no tienen continuidad en el tiempo”, explicó Bernal.

Agregó que la literatura progresa en otras provincias porque hay una serie de factores, como  concursos importantes y amplia difusión, “si bien no es lo esencial, pero colabora porque un concurso no sólo trae promoción de escritores, sino que como contracara está la promoción de la lectura y del libro como bien cultural social”, señaló el organizador.

Bernal aseguró que el dinero de los premios está asegurado y que espera la colaboración de empresas y organismos que compren bonos solidarios que se canjearán por libros que irán a las bibliotecas de San Juan, unos 350 ejemplares en la primera edición. El valor de cada libro será de 50 pesos. Para conocer las bases visitar la página web: http://www.concursoliterario.org/

Comentarios