Transporte conflictivo

Viajar con el corazón en la boca

Desde ATAP plantean que tienen problemas de inseguridad en algunas zonas del Gran San Juan, especialmente de vandalismo en los coches con roturas de vidrios y que es un tema que preocupa tanto a los dueños de colectivos como a los choferes. El jefe de Policía dijo que si no denuncian, no pueden actuar. Por Luz Ochoa.
miércoles, 25 de enero de 2012 · 09:50

Por Luz Ochoa
Tiempo de San Juan

Los empresarios de colectivos reclaman al Estado mayor protección en las zonas que recorren sus micros. Así lo hizo saber el vicepresidente de la Asociación de Transporte Automotor de Pasajeros (ATAP), Ricardo Salvá, quien aseguró que Chimbas y Rawson son los departamentos donde tienen más problemas, especialmente de vandalismo contra las unidades. El jefe de Policía, José Luna, consultado por Tiempo de San Juan sobre el tema, manifestó que las puertas de la jefatura están abiertas para los reclamos, pero que si no los hacen, es imposible que ellos tengan aviso de la situación. Por otra parte, en la Dirección de Tránsito y Transporte dijeron que hay que buscar soluciones conjuntas entre los sectores privado y público.

“Todas las noches tenemos que cambiar cuatro o cinco ventanillas de los colectivos por culpa de los piedrazos que reciben”, contó con indignación el vicepresidente de ATAP, también dueño de la empresa El Triunfo. A pesar de los daños y los costos que estos acarrean para las empresas, Salvá dijo que en un 80 % de los casos no realizan las denuncias, ya que significa una complicación para la prestación del servicio. “Hacemos la denuncia únicamente cuando hay heridos, pero si no, dejamos todo como está, dado que nos retienen las unidades todo el día. Es una pérdida de tiempo y sólo sirve para las estadísticas porque nada cambia”, explicó.

El empresario apuntó que entre los lugares que sirven de escenario para la inseguridad, se destacan determinadas zonas de Chimbas, Rawson y Alto de Sierra, con una gran cantidad de robos. Se suman  las agresiones contra las unidades que, según Salvá, suceden en todas partes y todos los días.

Aunque los asaltos a colectiveros ocurren de manera aislada, existe un sistema de prevención ante cualquier emergencia propiciado por las empresas, ya que desde la policía, al no recibir denuncias, desconoce del tema y desde la Dirección de Tránsito y Transporte no se trabaja con planes destinados a la seguridad. Es por ello, que las movilidades se valen de la alta tecnología para dar aviso de los siniestros delictivos. Cuentan con  un GPS, dispuesto en su interior y conectado de forma permanente con las empresas, cuya función indica su ubicación al instante.
A los dueños de micros que prestan el servicio de transporte público, la situación preocupa.

Salvá reveló que algunas compañías llegaron a contratar policías que acompañan al chofer y a los pasajeros para combatir la inseguridad, desde las 22. “Específicamente, las empresas Mayo y Albardón son las que mayores problemas tienen. Transitan por zonas complicadas”, recalcó Salvá. Agregó que también en Rawson, en los alrededores de la Villa San Damián, siempre hubo inconvenientes. 

Por otra parte, el también presidente del club Sportivo Desamparados se refirió a los actos de vandalismo que los conductores y los pasajeros sufren: “Eso es algo cotidiano y pasa en todas partes. Le tiran piedras al colectivo y ha habido muchos heridos a causa de esto. Es lo más grave que ocurre”. Además, señaló que no sólo el problema es el daño producido a las personas, sino que también proporciona un gasto extra para las empresas: “Calculo que se reponen entre veinte o treinta ventanillas al mes y cada una cuesta 200 pesos”.

Según sostuvo Salvá, los colectiveros están preocupados por esta problemática y, por ese motivo, piden reuniones para que este tema sea tratado con seriedad y que hallen la manera de acabar con los hechos de inseguridad y de salvajismo. Además, recordó que en otra oportunidad, ya habían planteado la situación con el ex director de la DTT, Francisco Alenda.
Sin embargo, los inconvenientes no cesaron y todo sigue igual. Es por ello, que desde la ATAP intentarán contactar al nuevo director,  Víctor Ibáñez.

El jefe de la Policía asumido en diciembre del 2011 explicó que en las denuncias legales, los hechos de violencia no aparecen como números alarmantes, ya que son escasas. “En el 2010, en la Ruta 40, en inmediaciones de la Villa Mariano Moreno ocurría actos de similar índole y tras las denuncias, se dispuso un operativo y el problema, finalmente, concluyó. Es decir que si nos dan cuenta de lo que pasa, la policía procede como corresponde”, replicó la máxima autoridad.  

Por su parte, el subdirector de la DTT, Javier Mercado, declaró que no se implementan procedimientos de seguridad para los ómnibus, dado que su tarea radica en la inspección mecánica de las unidades. “Si hubiese algún hurto o algún inconveniente, quienes se encargan de ello son la Policía y los servicios de emergencia correspondientes.  Nosotros lo que podemos manejar es la prevención y el control de las condiciones técnicas de los vehículos. Personal de la DTT se encarga de hacer la revisación del funcionamiento de las movilidades”, argumentó el abogado.

De acuerdo a lo expuesto por Salvá, el subdirector coincidió en que los asaltos suceden una vez cada tanto: “Son hechos aislados. Quizá la zona por la que recorre un ómnibus es peligrosa y se encuentra con una pandilla que puede hacer daño. Aunque esto suceda, siempre son casos puntuales, que no ocurren a menudo”.

Por la parte estatal, el subdirector de la DTT adicionó que deben colaborar entre todos para encontrar una solución al conflicto y hasta plasmó una suerte de descargo. “Al no existir datos oficiales, concretados en denuncias, el conocimiento de la DTT, en estos casos, es escaso. Pero, siempre que se solicitó nuestra intervención, estuvimos presentes y accionamos. Por ejemplo, cuando se debió modificar algún recorrido, nosotros siempre analizamos las situaciones y dimos el visto bueno a lo que se reclamaba. También cuando se precisó algún funcionario policial, la DTT gestionó desde su lugar, la Secretaría de Servicios Públicos, para que el encuentro fuera posible. Es decir, nunca dijo que no a los pedidos por parte de las empresas de colectivos”, manifestó Mercado.

En cuanto a los reparos, Salvá, en caliente, dijo: “No soy yo quien debería buscar soluciones a estos problemas”. Luego, re-formuló: “Una posible solución serían las campañas de concientización, la educación de quienes actúan por ignorancia”. Mientras tanto, Mercado consideró: “Pienso que deberían ser tratados por procedimientos policiales. Sin embargo, no es mi trabajo designar o definir responsabilidades. Tampoco puedo exigir a la Policía que haga bien su trabajo. De todas formas, la educación sería una buena herramienta para solucionar este inconveniente”.

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