Unos condicionan a otros

Empleados públicos: El efecto dominó del aumento de sueldos

El gobierno nacional fija las paritarias docentes, pero no tiene maestros. Igual, derrama hacia las provincias sus propios condicionamientos. Por Sebastian Saharrea.
domingo, 11 de marzo de 2012 · 10:03
Por Sebastián Saharrea

Hay infinidad de condicionantes para negociar los aumentos estatales de principios de año: el nivel razonable de aumentos generales, los antecedentes de años anteriores, el mayor o menor grado de atraso salarial y finalmente el poder de fuego de cada sector.  Pero hay dos efectos dominó que terminan influyendo decisivamente, uno en la Nación y otro en la provincia: ambos, las paritarias docentes.

La paritaria nacional tiene condiciones propias que son endosadas a las provincias. Es una herramienta complicada y curiosa. Complicada, porque será la cifra que se negocia a nivel nacional y cada provincia deberá respetar como un corset. Y curiosa porque se conversa a una instancia –la nacional- en la que no hay maestros.

Así es, entonces, como el gobierno nacional y el gremio nacional Ctera han fijado las bases de la discusión en cada provincia, incluida San Juan. En ese tire y afloje es que la Nación se plantó en una oferta de $2.800 y el gremio se plantó en un piso requerido de $3.000, con paros nacionales incluidos.

Y esas cifras tienen su propia lógica. El gobierno dice que ese es el tope de incremento, impulsado en parte por su pretensión de bajar las aspiraciones gremiales, tanto públicos como privados, para fijar una pauta por debajo de la línea inflacionaria y de los aumentos que se vinieron dando en los últimos años. Está haciendo un esfuerzo la Nación de bajar las expectativas de aumentos y no parece fácil ante el espejo de ese discurso contra la inflación.

Por el lado del gremio, la dureza radica en algunos factores ajenos a la lógica de la negociación. Como el aumento de los legisladores nacionales, que aunque merecidos en algunos casos fueron absolutamente extemporáneos: A principios de año, y sin que prosperara ninguna discusión salarial, se fijaron un incremento de más del 100%: ¿cómo bajar las expectativas del resto, ante semejante noticia?

Todo ese cruce de argumentos que confluye en la paritaria nacional termina repercutiendo en las provincias porque ninguna hasta el momento ha contradicho esos términos, aunque tuviera recursos con qué incrementar esas cifras. San Juan no es la excepción: ambas partes de la paritarias provinciales repitieron exactamente las mismas posiciones, el gobierno ofreciendo $2.800 y el gremio UDAP exigiendo $3.000.

Exactamente igual. Para llegar a esa cifra, el gobierno hizo una compleja ecuación que consistió en elevar un 20% el valor índice y sumarle una suma fija de $250. Además, reforzó la negociación con una avanzada política y el discurso del propio gobernador Gioja hablando de las cifras.

El gremio UDAP se encontró con un cisma interno provocado por un sector que le reclamó mayor combatividad, por lo que deberá este fin de semana hacer pasar la decisión por el plenario de delegados para la decisión sea de ellos y no de la conducción. Ahora, la pregunta es la siguiente: ¿tiene margen el gremio local para aceptar una propuesta exactamente igual que la que el gremio nacional Ctera –al que es afiliado- rechaza a nivel nacional?. Allí está el efecto dominó.

Pero atención que la paritaria docente sanjuanina también funciona como un dominó para el contexto local. Porque a pesar de haber sido convocada en el medio del proceso de actualización de sueldos en el sector estatal, será tenida en cuenta como espejo para lo que queda, que es la mayoría de los trabajadores.

Ya hubo aumentos otorgados por el gobierno provincial. El primero fue a los funcionarios de la planta política, que recibieron un 27% de ajuste. El argumento para presentar esta suma fue que vienen con un retraso de dos años sin actualizaciones. Luego vinieron los diputados y los trabajadores de la Legislatura, con un 20%.

Quedan para adelante los trabajadores estatales de planta permanente –que son el grueso de los estatales-, todos los judiciales y los municipales. Todos ellos deberán mirar con atención cómo se resuelve la paritaria docente provincial, lo que por consecuencia implica prestarle atención a la paritaria docente nacional. De ese número saldrá una referencia ineludible para los planteos de los gremios que faltan acomodar.

Ya anunció el ministro de Hacienda, Aldo Molina, que para este mes tiene previsto sentarse en la mesa con los gremios estatales UPCN y ATE para definir el ajuste. A ellos les llevará como referencia lo que ocurra con los docentes, y habrá poco margen para salirse de esa línea.
Una vez que se resuelva ese incremento al grupo de estatales más numerosos será el turno de los municipales y de los empleados judiciales y jueces. Los primeros ya ensayaron reclamos y hasta hicieron un paro, sólo en Capital. Los jueces anunciaron que esperarán ver qué aumento cierra  el Ejecutivo con sus empleados para trasladar el número a sus propios empleados.

Quienes no esperarán el resultado de la paritaria docente son los médicos, que ya llevan adelante un plan de lucha no sólo por el aumento de sueldos sino también por el 82% móvil. Sus paros fueron declarados ilegales por Trabajo por falta de personería gremial.

Queda cerrado así el juego de dominó que marcan las paritarias de los maestros. Lo que no queda claro es porque, teniendo en cuenta ese valor estratégico, no se convocan bien separadas del inicio de clases.

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