El drama de Zulma Bustos

Cuestión de plata

Hace un año estuvo al borde de pesar 250 kilos y pasar meses postrada en una cama. Hoy, con 39 años y con varios kilos menos, cuenta el difícil momento que atraviesa sin casa, sin trabajo y sin plata para poder trasladarse al hospital y curarse de su obesidad extrema y las dificultades que eso le provoca en su calidad de vida.
martes, 24 de enero de 2012 · 17:13

Por Carla Acosta
Tiempo de San Juan

No sabe exactamente cuánto pesa ahora porque no va al hospital desde hace tres meses. No puede subirse a un colectivo y su único medio de transporte es un taxi, que sólo pocas veces puede pagar. Esta es la difícil situación que vive Zulma Marcela Bustos con su obesidad extrema y sin asistencia familiar ni oficial.

Es sorprendente ver en las condiciones en las que vive Zulma. Tiene una sola muda de ropa que cada tanto la lava y se vuelve  a poner. Un par de zapatillas negras, gastadas y todas rotas.  Así se enfrenta a sus problemas de sobrepeso, respiratorios, de columna vertebral y hasta de la vista. Y hace tres semana dejó de tomar Levotiroxina 100 para la toroide porque no las puede comprar.

Cuenta que de chica tuvo sobrepeso, y que en su familia es la única que sufre de obesidad. Nunca se cuidó con la comida y hoy en día resiste los dolores en su cuerpo a causa de sus kilos de más. Pero en aquellos tiempos era chica y no tomaba noción del futuro dramático que viviría. Los años pasaban y cada vez que se subía a una balanza aumentaba de peso. Se hizo algunos estudios para que le realicen la operación del bypass gástrico, pero lo abandonó porque no tenía plata para ir al hospital en taxi. La última vez que se pesó tenía 140 kilos. Hoy, por no tener cómo trasladarse, no sabe cuál es su peso.

Si bien siempre tuvo una vida normal junto a su familia, su vida comenzó a desbarrancase cuando su marido Oscar Díaz falleció de un paro cardio respiratorio en septiembre del 2011. Su esposo era cartonero y ella ama de casa, ambos tenían dos hijos. La familia siempre vivió en el Barrio Belgrano, en Rawson, con un hermano de Óscar. Vivían de lo que ganaban del cartón y de algunas changas que su esposo hacía. “Lo que ganaba mi esposo lo gastaba en comida. A veces pasaba muchos nervios y me comía todo”, expresa. Fue una pérdida importante la de su esposo y el puntapié de una vida solidaria y sin contención.

Zulma dice que estuvo varios días viviendo con su cuñado hasta que él la corrió de la casa. De ahí anduvo de un lado para el otro, de “arrimada”, según ella.  En ese entonces llegó a  pesar 250 kilos.  Se sostenía de un andador para poder caminar y vivía de una pensión por discapacidad. Y cuando se sentaba, debían ponerle dos sillas juntas. Tiene el 85% de discapacidad en la vista y el 84% en su cuerpo.

El año pasado vivió varios meses con uno de sus hermanos en la Villa Hipódromo. No salía a la calle y pasaba las 24 horas acostada en un colchón ubicado en el piso de la vivienda. Mientras tanto, uno de sus hijos trabajaba en la provincia de Mendoza y el otro, preso en el Penal de Chimbas. “Hace un mes que no voy a ver a mi hijo, no tengo en qué ir. Quiero llevarle cosas pero se me hace muy difícil y nadie quiere hacerme el favor de ir a verlo”, dice Zulma. Tiene diez hermanos, pero cuenta que no recibe ayuda de nadie.

Asegura que fue a nutricionistas y que por momentos se cuidaba con la comida, pero cuando se quedaba sin plata volvía a comer alimentos con mayor cantidad de calorías.
Desde hace un mes vive en el Barrio Teresa de Calcuta con una amiga, María Rosa, y su familia, a la cual conoció hace 20 años en el comedor “Gruta de Fátima”. Tiene un pequeño lugar que la familia le brindó para colocar su colchón. Ayuda en los quehaceres de la casa y colabora con la comida de todos los días a pesar de su corto sueldo. “Toda mi familia me abandonó, pero ahora en esta casa me cuidan y me tratan muy bien. A veces paso apuros, pero ellos me dicen que me quede tranquila”, cuenta con lágrimas en sus ojos.

Esta es la difícil realidad que vive Zulma Bustos, quién hoy necesita medicamentos, asistencia psicológica, ropa y más que nada, la presencia de su familia y del Estado.

Un bypass, una muerte
El sanjuanino Alberto Alfaro, que llegó a pesar 365 kilos, falleció en octubre del 2008 luego de que le realizaran un bypass gástrico. Participó del programa “Cuestión de peso” y por decisión del equipo médico, encabezado por Alberto Cormillot, se sometió a una cirugía de estomago.

Logró bajar 90 kilos para la operación con el sueño de terminar con su obesidad y mejorar su calidad de vida. Pero luego de la intervención quirúrgica estomacal no soportó  el proceso post operatorio del llamado bypass gástrico y murió.

Argentina, entre los países más afectados
La obesidad casi se ha duplicado en las últimas tres décadas en el mundo. Aproximadamente 500 millones de adultos, de los cuales una mayoría son mujeres, son los afectados por esta enfermedad. Según un estudio realizado en 2011 por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la Argentina encabeza en Latinoamérica los porcentajes de obesidad en niños menores de cinco años con un 7,3 por ciento de prevalencia, seguida por Brasil y México.

Por otro lado, la Segunda Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) realizada por el Ministerio de Salud, revela que más de la mitad de los argentinos están excedidos de peso. La información sobre la prevalencia de obesidad en la Argentina se apoya en datos que indican que la obesidad pasó del 14,6 por ciento en 2005 al 18 por ciento en 2009, mientras que el sobrepeso se mantuvo en el 35,4 por ciento, lo que indica que el 53,4 por ciento de la población presenta exceso de peso.

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